dispositivo de interacción presente en el telecomando de un hi-fi reaparece en lapantalla de un ordenador. Parece ser que las interfaces, como los mitos, se piensan entresí.Qué sucede cuando el niño mete los dedos en el enchufe? Se produce una disfunción,dos elementos que nunca deberían entrar en contacto terminan por tocarse y generan uncortocircuito. Winograd y Flores -trabajando desde un marco teórico que integra aHeidegger, Gadamer y Maturana- llaman a esta ruptura un "breakdown".Mientras martillamos o cortamos el dispositivo que tenemos en la mano tiende adesaparecer: el martillo o las tijeras devienen, con el beneplácito de Mc Luhan, unaestensión de nuestro cuerpo. Si la acción de martillar se produce sin contratiempos, elmartillo no viene percibido, desaparece, como una buena prótesis.La mejor prótesis es aquella que no se siente, la que nos permite concentrarnos en eltrabajo que debemos realizar. En este sentido, una buena interfaz debe tender a latransparencia, no debe disturbar la función principal (navegar en la red, escribir con unword-processor, dibujar con un programa de gráfica vectorial).Pero el martillo antes o después se rompe, o el clavo se tuerce, o se raja la madera a lolargo de la veta ... en estos casos la prótesis se vuelve visible, la "sentimos": estamos enpresencia de un "breakdown". Gran parte del trabajo de los proyectistas de interfacesconsiste en prevenir los posibles "breakdowns", reduciendo al mínimo las posibilidadesde que se produzcan y creando dispositivos en grado de permitir una recuperacióninmediata de la función interrumpida.Los beta-test que realizan las empresas productoras de software no son otra cosa quebúsquedas de "breakdowns": las miles de copias de un software en versión beta quecirculan por el mundo vienen sometidas a infinidad de test que meten a prueba lacoherencia y la sistematicidad de la interfaz. La mayor parte de las veces estos controlesde calidad (gratuitos!!) a cargo de los usuarios no son suficientes, los tiempos decomercialización aprietan y los softwares terminan en los negocios con una buenacantidad de "breakdowns" potenciales. Por cada "breakdown" descubierto, un nuevoupgrade nos espera....Los "breakdowns" no son tan detestables. Si la interfaz tiende a desaparecer cuando lautilizamos, si la mejor prótesis es aquella que no se siente, entonces es obvio que paraestudiar su mecanismo tenemos que "romper" la estensión creando una fisura. El primerpaso para entender cómo está hecho un martillo es dejar de martillar. El proyectista deinterfaces -o el investigador de los dispositivos de interacción- tiene que promover estasrupturas, forzando la interfaz para ver hasta donde "aguanta".El conocimiento -no sólo de las interfaces- avanza a puro golpes de "breakdowns": éstoscumplen -como escriben Winograd y Flores- una función cognitiva muy importante"revelándonos la naturaleza de nuestras prácticas y de nuestros dispositivos,volviéndolos simplemente presentes, quizás por primera vez ...".No conozco ningún niño que haya metido los dedos en el enchufe por segunda vez.