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Los nuevos movimientos sociales-MG

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05/09/2014

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Septiembre 2001
H
e sostenido anteriormente que las dos últimasdécadas fueron experimentales. También fue-ron contradictorias. El hecho de que hastaahora no se haya estabilizado en los paísescentrales un nuevo modo de regulación so-cial en sustitución del modo fordista llevó a que las solucio-nes experimentadas, además de empíricas (el
 Adhocismo)
einestables (el
Stop and go,
no sólo en el campo económico,sino también en los dominios social y cultural), sean contra-dictorias. No es de extrañar pues que el exceso de regulaciónque acabo de mencionar haya convivido en los últimos vein-te años con movimientos emancipatorios poderosos, testigosdel surgimiento de nuevos protagonistas en un renovado es-pectro de innovación y transformación sociales. La contra-dicción reside en que la hegemonía del mercado y sus atribu-tos y exigencias alcanzó un nivel tal de naturalización socialque, aunque lo cotidiano sea impensable sin él, no se le debepor eso mismo, ninguna lealtad cultural específica. Así, es so-cialmente posible vivir sin duplicidad y con igual intensidadla hegemonía del mercado y la lucha contra ella. La concre-ción de esta posibilidad depende de muchos factores. Porejemplo, se puede decir con certeza que la difusión social dela producción contribuyó a desenmascarar nuevas formas deopresión y que el aislamiento político del movimiento obre-ro facilitó el surgimiento de nuevos sujetos sociales y de nue-vas prácticas de movilización social.La sociología de la década de los ochenta estuvo domi-nada por la temática de los nuevos sujetos sociales y de losNuevos Movimientos Sociales (NMSs). Aún aquellos queno compartieron la posición de Touraine (1978), para quienel objeto de la sociología es el estudio de los movimientossociales, reconocen que la última década impuso esa temá-tica como una fuerza sin precedentes, siendo sólo objeto dedebate el elenco y la jerarquización de las razones explica-tivas de ese fenómeno. Se trata pues de un tema sobre elcual se acumuló una extensa bibliografía, tanto en los paí-ses centrales como en América Latina y que aquí no es delcaso revisar
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. Sólo interesa mencionarlo brevemente en lamedida en que intercepta los dos polos estructurantes de es-te texto: la relación entre regulación y emancipación y la re-lación entre subjetividad y ciudadanía.La identificación de la intersección de los nuevos movi-mientos sociales en esta doble relación es tarea difícil, por-que es grande la diversidad de estos movimientos y porquees dudoso si esa diversidad se puede reconducir a un concep-to o a una teoría sociológica únicos. Una definición genéri-ca como la que por último nos proponen Dalton y Kuechler–“un sector significativo de la población que desarrolla y de-fine intereses incompatibles con el orden político y socialexistente y que los prosigue por vías no institucionalizadas,invocando el uso de la fuerza física o de la coerción” (1990:227)–abarca realidades sociológicas tan diversas que a la postre, es muy poco lo que se dice de ellas. Si en los paísescentrales la enumeración de los nuevos movimientos socia-les incluye típicamente los movimientos ecológicos, femi-nistas, pacifistas, antirracistas, de consumidores y de autoa-yuda, la enumeración en América Latina –donde también escorriente la designación de movimientos populares o nuevosmovimientos populares para diferenciar su base social quees característica de los movimientos en los países centrales(la “nueva clase media”)–es bastante más heterogénea. Te-niendo en cuenta el caso brasileño, Scherer-Warren yKrischke destacan la “parcela de los movimientos socialesurbanos propiamente dichos, los CEBs (Comunidades
[Eclesiales de Base]
organizadas a partir de adeptos de laiglesia católica), el nuevo sindicalismo urbano y más recien-
*Doctor en sociología del derecho de la Universidad de Yale. Profesorde la Universidad de Coimbra y de la Universidad de Madison,Winsconsin. Director del Centro de Estudios Socialesde laUniversidad de Coimbra, Portugal.
Los nuevos movimientossociales
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Por Boaventura de Sousa Santos
*
De a es...
