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La excepción de falta de personería

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Excepción de falta de personeríaPor Osvaldo Alfredo Gozaíni1. El ámbito de la excepción
El artículo 347 inciso 2º del Código Procesal establece como excepción dilatoria la
falta de personería
en el demandante y en el demandado o sus representantes.La causa que la propicia es la ausencia de capacidad civil para estar en juicio; o que se carezca derepresentación suficiente.En consecuencia, son varias las cuestiones que merecen ser analizadas:a)El punto de partida es el significado de la voz "personería";b)Luego, determinar el alcance de la capacidad civil para estar en juicio, porquec)la capacidad procesal es distinta de la civil, y pareciera que es a ésta la que debe referirse elcódigo.d)Finalmente, lo que se interpreta por representación suficiente.
2. ¿Que quiere decir personería?
Personero
es quien se constituye como procurador para entender o solicitar negocios ajenos.
Personería
es el cargo o ministerio del personero, que en el orden jurídico se relaciona con la
 personalidad
, laque a su vez, se vincula con la capacidad y la representación legal.Además, la calidad o la condición (ya veremos a cuál de ellas se refiere la norma) se articula con lacalidad de
 parte
, de modo tal que el problema se suscita con
quien pide en su propio nombre
y necesita paraello de capacidad civil para estar en juicio; o de quien lo plantea en
representación de otro
, en cuyo casohabrá que resolver la suficiencia del mandato conferido y su posibilidad de realización jurídica.Las excepciones del código tienen en cuenta esta diferencia, pues mientras la falta de personería,pretende denunciar que no existe capacidad civil para estar en juicio o la insuficiencia de representación; lafalta de acción tiene por objeto poner de manifiesto que no media legitimación procesal, es decir, lacircunstancia de no ser el actor o el demandado, las personas especialmente habilitadas por la ley para asumirtales calidades con referencia a la concreta materia sobre la que verse el proceso.No es desconocido que nuestro código adoptó en esta materia, las formas y modalidades de la Ley deEnjuiciamiento Civil española, donde el concepto se relaciona con la
 personalidad,
es decir, con lascondiciones necesarias para ser parte.Pero en nuestro sistema puede ocurrir que a pesar de tener capacidad no se pueda adquirir laconstitución de "parte" en el proceso.Precisamente, la mayor confusión existente entre legitimación y capacidad es el nexo que se quieretrabar con el concepto de parte, asignándole a éste un carácter sustancial, o vinculado con la pertenencia delderecho subjetivo que, en realidad, nada tiene que ver.En todo caso, la capacidad para ser parte proviene de normas materiales, en el sentido de capacidadde goce o disfrute; pero la capacidad para obrar depende de los presupuestos procesales.En principio, las personas físicas son las únicas que tienen capacidad suficiente para actuar en juicio,porque las personas jurídicas deben hacerlo a través de sus representantes legales.El Código Civil entiende capaces a aquellos que tienen aptitud para adquirir derechos y contraerobligaciones; pero el derecho procesal toma en cuenta apenas parcialmente este presupuesto. Digamos quese acepta la "posibilidad de actuar" antes que el ejercicio pleno, es decir, consigna una especie dereconocimiento general que se subordina a la inexistencia de otros requisitos que determinen la inhabilitación.La incapacidad es la excepción, y en el proceso judicial, queda solapada por la representación legal;con ello se demuestra que la
legitimatio ad causam
(relación directa entre quien pide con el derecho queinvoca como propio) no guarda conexiones con la titularidad en el ejercicio de la acción.En principio, son incapaces: 1) los menores de 21 años de edad, a no ser que estuviesen emancipados,o actuaren en defensa de derechos laborales propios u obtenidos con su trabajo personal; 2) los dementesdeclarados en juicio y los sordomudos que no puedan darse a entender por escrito; 3) los concursados, salvo
1
 
para las actuaciones tendientes a conservar los derechos individuales que el síndico no actúe; 4) loscondenados a pena privativa de la libertad por más de tres años.Una calidad similar que impide la actuación directa en juicio, aun teniendo capacidad (limitada orestringida), ocurre con los inhabilitados, cuyos derechos se representan a través de tutores o curadores.La capacidad debe subsistir durante todo el proceso, de manera que si se pierde en el curso del trámiteoperan otras figuras, tales como la sucesión procesal y la representación adecuada, entre otras.En síntesis, la personería tiene dos facetas que no se vinculan entre sí. Por un lado se refiere a lacapacidad para constituirse en parte; y por otro, a la representación que asignan quienes son incapaces, o losque teniendo capacidad, invisten a otro en su mandatario.
