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No Hay Otro Evangelio Spurgeon

No Hay Otro Evangelio Spurgeon

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01/25/2013

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No hay otro Evangelio. Charles Spurgeon
1
Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres
NO HAY OTRO EVANGELIO
 
INDICE
 Introducción......................................................................................................................La Biblia...........................................................................................................................El glorioso Evangelio......................................................................................................Predicad el Evangelio......................................................................................................El propósito de la Ley......................................................................................................Los dos efectos del Evangelio.........................................................................................Un sermón sencillo para las almas que buscan...............................................................Un llamamiento a los pecadores....................................................................................La Soberanía Divina......................................................................................................La Justificación por la Gracia........................................................................................Soberanía y Salvación...................................................................................................¿Por qué son salvados los hombres?.............................................................................El libre albedrío: un esclavo.........................................................................................La incapacidad humana................................................................................................La intención de la carne es enemistad contra Dios......................................................La Redención limitada...................................................................................................La elección.....................................................................................................................Las alegorías de Sara y Agar.........................................................................................El poder del Espíritu Santo............................................................................................El llamamiento eficaz....................................................................................................La resurrección espiritual..............................................................................................El nuevo corazón...........................................................................................................Un pueblo voluntarioso y un Caudillo inmutable.........................................................La Fe.............................................................................................................................La responsabilidad humana...........................................................................................La Salvación del Señor..................................................................................................Solamente Dios es la salvación de su pueblo................................................................Salvación hasta lo sumo................................................................................................¡Despertad! ¡Despertad!................................................................................................La contienda de la verdad.............................................................................................
 
No hay otro Evangelio. Charles Spurgeon
2
Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres
INTRODUCCIÓN
 De Spurgeon se sabe que fue un gran predicador; que miles y miles de almas se convirtieronbajo su ministerio; que fue bautista, y que dio muestras prodigiosas de una ironía sana yoportuna desde el púlpito. Se conocen y repiten muchas de sus anécdotas e ilustraciones; pero poco, muy poco, se sabe del contenido doctrinal de su predicación. Se supone y se cree ¡claroestá!-, que fue sano en sus creencias; pero en qué consistía la ortodoxia “spurgeoniana” ¡ah!,eso ya son aguas de otro molino. Pero aún así, lo que muchos protestantes no pueden ni tansiquiera imaginar, es que la sana predicación de Spurgeon descansara en aquellas gloriosasdoctrinas bíblicas comúnmente conocidas bajo el nombre de calvinistas.En el prólogo del primer volumen del “New Park Street Pulpit” -de cuya colección provienenlos sermones de este libro; Spurgeon decía: “Recurrimos con frecuencia a la palabra calvinismo por designar esta corta palabra aquella parte de la verdad divina que enseña que la salvación essólo por la gracia”. Y añadía: “Creemos firmemente que lo que comúnmente se llama calvinismono es más, ni menos, que aquel sano y antiguo evangelio de los puritanos de los mártires, de los Apóstoles y del Señor Jesucristo”.
Spurgeon se mantuvo siempre fiel a las doctrinas de la gracia. Las páginas de este libro -comotoda la producción literaria del gran predicador-, están estampadas con aquel inconfundible sellodel Soli Deo Gloria, tan genuinamente bíblico. Y como sucede siempre que el Evangelio espredicado en toda su pureza, la oposición de la mente carnal no tarda en desatarse. ¡Cómo odianlos hombres a quienes exaltan la soberanía de Dios! ¡Y con cuán poco escrúpulo la desfiguran!Modernistas y arminianos hicieron causa común en un intento vano para acallar la voz evangélicadel joven predicador. La crítica más mordaz y severa se volcó sobre él; su nombre era satirizadoen la prensa y “pateado por la calle como una pelota de fútbol”. El 25 de octubre de 1856, unsemanario londinense escribía: “Creemos que las actividades del señor Spurgeon no merecen en lomás mínimo la aprobación de sus correligionarios. Apenas hay un ministro independiente decierta categoría que esté asociado con él”. Y todo como resultado de sus convicciones doctrinales.
Con referencia a los sermones que tienes en tus manos, lector, Spurgeon comentaba: “Nada más zahiriente queda por decir en contra de ellos que no se haya dicho ya; las formas más externas devejación ya se han agotado; se ha llegado ya al no va más del vocabulario libélico, y las críticasmás mordaces ya no dan más veneno”. Con todo, Spurgeon se gozaba en el glorioso hecho deque Dios había estampado estos sermones con el sello de numerosas conversiones genuinas. aun después de la muerte del gran predicador, el Espíritu de Dios se sirve de estos mensajes -queson locura y escándalo a la mente carnal- como medio de salvación para muchos pecadores.(Uno de los traductores de estos sermones fue alcanzado por el poder de la gracia de Dios através de la lectura de los mismos en su versión original).Spurgeon se alzó ante la rutina y la superficialidad. El Señor usó para desempolvar las Bibliasde una multitud de “cristianos del domingo”, y despertarlos a la realidad de su condición. Y esono podía conseguirse por la predicación del Spurgeon tradicionalmente conocido por los lectoreshispanoparlantes. Era necesaria la publicación de sermones íntegros de ese sirvo de Dios paraque fuese por fin conocido. Acostumbrados como estamos a la predicación superficial y soporífera de nuestro tiempo, lalectura de estos sermones causará, por necesidad, revuelo espiritual en los círculos protestantesde habla hispana. Estos mensajes son llamadas directas al espíritu y exigen -como contestación-,un examen profundo de nuestra pretendida fe cristiana. No tengas temor, tú que nos lees, de contrastar tus creencias y examinarlas a la luz de laEscritura. “Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendasantiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma”(Jeremías 6:16). ¿Contestarás: “No andaremos”? La voz que resuena en estos sermones es la delatalaya, y dice: “Escuchad la voz de la trompeta”. Por amor de tu alma no respondas: “Noescucharemos”.
Publicamos estos sermones, no sólo para que se conozca
 
