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LTI. La lengua del Tercer Reich. Apuntes de un filólogo
.Victor Klemperer. Editorial Minúscula, Barcelona, 2001.A menudo se cita la frase de Talleyrand según la cual el lenguaje sirve para ocultar los pensamientos del diplomático (o de la persona astuta y de dudosas intenciones). Sinembargo, la verdad es precisamente lo contrario. El lenguaje saca a la luz aquello queuna persona quiere ocultar de forma deliberada, ante otros o ante sí mismo, y aquelloque lleva dentro inconscientemente. Ese es también, sin duda, el sentido de la frase:
 La style c’est l’homme
: las afirmaciones de una persona pueden ser mentira, pero suesencia queda al descubierto por el estilo de su lenguaje. (...)“... el efecto más potente no lo conseguían ni los discursos, ni los artículos, ni lasoctavillas, ni los carteles, ni las banderas, no lo conseguía nada que se captase medianteel pensamiento o el sentimiento conscientes.El nazismo se introducía más bien en la carne y en la sangre de las masas a través de palabras aisladas, de expresiones, de formas sintácticas que imponían repitiéndolasmillones de veces y que eran adoptadas de forma mecánica e inconsciente. El dístico deSchiller sobre la “lengua culta que crea y piensa por ti” se suele interpretar de manera puramente estética y, por así decirlo, inofensiva. Un verso logrado en una “lengua culta”no demuestra el talento poético de quien ha dado con él; no resulta muy difícil darseaires de poeta y pensador en una lengua altamente cultivada.Pero el lenguaje no sólo crea y piensa por mí, sino que guía a la vez mis emociones,dirige mi personalidad psíquica, tanto más cuanto mayores son la naturalidad y lainconsciencia con que me entrego a él. ¿Y si la lengua culta se ha formado a partir deelementos tóxicos o se ha convertido en portadora de sustancias tóxicas? Las palabras pueden actuar como dosis mínimas de arsénico: uno se las traga sin darse cuenta, parecen no surtir efecto alguno, y al cabo de un tiempo se produce el efecto tóxico...”
Característica básica: la pobreza
La LTI [
 Lingua Tertii Imperii
, Lengua del Tercer Imperio] es pobre de solemnidad. Su pobreza es fundamental; es como si hubiese prestado voto de pobreza.
Mi lucha
, la biblia del nacionalsocialismo, se publicó por vez primera en 1925, y desdeentonces su lenguaje quedó básicamente fijado, en el sentido literal de la palabra.Mediante la «toma del poder» por el Partido en 1933, pasó de lenguaje de grupo alenguaje del pueblo, es decir, se apoderó de todos los ámbitos públicos y privados: de la política, de la jurisprudencia, de la economía, del arte, de la ciencia, de la escuela, deldeporte, de la familia, de los jardines de infancia y de las habitaciones de los niños. (Unlenguaje de grupo siempre abarcará sólo los ámbitos a los que se refiere su cohesión, nola vida entera.) Por supuesto, la LTI se apoderó también, y con particular ahínco, delejército; de hecho, existe cierta reciprocidad entre el lenguaje militar y la LTI, o, paraser más preciso, el lenguaje militar influyó primero en la LTI y luego esta corrompió ellenguaje del ejército. Por eso hago particular hincapié en esta irradiación. Hasta el año1945, casi hasta el último día -el
 Reich
1
se seguía publicando cuando Alemania estabaya en ruinas y Berlín, cercada-, se siguieron imprimiendo cantidades ingentes deliteratura de todo tipo. Octavillas, diarios, revistas, libros de texto, obras científicas yliterarias.
1 Semanario fundado en 1940 por Goebbels
 
A pesar de toda su duración y extensión, la LTI siguió siendo pobre y monótona, y usola palabra «monótona» con la misma literalidad que antes el verbo «fijar». Cuando seme brindaba la oportunidad de leer -a menudo he comparado mis lecturas con un viajeen globo, que debe confiar en el viento y prescindir de una verdadera dirección-,estudiaba ora el
Mito del siglo XX 
, ora un Anuario de bolsillo para el comerciante al por menor, hojeaba ora una revista jurídica, ora una farmacéutica, leía novelas y poemasque podían publicarse en aquellos años y oía hablar mientras barría la calle o a losobreros en la sala de máquinas: impresos o hablados, eran siempre los mismos tópicos,el mismo tono de voz, con independencia del nivel cultural de quienes los utilizaban. Yla LTI, tan todopoderosa como pobre, y todopoderosa precisamente por su pobreza,reinaba incluso entre las víctimas más perseguidas y por tanto, necesariamente, entre losenemigos mortales del nacionalsocialismo, incluso entre los judíos, en sus cartas yconversaciones y hasta en sus libros, mientras aún pudieron publicarlos.He vivido tres épocas de la historia alemana, la del emperador Guillermo, la de laRepública de Weimar y la de Hitler.La República dio plena libertad a la palabra y a la escritura, de una forma que podríacalificarse de suicida; los nacionalsocialistas se jactaban de forma abierta de aprovechar únicamente los derechos otorgados por la Constitución cuando atacaban sinmiramientos las instituciones y las principales ideas del Estado utilizando todos losrecursos de la sátira, del sermón y de la soflama. No existían limitaciones en el ámbitodel arte y de las ciencias, de la estética y de la filosofía. Nadie se sentía ligado a undogma ético y estético, todo el mundo podía elegir libremente. Se solía elogiar esta polifónica libertad espiritual calificándola de enorme y decisivo progreso respecto a laépoca imperial.Pero ¿fue la época del emperador Guillermo realmente mucho menos libre? En misestudios sobre la Ilustración francesa me llamó a menudo la atención un parentescodecisivo entre las últimas décadas del