3. Capacidad
Una de las cuestiones más difíciles de conciliar es la relación entre quien plantea una pretensión ante la justicia estatal, y ésta le reclama que acredite la titularidad del derecho (
legitimatio ad causam
) para darleentrada al proceso judicial.Una vez definido el interés que moviliza la presentación ante la jurisdicción, nos encontramos ante unnuevo avatar. No basta ser "dueño" del derecho subjetivo, ni alcanza con fundar adecuadamente el "interés"que se reclama. Para postular es preciso, además, tener capacidad para hacerlo, de manera que por esaaptitud tendrá posibilidades de actuar como lo pretende.La idoneidad para ser sujeto de derechos es diversa de la condición para disfrutarlos, porque bienpuede una persona ser capaz de derecho, pero no de hecho, lo que significa ser titular de un atributo jurídico,pero no poder reclamarlo si no intervienen sus representantes capaces.Este tipo de capacidad -dice Palacio- "supone, por lo tanto, la aptitud legal de ejercer los derechos y decumplir los deberes inherentes a la calidad de parte o peticionario. De allí que, así como la capacidad paraasumir tales calidades constituye un reflejo de la capacidad jurídica genéricamente considerada, la capacidadprocesal viene a reeditar, en el ámbito del proceso, los principios que el derecho privado contiene en materiade capacidad de obrar o de hecho" (
1
).Sin embargo, tal afirmación no se plasma en la realidad, porque no existe tal fusión entre la capacidadrequerida para estar en juicio y la que surge del derecho civil (
2
).El derecho sustancial conmente establece la capacidad como regla y la incapacidad comoexcepción. La capacidad define la personalidad jurídica, lo que puede llevar a decir que "toda capacidadimplica un reconocimiento legal (y en este sentido es una legitimación) y que toda legitimación implica unaaptitud, una habilidad (una capacidad, en suma)" (
3
).El término se clarifica cuando se aprecia que a partir del concepto deben distinguirse dos grandesámbitos en los cuales se desenvuelve la idea de capacidad: por un lado, lo que se denomina tradicionalmente
capacidad de derecho
, que significa la idoneidad para adquirir derechos y contraer obligaciones, o bien,capacidad de goce o capacidad para ser titular de derechos, según las preferencias de cada uno de los autoresque han tratado el tema; por otro lado, se infiere el concepto de capacidad de ejercicio o
capacidad de obrar 
,que supone la facultad de poder ejercitar el propio sujeto esos derechos y deberes de los cuales es titular.
De esta manera podríamos hablar de una capacidad civil, dada por la posibilidad de ser titular dederechos y obligaciones, y de una capacidad procesal que se determina por la cualidad de exigir elcumplimiento de esas atribuciones que ostenta.
Por este punto de vista, la legitimación haría a la primera de las configuraciones, en tanto que lacalidad de parte, a la restante.Sin embargo ello sería propio, por ejemplo, para el derecho italiano, donde se indica que "tienencapacidad para estar en juicio las personas que tienen el libre ejercicio de los derechos que en él se hacenvaler" (art. 75, Código Procesal Civil), de modo tal que coincide la capacidad de derecho material con lacapacidad asignada por el derecho procesal.Pero en nuestro sistema tal similitud no es posible, toda vez que la legitimación es un conceptoprocesal diferente de la legitimación civil.
1
Palacio Lino E.,
Derecho Procesal Civil 
, tomo III, editorial Abeledo Perrot, Buenos Aires, 1979, pág. 32
2
Aunque es preciso anotar que, en el pensamiento de Palacio, la capacidad procesal debe ser claramente diferenciada de lalegitimación procesal. Mientras la primera habilita para actuar en un número indeterminado de procesos, con prescindenciade las concretas relaciones o estados jurídicos que en ellos se controvierten; la segunda se refiere a la idoneidadespecialmente atribuida para pretender o para contradecir con respecto a la específica materia sobre la que versa el proceso(ob. cit., pág. 32).
3
Barrios de Angelis, Dante,
Introducción al estudio del proceso
, editorial Depalma, Buenos Aires, 1983, pág. 119. Asimismo,Gozaíni, Osvaldo Alfredo,
La legitimación en el proceso civil 
, editorial Ediar, Buenos Aires, 1996, pág. 116.