al verdadero Spurgeon,sino -sobre todo- para que se conozca
 
el verdadero Evangelio:EL EVANGELIO DE LA GRACIA
 
DE DIOS. LOS EDITORES
 
No hay otro Evangelio. Charles Spurgeon
3
Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres
I. LA BIBLIA
«Escríbile las grandezas de mi ley, y fueron tenidas por cosas ajenas»(Oseas 8:12).He aquí la queja de Dios contra Efraim. Él nos muestra su bondad al reprender a sus descarriadascriaturas, y vemos su amor cuando inclina la cabeza atento a lo que ocurre en la tierra. Si quiere,puede hacerse un vestido con la noche, rodear sus brazos con pulseras de estrellas y ceñir su frentecon los rayos del sol como diadema; puede morar solo, lejos, muy lejos de este mundo, más alládel séptimo cielo, y contemplar con serena y silenciosa indiferencia todo cuanto sus criaturashacen. Puede hacer como Júpiter que, según creían los paganos, estaba siempre en eterno silencio,agitando a veces su terrible cabeza, mandando a las Parcas según su voluntad, ignorando las cosaspequeñas de esta tierra, y considerándolas indignas de llamar su atención; absorto en su propio ser,abstraído en sí mismo, viviendo solo y apartado. Y yo, como una de Sus criaturas, podría subir ala cima de las montañas en una noche estrellada, y a su mudo silencio decirles: “Vosotros sois losojos de Dios, pero no me miráis a mí; vuestro brillo es don de su omnipotencia, pero vuestrosrayos no son sonrisas de amor para mí. Dios, el Poderoso Creador, me ha olvidado; soy una gotadespreciable en el océano de la creación, una hoja seca en el bosque de la vida, un átomo en elmonte de la existencia. Él no me conoce, estoy solo, solo.” Pero no es así, amados. Nuestro Dioses muy diferente. Él repara en cada uno de nosotros. No existe pájaro ni gusano que escape a susdecretos. No hay ser sobre el que sus ojos no reposen; nuestros hechos más íntimos y secretos, Éllos conoce; en todo cuanto hagamos, soportemos o suframos, su mirada esta pendiente de nosotrosy su sonrisa nos cobija si somos su pueblo-, o estamos bajo su enojo -si nos hemos apartado de El-¡Oh! Cuán infinitamente misericordioso es Dios, que contemplando a los hombres no retira susonrisa de ellos para que perezcan. Vemos en este pasaje que Dios se acuerda del hombre, porcuanto dice a Efraim: “Escribíle las grandezas de mi ley, y fueron tenidas por cosas ajenas”.Observad cómo al ver el pecado del hombre no desecha a éste ni lo aparta despectivamente con supie, ni tampoco lo suspende sobre el abismo del infierno hasta hacerle estallar el cerebro por elterror, para, finalmente, arrojarle en él para siempre; antes al contrario, Dios desciende del cielopara tratar con sus criaturas, pleitea con ellas, se rebaja, por así decirlo, al mismo nivel que lospecadores, les expone sus quejas y defiende sus derechos. ¡Oh! Efraim, te he escrito las grandezasde mi ley, pero las has tenido por cosa ajena.Estoy aquí esta noche como enviado de Dios, amigos míos, para tratar con vosotros comoembajador suyo; para acusar de pecado a muchos de vosotros; para, con el poder del EspírituSanto, mostraros vuestra condición; para que seáis redargüidos de pecado, de justicia y de juicio.El delito del que os acuso es el que leemos en este versículo. Dios os ha escrito las grandezas desu ley, pero las habéis tenido como cosa ajena. Es precisamente sobre este bendito libro, la Biblia,que os quiero hablar. Este será mi texto: la Palabra de Dios. Este es el tema de mi sermón, untema que requiere más elocuencia de la que yo poseo, y sobre el que podrían hablar miles deoradores a la vez; grandioso, vasto e inagotable asunto que, aun consumiendo toda la elocuenciaque hubiera hasta la eternidad, no quedaría agotado.Sobre la Biblia tengo tres cosas que deciros, y las tres están en el texto. Primeramente su autor:“Escribíle”; segundo, el tema: Las grandezas de la ley de Dios; y tercero, el trato que han recibido:Fueron tenidas por muchos como cosa ajena.I. ¿Quién es EL AUTOR? El mismo texto nos dice que es Dios. “Escribíle las grandezas demi ley” He aquí mi Biblia, ¿quién la escribió? La abro y observo que se compone de una serie deopúsculos. Los cinco primeros fueron escritos por un hombre llamado Moisés. Paso las páginas yveo que hay otros escritores tales como David, y Salomón. Encuentro a Miqueas, Amós, Oseas.Sigo adelante y llego a las luminosas páginas del Nuevo Testamento, y allí están Mateo, Marcos,Lucas y Juan; Pablo, Pedro, Santiago y otros; pero cuando cierro el libro me pregunto: ¿Quién essu autor? ¿Pueden estos hombres, en conjunto, atribuirse la paternidad de este libro? ¿Son ellos

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