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Martin LuteroEXHORTACIÓN A LA PAZEN CONTESTACIÓN A LOS DOCE ARTÍCULOSDEL CAMPESINADO DE SUABIA (1525)
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Nota:
texto escaneado a partir de la edición: Martin Lutero,
 Escritos políticos
, Tecnos, Madrid, 2001, pp.67-94.]Con motivo de la guerra de los campesinos alemanes (1524-26) Lutero redactó varios escritos:1)
 Ermahnung zum Frieden auf die zwölf Artikel der Bauernschaft in Schwaben
(Exhortación a la paz,en contestación a los doce artículos del campesinado de Suabia), que se traduce en la presente edición.2)
Vertrag zwischen dem löblichem Bund zu Schwaben und den zwei Haufen der Bauern vom Bodenseeund Allgäu,
1525 (Acuerdo entre la honorable liga de Suabia y los dos grupos de campesinos del Lago deConstanza y del Allgäu): Lutero redactó el prólogo y el epílogo, en
Werke,
WA 18, 336-343.3)
Wider die räuberischen und mördischen Rotten der Bauern
(Contra las bandas ladronas y asesinasde los campesinos), que se traduce en la presente edición.4)
Schreckliche Geschichte und Gericht Gottes über Thomas Müntzer 
(Una historia terrible y el juiciode Dios sobre Thomas Müntzer), en
Werke,
WA 18, 367-374.5)
Verantwortung D. Martin Luther auf das Büchlein wider die räuberischen und mördischen Bauern, getan am Pfingstage im Jahre 1525
(Responsabilidad de D. Martin Luther por el librito contra los campesi-nos ladrones y asesinos, [sermón] pronunciado en el día de Pentecostés de 1525).6)
 Ein Sendbrief von dem hartem Büchlein wider die Bauern
(Carta sobre el duro librito contra loscampesinos), que se traduce en esta edición.7) Se puede incluir en el grupo:
 An den Rat zu Erfurt. Gutachten über die 28 Artikel der Gemeine,
1525(Al Concejo de Erfurt. Informe sobre los 28 artículos de la comunidad), en
Werke,
WA 18, 534-540El primero de ellos,
 Ermahnung zum Frieden
...,
 
es la contestación de Lutero a los doce artículos quelos campesinos de Suabia habían redactado a finales de febrero y comienzos de marzo de 1525. En unasegunda hoja, los campesinos solicitaban la opinión de varios teólogos, entre ellos Lutero, Melanchton,Zwingli. Lutero redactó su contestación los días 19 y 20 de abril de 1525 en casa del canciller de los condesde Mansfeld. Después de una exhortación a los señores, a los campesinos y a ambos conjuntamente, analizaLutero los artículos reivindicatorios de los campesinos.La traducción sigue el texto de la edición de Weimar: WA 18, 291-334Los campesinos que se han lanzado actualmente a la rebelión en el país de Suabia
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han redactado doceartículos contra la autoridad sobre sus intolerables cargas, intentando fundamentarlos en algunos pasajes dela Escritura, y los han difundido impresos. Lo que más me ha gustado de estos artículos es que, en el artícu-lo 12, hacen el ofrecimiento de someterse de buen grado y voluntariamente a una instrucción mejor, sihiciera falta o hubiera necesidad; quieren dejarse instruir siempre que sea con las palabras claras, mani-fiestas e indiscutibles de la Escritura, pues es justo y equitativo que no se enseña ni se instruye la concien-cia de nadie de mejor manera que con la Escritura divina.Si ésta es su intención seria y sincera, no me corresponde a mí juzgarla de otra manera, porque ellosmismos se abren públicamente en sus artículos y no temen a la luz. Hay, por tanto, buenas esperanzas de
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Suabia está en la parte suroccidental de Alemania. La rebelión empezó en el sur de la Selva Negra en julio de1524 y pasó en diciembre a la parte norte de Suabia. De allí se extendió hacia el norte.
