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Delitos sexuales y justicia penal

Delitos sexuales y justicia penal

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07/10/2013

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Trabajo incluido en el libro B
OVINO
, Alberto,
Justicia penal y derechos humanos
, Ed. Del Puerto, Buenos Aires, 2005.
A
GRESIONES SEXUALES Y JUSTICIA PENAL
*
 I.
 
I
NTRODUCCIÓN
 
... se denuncian una de cada diez o veinte violaciones (la mayoría de lascuales corresponden a mujeres menores de edad). Y se condena amenos del 10 % de los acusados (en general, a los confesos). Sinembargo, mejorar la situación no implica, ante todo, corregir estosguarismos. Antes sería mejor escuchar a las víctimas sin desconfiar deellas. Luego, abstenerse de indicarles los caminos para su redención. Enestos temas son obligatorios la humildad y la cautela.Inés H
ERCOVICH
,
El enigma sexual de la violación
.
 En los últimos años, el derecho penal ha sufrido un ataque intenso por parte de un movimiento queaboga por los derechos de las víctimas del delito. Reuniones científicas, publicaciones
1
y reformaslegislativas
2
son expresiones claras e inequívocas de esta tendencia. El denominado movimiento
*
Este trabajo es una versión ampliada de la exposición realizada sobre el tema en el Seminario “Las mujeres en elderecho penal”, realizado el 23/10/98 en el S
ENADO DE LA
N
ACIÓN
. Una primera versión fue publicada en AA.VV.,
Lastrampas del poder punitivo. El género del derecho penal 
, Ed. Biblos, Buenos Aires, 2000. Deseo agradecer especialmente a Inés H
ERCOVICH
no sólo haber tenido el placer de leer su esclarecedor y riguroso libro
El enigmasexual de la violación
, sino, además y especialmente, su amistad, sus consejos, su paciencia para revisar varios de misborradores y, sobre todo, su compromiso para con las víctimas y su honestidad intelectual. Ésta es una versiónrevisada, especialmente luego de haber asistido al Seminario sobre “Derecho y género” organizado por la Revista“Lecciones y Ensayos”, y coordinado por Paola B
ERGALLO
y Julieta D
E
C
ORLETO
, durante el ciclo lectivo 2004 en laFacultad de Derecho de la UBA, a quienes agradezco especialmente, pues me permitieron repensar algunas de lascuestiones planteadas en diferentes términos en la versión anterior.
1
Cf., para el derecho continental, AA.VV.,
De los delitos y de las víctimas
. En el ámbito del derecho anglosajón, cf.M
C
D
ONALD
,
Towards a Bicentennial Revolution in Criminal Justice: The Return of the Victim
.
2
Sobre los nuevos mecanismos legales que reconocen los derechos de la víctima en el movimiento de reforma de la justicia penal en América Latina, cf. B
OVINO
,
La participación de la víctima en el procedimiento penal 
. La institución dela suspensión del procedimiento penal a prueba, por ejemplo, representa, en el derecho argentino, una reforma quepermite el ingreso de la reparación del daño —junto a la pena y las medidas de seguridad— y, por lo tanto, laconsideración de los intereses de la víctima. Cf. M
AIER
,
El ingreso de la reparación del daño como tercera vía del derecho penal 
. La solución prevista en el art. 14 de la ley 23.771 (ley penal tributaria y previsional), esto es, laposibilidad de poner fin a la persecución penal a través del cumplimiento de las obligaciones debidas al Estado, tambiénrepresenta el ingreso de la reparación del daño y de los intereses de la víctima, si bien en este caso, muy particular, lavíctima es el Estado mismo. Cf. M
AIER
y B
OVINO
,
Ensayo sobre la aplicación del art. 14 de la ley 23.771
.
 