ancien régime
y la época de Guillermo II. Desdeluego, bajo Luis XV y Luis XVI existía la censura, se utilizaba la Bastilla para losenemigos del rey y para los ateos y había un verdugo, y se pronunciaron una serie desentencias sumamente severas que, así y todo, no son demasiadas si se reparten por todala época. Y los miembros de la Ilustración lograban publicar y difundir sus escritos unay otra vez, muchas veces casi sin trabas, y cada pena que recaía en uno de ellos sóloservía para consolidar y dar a conocer los textos rebeldes.De manera muy parecida, bajo Guillermo II aún dominaba la severidad moral yabsolutista y de vez en cuando se celebraban procesos por delitos de lesa majestad, de blasfemia o contra la moral. Sin embargo, el verdadero dominador de la opinión públicaera el
Simplizissimus
2
. Debido al veto imperial, Ludwig Fulda no recibió el premioSchiller que le concedieron por su
Talismán
; pero, el teatro, la prensa y las revistassatíricas se permitían críticas al orden establecido cien veces más mordaces que la deldócil
Talismán
. Y para entregarse sin prejuicios a cualquier tendencia procedente delextranjero, así como para experimentar en los ámbitos de la literatura, de la filosofía ydel arte, bajo Guillermo II tampoco existían trabas. Sólo en los últimos años del imperiola necesidad de la guerra obligó a la censura. Después de recibir el alta médica en elhospital militar, yo mismo trabajé durante bastante tiempo como perito en la oficina decontrol de libros Alto-Este, donde se revisaba, conforme a las normas de la censuraespecial, toda la literatura destinada a civiles y militares de esa enorme región
2 Revista literaria y de sátira política, Múnich, 1896 a 1944
 
administrativa, y donde se procedía con bastante mayor severidad que en las oficinas decensura del interior. ¡Con qué generosidad se actuaba, qué pocas veces se decretaba una prohibición!En las dos épocas que abarco desde mi experiencia personal existía una libertad literariatan amplia que los poquísimos casos de aplicación de la mordaza deben considerarseexcepcionales.Como consecuencia, no sólo se desarrollaron libremente los ámbitos generales dellenguaje, en cuanto discurso y escritura, en cuanto forma periodística, científica y poética, y no sólo existían corrientes literarias generales tales como el naturalismo, elneorromanticismo, el impresionismo y el expresionismo, sino que también pudierondesarrollarse estilos plenamente individuales en todos los campos.Hay que tener presente esta riqueza, que floreció hasta 1933 y que luego se extinguió degolpe, para comprender del todo la pobreza de la esclavitud uniformada que constituyeuna de las principales características de la LTI.La causa de esta pobreza parece evidente. Una tiranía organizada hasta el último detallecontrola que la doctrina del nacionalsocialismo se mantenga intacta en todos susaspectos, incluido el lingüístico. Siguiendo el ejemplo de la censura papal, en las portadas de los libros referidos al partido puede leerse lo siguiente: «El NSDAP no tieneobjeciones contra la publicación de esta obra. El Presidente de la ComisiónExaminadora Oficial del Partido para la Defensa del Nacionalsocialismo.» Sólo puedetomar la palabra quien pertenece a la
 Reichsschrifttumskammer 
[Cámara de publicaciones del Reich]
3
 y la prensa sólo puede publicar lo que le impone una oficinacentral, variando a lo sumo mínimamente el texto obligatorio para todos: pero estavariación se limita a revestir los tópicos fijados para todo el mundo. En los últimos añosdel Tercer Reich se desarrolló la costumbre de leer el viernes por la noche en la radio berlinesa el artículo de Goebbels que se publicaba el sábado en el Reich, y de ese modose fijaba en las mentes lo que hasta la semana siguiente debían transmitir todos los periódicos que se hallaban dentro del territorio sometido al poder nazi. Así pues, unoscuantos individuos proporcionaban a la colectividad el modelo lingüístico válido paratodos. Sí, en última instancia quizá fuera sólo Goebbels quien determinaba el lenguaje permitido, pues no sólo aventajaba a Hitler en claridad, sino también en lo regular desus manifestaciones, sobre todo porque el Führer se sumía cada vez más en el silencio,en parte para callar como una divinidad muda, en parte porque ya no tenía nadaimportante que decir; y los pocos matices que aún encontraban un Göring o unRosenberg, por ejemplo, eran insertados por el ministro de Propaganda en su tejidolingüístico.El poder absoluto que ejercía la ley lingüística de un diminuto grupo e incluso de unsolo hombre se extendía por todo el ámbito de habla alemana, con una eficacia tantomayor cuanto que la LTI no distinguía entre lenguaje hablado y escrito. Antes bien, todoen ella era discurso, todo en ella debía ser apelación, arenga, incitación. No existíaninguna diferencia de estilo entre los discursos y los artículos del ministro dePropaganda, por lo que sus artículos podían ser declamados con suma comodidad.«Declamar» [
deklamieren
] significa literalmente: hablar con voz sonora, a voz en cuelloo, para ser aún más literal, a voz en grito. El estilo válido para todo el mundo era, pues,el del agitador que grita como un charlatán.
3 Incluida en la Reichskulturkammer [Cámara de Cultura del Reich], organización que reunía a todos los«creadores culturales», fundada en 1933
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