 
 
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que las cosas vayan bien. En cuanto a mí, como me cuentan entre los que tratan actualmente la SagradaEscritura y me mencionan en concreto, convocándome en su segunda hoja
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, me dan ánimos y confianza para manifestar públicamente mis enseñanzas de una manera amistosa y cristiana, de acuerdo con el deber del amor fraterno, para que, si ocurriese alguna desgracia o calamidad, mi silencio no me hiciese partícipe yresponsable de ellas ante Dios y el mundo. Si, por el contrario, han hecho este ofrecimiento para aparentar  —pues sin duda habrá algunos entre ellos de esa especie, ya que no es posible que todos entre esa muche-dumbre sean buenos cristianos y abriguen buenas intenciones, sino que una gran parte se aprovecharándeliberadamente de la buena fe de los demás— en ese caso no hay duda de que no tendrán mucho éxito ytodo redundará en desgracia suya y en su condenación eterna.Como el asunto es grave y arriesgado y afecta al reino de Dios y al reino del mundo, ya que si la rebe-lión progresa y prospera perecerían ambos reinos —el gobierno secular y la palabra de Dios— y se seguiríala destrucción eterna de toda Alemania, es necesario que hablemos y deliberemos sobre esta cuestión li- bremente, sin tener en cuenta a nadie. Es necesario también que estemos dispuestos a escuchar y a dejarnosdecir algo, para que nuestro corazón no se endurezca y nuestros oídos no se cierren, como ha sucedidohasta ahora, y para que la cólera de Dios no gane toda su fuerza. Tantos signos espantosos, que se han vistoen el cielo y en la tierra, anuncian una gran desgracia y muestran importantes cambios en Alemania, aunquenosotros desgraciadamente pensemos poco en ello. Dios, en cambio, no cejará y ablandará de una vez nues-tras duras cabezas.A LOS PRINCIPES Y SEÑORESA nadie en la tierra más que a vosotros, príncipes y señores, debemos esta desgracia y esta rebelión, y particularmente a vosotros, obispos ciegos, curas y frailes locos, que, todavía hoy, no cesáis de vociferar yarremeter contra el santo Evangelio, aunque sabéis que es justo y que no podéis oponeros a él. Además, envuestro gobierno secular no hacéis más que explotar y cobrar impuestos para satisfacer vuestro lujo y vues-tra soberbia y el pobre hombre común ya no puede soportarlo por más tiempo. La espada pende sobre vues-tra garganta y, sin embargo, creéis que estáis sentados sólidamente en vuestro trono y que no se os puedederribar. Esta seguridad y obstinada temeridad os romperán el cuello, ya lo veréis. Muchas veces os headvertido que tengáis en cuenta lo que dice el
Salmo
107, 4:
«Effundit contemptum super principes»,
élderrama el desprecio sobre los príncipes. Hacia ahí corréis y estáis buscando que se os descargue un golpesobre la cabeza; de nada sirven las advertencias y las amonestaciones.¡Bien!, como sois la causa de esta cólera divina, sobre vosotros se lanzará sin duda, a no ser que con eltiempo os enmendéis. Las señales del cielo y los prodigios en la tierra os conciernen a vosotros, queridosseñores; nada bueno significan para vosotros, nada bueno os sucederá. Una gran parte de esta cólera ya seha realizado, al enviarnos Dios tantos profetas y doctores falsos para que, anticipadamente, por el error y la blasfemia merezcamos suficientemente el infierno y la condenación eterna. La otra parte de la cólera estáahí, en los campesinos amotinados, de donde se seguirá la destrucción y devastación de Alemania, si Diosno lo impide, movido por nuestro arrepentimiento.Habéis de saber, queridos señores, que Dios hará que no se pueda ni se quiera ni se tenga que aguantar  por más tiempo vuestro furor. Tenéis que ser de otra manera e inclinaros ante Dios. Si no lo hacéis de unamanera amistosa y voluntaria, tendréis que hacerlo de manera violenta y destructora. Si no lo hacen estoscampesinos, otros lo harán. Y aunque los batáis a todos, no quedarán vencidos. Dios suscitará a otros, puesél quiere golpearos y os golpeará. No son los campesinos, queridos señores, los que se levantan contra vo-sotros; es el mismo Dios el que se alza para castigar vuestro furor. Entre vosotros hay algunos que handicho que expondrían su país y su gente por extirpar la doctrina luterana. ¿No os dais cuenta de que habéissido profetas de vosotros mismos y que ya están en peligro vuestras tierras y vuestras gentes? No juguéiscon Dios, queridos señores. Los judíos también dijeron «nosotros no tenemos ningún rey»
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y ha resultadotan en serio que habrán de estar sin rey eternamente.Para pecar, incluso, más y para ir a la perdición sin misericordia alguna, algunos han culpado al Evan-gelio diciendo que lo que está ocurriendo es fruto de mis enseñanzas. ¡Bueno, bueno!, seguid blasfemando,queridos señores, no queréis saber lo que yo he enseñado y lo que es el Evangelio. Ya está llamando a la puerta quien muy pronto os lo va a enseñar, si no os enmendáis. Vosotros y todo el mundo tenéis que testi-moniar que he enseñado totalmente en paz, que he luchado violentamente contra la rebelión, que he ex-hortado con el máximo celo a que los súbditos se mantengan en obediencia y en la honra a la autoridad, auncuando ésta sea tiránica o furiosa. Así que esta rebelión no puede venir de mí. No sólo eso, han llegado
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Vid. introducción a este escrito.
