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José María Iraburu – El matrimonio en Cristo
Lo primero,informarse bien
El Autor y Maestro del sagrado matrimonio
Los novios y los casados habéis sido llamados por Dios a realizar un misterio de gracia muy grande: el ma-trimonio. El mismo Dios es quien lo ha inventado. Él,al crear al hombre y la mujer, quiso que se unieran conun vínculo de amor perpetuo, y que fuera en ese mar-co sagrado donde se produjera la transmisión de la vidahumana.
Al principio de todo,«creó Dios al hombre a su imagen;varón y hembra los creó.Y los bendijo Dios y les dijo Dios:
“Creced, multiplicaos,llenad la tierra y sometedla”»
(Gén 1,27-28).
De Dios parte, por consiguiente, el impulso humanofamiliar y laboral. Pero nosotros, los hombres, a lo lar-go de la historia, hemos desfigurado y estropeado tan-to el matrimonio –adulterios, divorcios, poligamia simul-tánea o sucesiva, concubinatos, anticoncepción, abor-tos, escasa y mala educación de los hijos– que ya casini alcanzamos a conocer su naturaleza original.Ya comprendéis, pues, que tendrá que ser el mismoDios quien nos descubra de nuevo el sentido profundodel matrimonio y nos dé su gracia para poder vivirlo.Pues bien, esto es precisamente lo que hace Cristo Sal-vador. Él salva el matrimonio, lo purifica de errores yde corrupciones, lo eleva en el orden de la gracia, y leda una plenitud de bondad y de belleza. Gran maravillaes el sacramento del matrimonio.
«Gran misterio es éste, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia»
(Ef 5,32).
Lo primero, informarse bien
Reconocezdlo con sinceridad: estáis ocupados en unmontón de cosas y distraídos por mil más, tenéis un buen número de defectos personales, y muchas vecesen forma inconsciente os véis afectados por modas delmundo, por maneras de pensar y por costumbres que,con frecuencia, ni son verdaderas ni son buenas. Si noos proponéis seriamente un esfuerzo de pensamiento yde conversión personales ¿cómo váis a arreglaros paravivir vuestro matrimonio en toda su grandeza, sin des-figurarlo ni profanarlo? ¿Cómo realizaréis su misterio degracia con toda inteligencia y libertad, cumpliendo el plande Dios, y siendo así felices en esta vida y en la otra?Está claro que lo primero que tenéis que hacer es
co-nocer bien lo que Dios quiere hacer en vuestro matri-monio
. En tema tan formidable, no habéis nacido ya sa- biendo, ni tampoco los ejemplos que habéis recibido devuestros familiares y amigos sobre el matrimonio cons-tituyen normalmente una
lección magistral
, exenta detodo error o defecto. Por eso, malamente podréis co-laborar con Dios, por buena voluntad que tengáis, si nocomenzáis por saber bien qué es lo que Él quiere hacer en vosotros, con vosotros y a través de vosotros.Cuando compráis un ordenador o cualquier otra má-quina compleja, lo primero que hacéis es
informaros
bien
acerca del aparato. Queréis saber cómo es, cómo fun-ciona, para qué sirve y para qué no, qué cuidados re-quiere para su mantenimiento. Y es que, si no, fácilmenteestropearíais la máquina, y no le sacaríais ni de lejostodo su rendimiento posible. Todo esto es cierto y desentido común. Ahora bien, el estudio de un aparato deestos puede llevaros muchas horas y muchos días. Y aveces incluso no os bastará con el manual de instruc-ciones, y necesitaréis las explicaciones bien concretasde un experto. Finalmente, el ejercicio práctico perfec-cionará vuestro conocimiento teórico.Pues bien, ¿sabréis los novios y esposos vivir el ma-trimonio de un modo digno y hermoso si no os tomáissiquiera la molestia de enteraros acerca de su ser, desus fines, de sus íntimas funciones y posibilidades? ¿Osva a bastar con el instinto? ¿Pensáis que es un tema decultura general o que quizá con lo visto en vuestros pa-dres o en otras parejas, o con lo mostrado por la tele-visión o las revistas, ya con eso sabéis del matrimoniotodo lo que necesitáis saber?...
Preparación para el matrimonio
Vuestro matrimonio ha de ser una obra de arte, nouna chapuza. Necesitáis para eso,
en primer lugar, unaprendizaje moral
, por el ejercicio de las virtudes. Hayverbos fundamentales que novios y esposos tenéis quellegar a conjugar con toda facilidad y perfección: amar,dar, perdonar, servir, orar, trabajar, ordenar bien la vida,guardar la castidad, sin permitir que los cuerpos domi-nen sobre las almas. Y para eso –y en cierto modo an-tes, incluso– necesitáis
también un aprendizaje doctri-nal
.Si el párroco exige a los novios una preparación es- pecífica para el matrimonio, no es una manía suya. Esalgo que viene tan exigido por la verdad de las cosas,que la Iglesia lo manda con todo empeño
(Código de Derecho Canónico
c. 1063). La Iglesia, en efecto,
an-tes de ordenar
un sacerdote
, da –y exige– al candidatovarios años de preparación en el Seminario. Y de modosemejante, la Iglesia,
antes de administrar el sacramen-to del matrimonio
, da –y exige– a los fieles una cate-quesis específica, que los prepare bien a vivirlo. ¿Nomuestra esto la muy alta estima que la Iglesia tiene por el matrimonio y la familia?
Razón y fe
En la primera parte de esta obra nos aproximaremosal misterio del matrimonio natural
a la luz de la razón
(filosofía), precisando algunos conceptos fundamenta-les no siempre bien conocidos.Y partiendo de esas premisas, en la segunda parte,consideraremos
a la luz de la fe
(teología) el matrimo-nio cristiano en toda su grandeza, como sacramento delamor de Cristo Esposo.