ciente. Y el hermano Branham dijo: “¿No estás tú avergonzado de tí mis-mo? ¿Tú quieres decirme que tú no tienes la suficiente victoria al levantar tus manos, y venir aquí y permitir que yo ore por ti?”.16.- Ahí levanté yo mis manos y dije:
Señor, ven
.Me dijo: “
levanta las manos
” y yo levanté las manos así y mientras le-vantaba las manos, él dijo: “
Dios te bendiga
”.Y dijo: “¡Oh! mi Señor, el diablo viene y dice”. El solo dijo eso, el dice:“el viene a todo el mundo pero nunca hizo más”.Dijo “solo esta vez y yo se que hay una razón porque sabemos que estoda la palabra del Señor a cada uno de ustedes aquí. He tenido un tiempode bendición y compañerismo junto al hermano Billy aquí. ¿Cuantos esta- ban aquí anoche? ¿Cuantos disfrutaron este mensaje?.17.- El Señor no me llamó a mí a predicar, y sí una persona no puedecantar o testificar de la manera que ustedes adoran al Señor, hay algo malcon ella, a mí me gusta una pequeña libertad de adoración.18.- Alguien dice: “¡oh, bien, nosotros hacemos así de esta manera!”¡No!, donde el Espíritu del Señor está, hay libertad y a mí me gusta de lamanera que tú adoras al Señor y yo dije: cuando yo canto esta canción “Pa-rados en la promesa” a mí me gusta solo sentarme en lo previo, a mí megusta verdaderamente adorar y decirle que yo le amo. Tenemos algo de que podemos estar orgullosos, de que somos hijos e hijas, no de un rey, sino delRey.19.- El príncipe Carlos allá en Dayan, el sabe que un día el va a ser rey, el va a heredarlo todo, él va a tener todas las joyas, va a tener todo loque le pertenece a él y el se conduce como un rey hoy. ¿No están Uds. con-tentos de que tú puedes decir que tú eres hijo del Rey hoy?.20.- Dios ha sido tan bueno con nosotros y El es tan bueno con noso-tros. Yo recibo cartas de una hermana, creo que Netherlands, la hermanaOtam. Ella me escribe y lo primero que me dice en la carta, no dice: “Dioste bendiga hermano Billy, shalom dice” ¡No!, “El Señor te está bendiciendodiariamente”. Yo digo ¡amén! Tu sabes.21.- Cuando el hermano Ed me pidió que viniera aquí, yo, ciertamen-te le dije: me gustaría venir, pero yo nunca he estado allá por muchos años, pero yo le dije: oraremos al respecto y mientras oraba, sentí que el Señor me puso en mí corazón de venir. Así que yo confío que por nuestra reunión y por invitación sea una bendición a ustedes.
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