 
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temente también rural, el movimiento feminista, el movi-miento ecológico, el movimiento pacifista en etapa de orga-nización, sectores de movimientos de jóvenes y otros”(1987: 4 l). La enumeración de Kärner, para el conjunto deAmérica Latina es aún más heterogénea e incluye “el pode-roso movimiento obrero democrático y popular surgido en elBrasil, liderado por Luís Inácio da Silva (Lula) y que luegoderivó en el Partido de los Trabajadores; el Sandinismo quesurgió en Nicaragua como un gran movimiento social de ca-rácter pluriclasista y pluriideológico; las diferentes formasque asume la lucha popular en el Perú tanto a nivel de los ba-rrios (“pueblos jóvenes”) como a nivel regional (Frentes Re-gionales para la Defensa de los Intereses del Pueblo); lasnuevas experiencias de “paros cívicos nacionales”, con laparticipación de sindicatos, partidos políticos y organizacio- nes populares (grupos eclesiásticos de base, comités de mu- jeres, grupos estudiantiles culturales, etc.) en Ecuador, enColombia y en el Perú; los movimientos de invasiones enSao Paulo; las invasiones masivas de tierras por los campe-sinos de México y otros países; los intentos de autogestiónen los tugurios de las grandes ciudades como Caracas, Limay Sao Paulo; los comités de defensa de los Derechos Huma-nos y las Asociaciones de Familiares de Presos y Desapare-cidos, habiendo surgido estas dos últimas iniciativas, básica-mente de los movimientos sociales
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.Estas enumeraciones son en sí mismas reveladoras de laidentidad tan sólo parcial entre los movimientos sociales delos países centrales y de América Latina, un tema al que vol-veré más adelante. Por ahora, nos sirven para identificar al-gunos de los nuevos factores que los movimientos sociales delas dos últimas décadas introdujeron en la relación regula-ción-emancipación y en la relación subjetividad-ciudadanía y para mostrar que esos factores no están presentes del mismomodo en todos los NMSs en todas las regiones del globo.La novedad más grande de los NMSs reside en queconstituyen tanto una crítica de la regulación social capita-lista, como una crítica de la emancipación social socialistatal como fue definida por el marxismo. Al identificar nuevasformas de opresión que sobrepasan las relaciones de produc-ción, y ni siquiera son específicas de ellas, como son la gue-rra, la polución, el machismo, el racismo o el productivismo;y al abogar por un nuevo paradigma social, menos basado enla riqueza y en el bienestar material del que, en la cultura yen la calidad de vida, denuncian los NMSs, con una radica-lidad sin precedentes, los excesos de regulación de la moder-nidad. Tales excesos alcanzan no sólo el modo como se tra-baja y produce, sino también el modo como se descansa yvive; la pobreza y las asimetrías de las relaciones socialesson la otra fase de la alienación y del desequilibrio interiorde los individuos; y finalmente, esas formas de opresión noalcanzan específicamente a una clase social y sí a grupos so-ciales transclasistas o incluso a la sociedad en su todo.En estos términos, la denuncia de nuevas formas deopresión implica la denuncia de las teorías y de los movi-mientos emancipatorios que las omitieron, que las descuida-ron cuando no fue que pactaron con ellas. Implica pues, lacrítica al marxismo y al movimiento obrero tradicional, así como la crítica al llamado “socialismo real”. Lo que es vis-to por estos como factor de emancipación (el bienestar ma-terial, el desarrollo tecnológico de las fuerzas productivas)se transforma en los NMSs en factor de regulación. Por otrolado, porque las nuevas formas de opresión se revelan dis-cursivamente en los procesos sociales donde se forja la iden-tidad de las víctimas, no hay una preconstitución estructuralde los grupos y movimientos de emancipación, por lo que elmovimiento obrero y la clase obrera no tienen una posiciónprivilegiada en los procesos sociales de emancipación. Ade-más, el hecho de que el movimiento obrero de los paísescentrales haya estado muy involucrado en la regulación so-cial fordista en el segundo período del desarrollo capitalistatiende a hacer de él una traba, más que un motor de emanci-pación en este tercer período. Por último, aunque las nuevasopresiones no deben hacer perder de vista las viejas opresio-nes, la lucha contra aquellas no se puede hacer en nombre deun futuro mejor en una sociedad por construir. Al contrario,la emancipación por la que se lucha, tiene como objetivotransformar lo cotidiano de las víctimas de la opresión aquí y ahora y no en un futuro lejano. La emancipación o comien-
