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Es deber del Estado resguardar los derechos de los padres y alumnos que opten por la educaciónno gratuita.
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Es deber del Estado velar por la igualdad de oportunidades y la inclusión educativa, para lo cualdeberá establecer políticas que contemplen medidas compensatorias, o de discriminaciónpositiva, que reduzcan las desigualdades derivadas de circunstancias económicas, sociales,étnicas o territoriales, entre otras.
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Es deber del Estado resguardar los derechos de los padres y alumnos, cualquiera sea ladependencia del establecimiento que elijan.
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Es deber del Estado velar por la igualdad de oportunidades y la inclusión educativa, promoviendoespecialmente que se reduzcan las desigualdades derivadas de circunstancias económicas,sociales, étnicas, de género o territoriales, entre otras.Artículo 14º:
Los establecimientos educacionales promoverán la participación de todos los miembros de lacomunidad educativa, en especial a través de la formación de Centros de Alumnos, Centros de Padres y Apoderados y Consejos de Profesores, con el objeto de contribuir al proceso de enseñanza del establecimiento. Asimismo, en cada establecimiento de educación general que imparta enseñanza básica y/o mediaexistirá un Consejo Escolar.
El incluir en la Ley General de Educación la formación de un Consejo Escolar es sin duda alguna un granavance, y se reconoce como un logro para los actores del proceso educativo. Pero eso no es suficiente. Día a díanos encontramos con que las decisiones de todo un colegio las toma el rector o sostenedor de éste mismo,quedando fuera de toda decisión las personas que pasan cada jornada en su colegio, realizando diversasactividades. En consecuencia y como secundarios creemos que no basta con tener instancias de este tipo lascuales tengan carácter consultivo, sino que deben ser resolutivos, tendiendo igual ingerencia el alumnado, comolos docentes y los demás miembros de la comunidad educativa.Artículo 25º:
El nivel de educación básica regular tendrá una duración de seis años y el nivel de enseñanza mediaregular tendrá una duración de seis años, cuatro de los cuales en el segundo caso serán de formación general y los dos finales de formación diferenciada. La educación parvularia no tendrá una duración obligatoria.La indicación incluye diez artículos transitorios y, sobre esto último, el 8º detalla que: La estructuracurricular establecida en el artículo 25º de esta ley entrará en vigencia a partir del año escolar que se inicia ochoaños después de la entrada en vigencia de esta ley. A contar de dicho año escolar, los cursos de 7º y 8º año de la enseñanza básica y 1º, 2º, 3º y 4º año dela enseñanza media pasarán a denominarse primero, segundo, tercero, cuarto, quinto y sexto año de laenseñanza media, respectivamente.
Con lo que corresponde al tema recientemente tratado, es necesario aclarar que la idea es correcta ensu forma establecida pues establece un nivel básico de formación general, y, a la vez, un programa diferenciadoacorde a los intereses del alumno. Ello puede entenderse como una forma de bachillerato que ayude alestudiante a encontrar su vocación, siempre y cuando el establecimiento, y las normas dictadas por el MINEDUC,establezcan no sólo enseñanza pragmática sino también formativa. Lamentablemente se está proponiendo unamalla curricular apta para cada nivel de enseñanza y no amplía los campos de educación en lo que respecta aramas nuevas o modificación en horario de éstas. A la vez, lo que podría significar un pequeño aporte hacia laeducación recién podría aplicarse al octavo año de la supuesta aprobación de esta ley.
Educación Superior
Además de los puntos mencionados anteriormente, los cuales ya han sido tratados con bastantedetalle, nos encontramos con unas diversa gama de falencias en esta ley, como es el ejemplo de laEducación Superior.La antigua LOCE - tan criticada por los secundarios hasta hoy en día-, poseía en un 75% de sucontenido las bases de la educación superior.Actualmente el proyecto de Ley General de Educación, al cual apuntamos, deja sin marco regulatorioa este nivel de enseñanza. Pues no contempla dentro de sí las normas que deben regir a éste. Al derogarse laLOCE, y aprobarse la LGE, se elimina esta base legal para la educación superior, quedando regida quizá porresquicios de la normativa antigua o lo que resulte del Consejo Asesor Presidencia para la EducaciónSuperior.Al encontrarnos con situaciones como ésta, sólo cabe preguntarse una cosa. ¿Qué esperan lasautoridades para asumir su error de una vez y ceder ante el clamor secundario de todo el país?. Exigimos unreal eje legal para la educación, de todos los niveles y tipos. Exigimos un real Proyecto General de Educación.
Críticas al proceso
En vista de que para el desarrollo de este proyecto se ha considerando solamente a encargados y“expertos” en educación, a pesar de que en el año 2006 fueron los secundarios quienes llevaron el tema haciala conciencia ciudadana, se nos hace claro y pertinente denotar el malestar del conglomerado estudiantil conla serie de pasos que derivaron en el actual proyecto de Ley general de Educación.La Presidenta dio un aviso público a mediados del ante pasado año conformando una mesa de diálogoen la cual consideraría a los estudiantes, quienes apelaban a tener un conocimiento mas certero del acuerdo oproyecto a reemplazo de ley al que se llegaría, labor que no se vio durante el término de tal año. Todo estodebido a que el Consejo Asesor Presidencial (CAP) sólo tenía una ínfima parte de estudiantes dentro de susmás de 80 miembros, e, incluso, gran parte de éstos eran empresarios o personeros ajenos al rumboeducacional. El trabajo fue infructífero, desligándose los secundarios al final del año 2006 de este grupoaclarando su malestar por lo poco avanzado e inútil del proceso.Aun así, se supo continuar la lucha y el descontento del estudiantado en el 2007 con los nuevosdirigentes. Ese mismo año, en abril, se firmó en La Moneda el proyecto Ley General de Educación, el cual
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