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Crónicas médicas de la primera guerra carlista (1833-1840). Crónica IX Expediciones carlistas

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Crónicas médicas de la primera guerra carlista (1833-1840)Javier Álvarez CaperochipiDoctor en Medicina y Cirugía2009
Crónica IXLas expediciones carlistas y los Legitimistas Europeos
9-1
 
Introducción
 
La muerte de “Zuma” fue el principio del fin. No quisieron que se notara el golpe, perotodo fue diferente. Los carlistas volvieron al asedio de Bilbao, con mayor intensidad queantes y estuvieron a punto de enterrar al ejército de Espartero, pero solo fue unespejismo, estos se repusieron y consiguieron levantar el cercoPosteriormente organizaron “Expediciones Carlistas” por el país esperando extender lalucha a otros territorios, reclutar más gente, conseguir más abastecimientos, diversificar los frentes. Era una forma original de lucha, de resultados difíciles de prever; variosmiles de soldados pasaban meses de un lado para otro, desde Navarra a Castilla,Cataluña Andalucía. Para Von Goeben las expediciones fueron un gran error,equiparable en el descalabro del ejército carlista, a la pérdida del generalLos carlistas daban signos de fatiga, la sangría de hombres y dinero empezaba a pasar factura El apoyo internacional a la causa carlista, no se puede comparar con el liberal.Les dieron buenas palabras y consejos, algo de dinero, cierta cantidad de armamento ysobretodo la colaboración a título personal de legitimistas europeos; ese era el bagaje delos partidarios de don Carlos.Los colaboradores del ejército carlista, irán apareciendo poco a poco, de improviso, sinavisar. Se presentarán al mando jugándose la vida en el envite, entrarán en España deforma clandestina. Se trata de gente muy especial con una mezcla de idealismo,generosidad e inconsciencia; habían oído hablar de la guerra que se estaba librando,creían en la legitimidad del pretendiente y en sus países les habían sugerido que veríancon buenos ojos su participación en la contienda. Bullón de Mendoza cree que fueroncerca de 250, serán los Quijotes del siglo XIX.Los primeros casos que conocemos fueron el del cirujano Frederick Burgess, del quehemos hablado ampliamente en el capítulo que hacía referencia al generalZumalácárregi; el capitán Federico Henningsen, escocés que se apuntó de voluntariocon 19 años y que escribiría unas renombradas memorias de la contienda. Y CharlesDidier que llamaría a don Carlos como “fraile de sangre real”
 
Crónicas médicas de la primera guerra carlista (1833-1840)Javier Álvarez CaperochipiDoctor en Medicina y Cirugía2009
Mención especial al oficial austríaco Schwarzenberg, que comentaría el papelmaravilloso de las alpargatas navarras en las marchas; calzado a base de esparto(trenzado de fibras vegetales, arbustivas y lona), que se aseguraba a la pierna con cintasy cuya virtud principal era su gran resistencia. En varias ocasiones se hace referencia alcalzado, al parecer las tropas isabelinas no tenían previstas las famosas marchas de unsitio para otro y el tema del calzado lo llevaban mucho peor, no tenían repuestos y latropa se quejaba amargamente Nos ocuparemos ampliamente de los legitimistas, pero volvamos a los primeros párrafos, a las expediciones o correrías carlistas, a los viajes de ida y vuelta por España,sin un plan muy concreto. Los caballeros legitimistas contaran los numerosos problemassanitarios de estas expediciones, que escucharemos más adelante en boca de sus protagonistas.Anticipamos que todos coinciden, en el angustioso problema que significaban sus propios heridos en las expediciones. Tenían que ir de un lado para otro y los heridoseran un lastre. Los más leves, los llevaban con ellos, otros los trasladaban enexpediciones complementarias a sus hospitales de Vascongadas o Cantavieja, y amuchos los tenían que abandonar a su suerte.Les acompañaron también fiebres y diarreas, faltas de suministro, de calzados y dedinero, un sin fin de penalidades que irán apareciendo.
-La Expedición Real
Fue la exposición más famosa y más desconcertante en la que intervino el propioPretendiente. Una locura y un desastre organizativo que estuvo a punto de conseguir más de lo previsto. Mentes poco informadas organizaron la famosa Expedición, de Navarra a Madrid para conquistar la capital, pasando por Cataluña y el Maestrazgo. Unsupuesto paseo militar glorioso. Los primeros contratiempos los tuvieron en Aragón yconcretamente Huesca y Barbastro. En lugar de adhesiones, encontraban resistencias,los mozos se escondían en los montes para no ser obligados a incorporarse a filas, loslocales recibían hostilmente a la Expedición y los cristinos les acosaban por todos loslados. El resultado fue malo, el ejército sufrió muchas bajas, el hambre fue una de lasconstantes, los robos y el pillaje una consecuencia.Sin cumplir los objetivos, los carlistas fueron sobre Madrid, gracias al apoyo deCabrera, y al llegar a la capital la encontraron desguarnecida, ya que el ejército deEspartero había salido a buscar al carlista por una zona donde este no se encontraba. El pretendiente pudo llegar a entrar en Madrid casi sin posición, pero no se decidió a ello;al parecer había negociaciones en secreto para casar a los hijos de Cristina y Carlos. Aldía siguiente las cosas ya no eran igual Madrid estaba fortificada, las negociacioneshabían fracasado y la Expedición debió volver. Este fue el principio del fin de la primera guerra carlista.
 