2
 
Ello se observa nítidamente en el carácter complementario que tiene la legitimación respecto a lacapacidad. Es más, hasta resulta errado pensar en una legitimación civil, pues lo propio es hablar de unacapacidad de disfrute.Ahora bien, si la capacidad procesal no se identifica con la capacidad civil, ¿qué referentes leencontramos en tanto las normas procesales son instrumentales de las que constituyen el derecho de fondo? yde este modo ¿deben articularse con la capacidad civil?.La explicación puede partir de un encuentro en el derecho sustantivo que no se da en el derechoprocesal. La capacidad de obrar y la capacidad jurídica son, en el derecho de fondo, aspectos de una mismarealidad. Por eso cuando se necesitan ejercitar a través de la pretensión (o la resistencia u oposición) la leyadjetiva pide que se tengan ciertas cualidades con relación a momentos diversos que sufre el proceso.Ellas asientan, básicamente, en la legitimación
ad processum
que, son los presupuestos necesariospara la efectiva constitución de la litis.De estas cualidades surge el verdadero contexto de la legitimación procesal y se comprende porquetiene solamente carácter instrumental, sin posibilidad alguna de remitirlo a categorías del derecho de fondo.De todos modos es preciso afirmar que el cumplimiento eficaz del acto procesal exige la capacidadprevista por las normas materiales para cada situación en particular. Con este razonamiento podemos concluirque la capacidad procesal no tiene categoría ni jerarquías propias sino en relación con lo que obtiene delderecho sustancial.Las reglas han de perfilarse a partir de las disposiciones materiales, y la legitimación dependerá de losdemás presupuestos instrumentales, sin perjuicio que sean reservadas ciertas capacidades especiales para eltrámite procesal.En definitiva, si bien la persona puede tener legitimación para obrar en una causa, ella misma quizás notengan la capacidad requerida para estar en juicio. Mientras en la
legitimación
el tema vincula relaciones entresujetos, y entre el sujeto con el interés que quiere tutelar; en la
capacidad
referimos a una aptitud legalseñalada a través de disposiciones materiales.Por eso mismo, tambn, la legitimación para obrar se plantea como una excepcn distinta,comúnmente llamada "falta de acción", que aun teniendo proximidades, es diferente a la que analizamos eneste trabajo.
4. La capacidad procesal
La excepción dilatoria de falta de capacidad civil para estar en juicio es un aspecto de la falta depersonería.Sin embargo, toda la excepción se denomina "falta de personería", pero ella es viable: a) cuando se lafunda en la carencia de capacidad civil de los litigantes para estar en juicio, o b) en la insuficiencia de larepresentación invocada. Empero, por esta vía no se podrá denunciar la ausencia de legitimación procesal, esdecir, la circunstancia de que el actor o el demandado no son las personas especialmente habilitadas por la leypara sumir tales calidades con referencia a la concreta materia sobre la que versa el proceso. Ello estáprevisto en el art. 347 inciso 3º.Así se argumenta que, dos son las causales susceptibles de condicionar la admisibilidad de la excepciónde falta de personería: la ausencia de capacidad procesal en el actor o en el demandado, y la falta, defecto oinsuficiencia de la representación -necesaria o voluntaria- de quienes comparecen al proceso en nombre deaquéllos (CNCiv.,Sala D, 1993/10/27, "
Rodríguez, Horacio R. c. Cátedra, Guillermo M
.", La Ley, 1994-B, 419 -DJ, 1994-2-474) (
4
).La falta de capacidad es un vicio subsanable, y por lo tanto, puede corregirse el defecto a través de losconferimientos de representación (legal, no voluntaria) o mandato pertinentes.En consecuencia, son impedimentos absolutamente conexos con el derecho material, porque de estasnormas se toma la capacidad civil que el código procesal contempla. También el juez, de oficio, puede rechazar la demanda por falta de capacidad civil -absoluta o relativa-(art. 34 inciso 5º ap. b), tolerando de la parte el recurso de reposición o la apelación directa o en subsidio. A suvez, el actor puede impugnar por las mismas vías una capacidad mal atribuida a una persona que se la tienepor parte, siendo inhábil para ello.
4
También se ha dicho que, las causales de admisibilidad de la excepción de falta de personería son la ausencia decapacidad procesal en el actor o el demandado y la falta, defecto o insuficiencia de la representación, necesaria o voluntaria,de quienes comparecen al proceso en nombre de aquéllos. Tales extremos no concurren si el ejecutante expresamenteaclaró al promover la demanda que, ante la falta de ratificación de la gestión de negocios invocada respecto de los cónyugesque firmaron la escritura, actuaba por derecho propio (CNCiv., Sala A, 1997/04/21, "S
erra, Aurelio y otros c. Bauleo, Natalio
",La Ley, 1997-D, 176.
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