 
2
por los derechos de la víctima, sin embargo, carece de coherencia política, y sólo puede ser considerado como una unidad en la medida en que todos los grupos, actores e instituciones que locomponen, se interesan por la justicia penal y por la posición que la víctima ocupa en ella.En efecto, a poco de analizar las distintas expresiones de este movimiento encontraremospropuestas que intentan consolidar el esquema punitivo de justicia penal, esta vez con ciertaparticipación de la víctima
3
, como también otras propuestas que, a través de la incorporación de losintereses concretos de la víctima, contienen respuestas no punitivas para el tratamiento de loscasos definidos como penales
4
. Dentro de este último marco, las propuestas con contenido nopunitivo pueden ser diferenciadas según se pretenda mantener o no las característicasfundamentales propias de la administración de justicia penal. Así, el modelo de justicia reparatoriapuede ser formulado por quienes siguen encontrando justificación para la justicia y el derecho penal,como también por quienes se oponen radicalmente a la utilización del derecho penal comoinstrumento de solución de conflictos y, por lo tanto, postulan la abolición del derecho penal queconocemos: los abolicionistas
5
.Por otra parte, el movimiento feminista, que ya hace algunos años ha comenzado a interesarse por las relaciones entre la posición social del género femenino y el derecho
6
, ha dirigido su atención, en
3
Cf., como paradigma de esta propuesta, el trabajo de H
IRSCH
,
 Acerca de la posición de la víctima en el Derecho penal y en el Derecho procesal penal 
, y también,
La reparación del daño en el marco del Derecho penal material 
. En losEE.UU., la propuesta inicial de los partidarios liberales de los derechos de la víctima, cuyo contenido consistía en unmodelo de justicia penal reparatoria, fue transformada por los conservadores, que utilizaron políticamente el valor simbólico de la víctima para provocar reformas en la justicia penal que terminaron por aumentar el carácter punitivo delmodelo estadounidense y por perjudicar al imputado, sin preocuparse demasiado por los intereses concretos de lavíctima (cf. H
ENDERSON
,
The Wrongs of Victim's Rights
, p. 953).
4
Cf., por ejemplo, la propuesta de R
OXIN
,
La reparación en el sistema de los fines de la pena
.
5
“‘Abolicionismo’ es el nombre que se da, principalmente en Europa occidental, a una corriente teórica y práctica queefectúa una crítica radical a todo el sistema de justicia penal y plantea su reemplazo” (C
OHEN
,
Introducción
, p. 13).Sobre las propuestas del movimiento abolicionista, cf. C
HRISTIE
,
Los límites del dolor 
; H
ULSMAN
y B
ERNAT DE
C
ELIS
,
Sistema penal y seguridad ciudadana: hacia una alternativa
; S
ÁNCHEZ
R
OMERO
y H
OUED
V
EGA
,
La abolición del sistema penal 
; AA.VV.,
 Abolicionismo penal 
. Un análisis crítico en M
ARTÍNEZ
S
ÁNCHEZ
,
La abolición del sistema penal 
.
6
Si bien este movimiento tiene una larga tradición de relación con el uso del derecho y las reivindicaciones legales, lapreocupación teórica por el derecho y el Estado corresponde a un desarrollo posterior. Cf. B
ERGALLI
y B
ODELÓN
,
Lacuestión de las mujeres y el derecho penal simbólico
, p. 67.Hacemos referencia aquí a la corriente teórica feminista que se ocupa de analizar la vinculación entre el derecho y lasrelaciones de género. Si bien esta corriente tiene mucho más peso en los países del hemisferio norte —ver, por ej.,M
OSSMAN
,
Feminism and Legal Method: The Difference it Makes
—, en nuestros medio comienza a tener ciertasexpresiones —ver, por ej., K
RSTICEVIC
,
Otro revés al derecho
; O
TERO
,
Para la igualdad se necesitan dos
; C
HEJTER
,
Lavoz tutelada. Violación y voyeurismo
; H
ERCOVICH
,
El enigma sexual de la violación—
.
 
 
3
especial, hacia el derecho penal en el ámbito de los delitos sexuales. Este súbito interés se explicaa partir del hecho de que la gran mayoría de las víctimas de las agresiones sexuales son mujeres.El problema de los delitos de agresión o violencia sexual excede, en mucho, la excepcionalgravedad que reviste el hecho concreto de la victimización. Se afirma que en los EE.UU., el 92 % delas mujeres han sido sexualmente atacadas de alguna forma o acosadas sexualmente
7
, y que el 44% de las mujeres han sido víctimas de violación o tentativa de violación
8
. En nuestro medio, por sulado, se sostiene que “[a] lo largo de sus vidas, una de cada cuatro mujeres sufre un ataque sexualque puede terminar en violación... El problema es grave: toda mujer corre el riesgo de formar partede ese 25 %, de manera que la amenaza actúa como toque de queda sobre su vida”
9
. Mientras lasfeministas se quejan de que no se hace nada para enfrentar el problema por el solo hecho de quelas víctimas son, casi exclusivamente, mujeres
10
, lo cierto es que este tipo de agresión sexualproduce consecuencias que exceden ampliamente la agresión misma.La situación de vulnerabilidad que genera el elevado índice de agresiones sexuales contra lasmujeres condiciona profundamente sus vidas cotidianas. Así, se ha destacado que esta situaciónhace concientes a las mujeres de su propio cuerpo y, por ello, que influye en su manera de vestirse,de caminar, de sentarse. Esta toma de conciencia sobre sus cuerpos, gestos y actitudes es laconsecuencia necesaria del miedo a ser violada. En las palabras de una autora que se ha ocupadodel tema: “
Todas
las mujeres, incluso aquellas que nunca experimentaron una agresión sexual, hanexperimentado el miedo a la violación... El miedo a la violación está siempre con nosotras. Él afectanuestras vidas de incontables maneras, no sólo en que sentimos miedo de caminar por la calleavanzada la noche, sino también en todas nuestras relaciones con los hombres, por superficialesque sean...”
11
. En sentido similar, H
ERCOVICH
señala: “Generalizado y constante, al mismo tiempo
7
Cf. M
AC
K
INNON
,
Difference and Dominance
, p. 119.
8
Cf. M
AC
K
INNON
,
Difference and Dominance
, p. 107. Porcentajes similares referidos a violaciones o tentativas deviolación arrojan las investigaciones en países europeos como Holanda e Italia (cf. B
ERGALLI
y B
ODELÓN
,
La cuestiónde las mujeres y el derecho penal simbólico
, ps. 76 y ss.).
9
H
ERCOVICH
,
El enigma sexual de la violación
, p. 13,
10
Cf. M
AC
K
INNON
,
Difference and Dominance
, p. 107.
11
W
EST
,
The Difference in Women's Hedonic Lives: A Phenomenological Critique of Feminist Legal Theory 
, p. 88. Lamisma autora agrega, en una afirmación poco verosímil, que la influencia del miedo a la agresión sexual es tal quecondiciona a las mujeres en el sentido de empujarlas a buscar y a mantener una relación afectiva estable, para sentirseprotegidas y reducir la cantidad de situaciones que las exponen a la posibilidad de una agresión sexual; a pesar de ladisminución de la sensación de exposición, estas mujeres sufren una sensación de pérdida de su propia identidad conesta "entrega" en busca de protección (p. 88).

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