Crónicas médicas de la primera guerra carlista (1833-1840)Javier Álvarez CaperochipiDoctor en Medicina y Cirugía2009
Hemos explicado los detalles de la Expedición Real, porque este es el ambiente que vana encontrar los ilustres soldados colaboradores, que van a enfrascarse en la lucha conuna valentía inusitada, en unas circunstancias totalmente inesperadas. La primera partede la decepción va a ser la marcha Navarra Cataluña de la Expedición Real, van a pelear todos los días, dormir a la intemperie, pasar hambre.Especialmente penosa fue la marcha por Aragón, los propios protagonistas haráncomentarios alusivos en sus memorias como veremos a continuación. El hambre será su principal drama. Uno de ellos afirmaría que, - en Aragón habíamos estado casi a dieta,en Cataluña pretendían que nos olvidáramos de comer-. Las marchas se cobrarán vidas,al atravesar ríos, especialmente el Cinca y el Ebro, con numerosos casos deahogamientos; aguas con rápidos, barcas destruidas por el enemigo. Escucharemoscasos de suicidios de soldados que ya no aguantaban más, epidemias de mosquitos yfiebres. Un compendio de penalidades
- Las expediciones de Gómez, Guergué, Basilio García y Negri
Aunque esta expedición apenas contó con la colaboración extranjera, la sacamos acolación por la similitud con la Expedición Real.El General Miguel Gómez Damas, antiguo colaborador de Zumalacárregui, dirigió estaexpedición, con objetivos menos ambiciosos que la del Pretendiente. Eran expedicionesadmirables por su originalidad y absurdas por el planteamiento. Pretendían llevar lasublevación a otros territorios, sumar adeptos a la causa y colaborar en hacer multiplicar los objetivos del contrario.Según Stendhal, esta aventura demostraría, que España ni era carlista ni liberal, despuésde más de seis meses de recorrido norte- sur de España, regresaría con un contingente parecido de soldados, unos 3000, algunos habían muerto en contienda y otros se habíanincorporado a las filas. En realidad no había pasado nada importanteEsta expedición tuvo menos problemas que la Real, no pasaron tanta hambre, nicometieron tanto pillaje, seguramente por el recorrido menos conflictivo y castigado:Asturias, Galicia, Andalucía. El General Gómez conquistaría efímeramente más de 20capitales y ciudades diferentes.Al llegar el ejército de Gómez a una población, desaparecían autoridades y jóvenes, quese escondían en el monte; el general se aposentaba en la casa o palacio principal; latropa se suministraba de todo: pan, piensos, ganado para comida, mulas y caballos,alpargatas y mantas; después imponía un tributo a la ciudad, arrasaban las casa aisladasy se hacían acompañar de guías para los senderos y caminos de salida. Unos días

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