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za hoy o no comienza nunca. De ahí que los NMSs, con laexcepción parcial del movimiento ecológico, no se movili-cen por responsabilidades intergeneracionales. Las enumeraciones de los diferentes movimientos arribacitadas muestran por sí mismas que esa nueva relación entreregulación y emancipación bajo el impacto de los NMSs estan sólo manifestación de una constelación político-cultural dominante, diversamente presente o ausente en los diferentesmovimientos concretos. Lo que la caracteriza verdaderamen-te es un fenómeno aparentemente contradictorio de globali-zación-localización, tanto a nivel de la regulación como a ni- vel de la emancipación. La globalización a nivel de la regu-lación se hace posible por la creciente promiscuidad entreproducción y reproducción social señalada atrás. Si el tiem-po vital y el tiempo de trabajo productivo se confunden cadavez más, las relaciones sociales de la producción se descarac-terizan como campo privilegiado de dominación y jerarqui-zación social; y el relativo vacío simbólico así creado lo lle-nan las relaciones sociales de reproducción social (en la fa-milia y en los espacios públicos) y por las relaciones socialesen la producción (relaciones en el proceso de trabajo produc-tivo asalariado entre trabajadores, hombres y mujeres, blan-cos y negros, jóvenes y adultos, católicos y protestantes, hin-dúes y musulmanes, chiítas y sunitas).Cualquiera de estos dos últimos tipos de relaciones so-ciales ha venido adquiriendo creciente visibilidad social enlos últimos veinte años. Pero, contradictoriamente, este pro-ceso de visibilidad social sólo es posible anclado en la lógi-ca (y no en la forma) y en la historicidad de la dominaciónpropia de las relaciones de producción. Es decir la difusiónsocial de la producción, al mismo tiempo que conduce al noprivilegio relativo de la forma de dominación específica delas relaciones de producción (la explotación a través de laextracción de plusvalía económica), hace posible que la ló-gica de ésta (la extracción de plusvalía en una relación so-cial que no tiene como fin explícito tal extracción) se difun-da socialmente en todos los sectores de la vida social y, poresa vía, se globalice. Mientras más fuerte fue en el pasadola vivencia social de la dominación en las relaciones de pro-ducción, más intenso será ahora su carácter socialmente di-fuso. La plusvalía puede ser sexual, étnica, religiosa, gene-racional, política, cultural; puede tener lugar en el hábito (yno en el acto) de consumo; puede tener lugar en las relacio-nes desiguales entre grupos de presión, partidos o movi-mientos políticos que deciden el armamento y el desarme,la guerra y la paz; puede incluso tener lugar en las relacio-nes sociales de destrucción entre la sociedad y la naturale-za, o mejor entre los llamados recursos “humanos” y los lla-mados recursos “naturales” de la sociedad.Sin querer entrar en el debate sobre la continuidad o laruptura entre los viejos y los nuevos movimientos sociales
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,me parece innegable que sin la experiencia histórica de ladominación en la esfera de la producción, hoy no sería, so-cial y culturalmente posible, pensar la reproducción socialen términos de relaciones de dominación. Yla verdad esque los países con fuertes NMSs, tienden a ser países don-de fueron, y quizás todavía son fuertes los viejos movimien-tos sociales.También es por eso, que en el campo de los NMSs,América Latina sobresale en forma destacada del resto delos países periféricos y semiperiféricos. El proceso de glo-balización en el campo de la regulación también es un pro-ceso de localización. La razón está en que, como formas deintersubjetividad, las relaciones sociales de reproducción ylas relaciones sociales en la producción, son mucho másconcretas e inmediatas que las relaciones sociales de pro-ducción.Mientras éstas últimas se pueden esconder y
abstracti- zar 
fácilmente detrás de las máquinas, ritmos de produc-ción, normas de fabricación, reglamentos de fábrica, aque-llas no son sino vivencias de relaciones entre personas, en-tre grupos, entre personas o grupos y el aire, los ríos, losbosques o los animales, entre la vida y la muerte. Es ciertoque también aquí hay
mediaciones abstractizantes,
seanellas las leyes, las costumbres, la religión, el discurso polí-tico, la publicidad o la idea de progreso, pero difícilmenteexcusa, ya sea la relación frente a frente entre opresor yoprimido, ya sea la relación frente a frente entre la víctimay la causa de su victimización. De ahí que lo cotidiano –quees, por excelencia, el mundo de la intersubjetividad–sea ladimensión espacio-temporal de la vivencia de los excesosde regulación y de las opresiones concretas en que ellos sedesdoblan.Anivel de la emancipación, ocurre también un fenóme-no correspondiente de globalización-localización. Una vezliberada de la envoltura estructural que le conferían las re-laciones sociales de producción –el estado capitalista y elmovimiento obrero–la tarea de descubrir las opresiones yde la lucha contra ellas, es potencialmente una tarea sin fin,sin un sujeto social específicamente titular de ella y sin ló-gica de acumulación que permita distinguir entre táctica yestrategia. Los valores, la cultura y la calidad de vida, ennombre de los cuales se lucha son, por sí mismos, maxima-listas y globalizantes, no susceptibles de finalización y po-co inclinados hacia la negociación y el pragmatismo. Porotro lado, si en algunos movimientos es discernible un inte-rés específico de un grupo social (las mujeres, las minoríasétnicas, los habitantes de las
 favelas
, los jóvenes), en otros,el interés es colectivo y el sujeto social que los titula es po-tencialmente la humanidad en su todo (movimiento ecoló-gico, movimiento pacifista).
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