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Vid.
Juan
19, 15.
http://www.scribd.com/users/Insurgencia/document_collections
 
 
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 profetas asesinos, tan hostiles hacia mí como hacia vosotros, que desde hace tres años están mezclados coneste pueblo y he sido únicamente yo quien se les ha enfrentado
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. Si Dios piensa castigaros y permite que eldiablo, a través de sus falsos profetas, excite al insensato pueblo contra vosotros y si quiere quizá que yo nome oponga ni pueda oponerme a ellos, ¿qué puedo hacer yo o mi Evangelio? Hasta ahora y ahora mismo nosólo hemos sufrido vuestra persecución, vuestros asesinatos y vuestra furia sino que, además, hemos rezado por vosotros, para ayudar a proteger y mantener vuestra autoridad entre el hombre común.Si tuviera ganas de vengarme de vosotros, me estaría riendo socarronamente viendo a los campesinos oincluso uniéndome a ellos, contribuyendo a empeorar este asunto. Pero Dios me libre de eso, como me halibrado hasta ahora. Por tanto, mis queridos señores, seáis amigos o enemigos míos, os pido sumisamenteque no despreciéis mi fidelidad, aunque soy un pobre hombre. No despreciéis tampoco esta rebelión, os loruego. No es que crea o tema que los campesinos son demasiado poderosos para vosotros; no quiero que lestengáis miedo; temed a Dios, mirad su cólera. Si Dios quiere castigaros, como habéis merecido, y como yome temo, os castigará, aunque los campesinos fueran cien veces menos numerosos. El puede sacar campe-sinos de las piedras y viceversa. Puede hacer que un solo campesino haga perecer a cien de vosotros, deforma que de poco valdrían vuestras armaduras y vuestra fuerza.Si todavía os puedo dar un consejo, señores míos, ceded un poco, por Dios, ante su cólera. Una carretade heno debe ceder el paso a un borracho. Con mayor motivo habéis de abandonar vuestra bravuconería yvuestra indómita tiranía, negociando razonablemente con los campesinos como con borrachos o extravia-dos. No os lancéis a la guerra contra ellos, pues no sabéis cómo será el final; intentad primero actuar bue-namente, porque no sabéis qué es lo que Dios quiere, para que no salte la chispa y arda toda Alemania enun incendio que nadie podría apagar después. Nuestros pecados están ante Dios y, por eso, hemos de temer su cólera con el susurro, incluso, de una hoja; con mucho mayor motivo cuando se agita una muchedumbrecomo ésta. Por las buenas no perderéis nada y si llegáis a perder algo, lo volveréis a recuperar después conla paz decuplicado. Como quizá perdáis el cuerpo y los bienes en la lucha, ¿para qué vais a arriesgaros si podéis obtener mayor provecho por otras vías buenas?Ellos han redactado doce artículos. De ésos, algunos son tan justos y equitativos que os quitarían vues-tro honor ante Dios y ante el mundo, dando razón al Salmo al suscitar el desprecio hacia los príncipes. Perocasi todos han sido escritos para su provecho y beneficio y no se expresan de una manera perfecta. Contravosotros yo habría redactado realmente otros artículos, que afectaran a Alemania en general y al gobierno,como hice en el libro a la nobleza alemana, que contenía ciertamente cosas más importantes. Como no lotuvisteis en cuenta, tenéis que escuchar y aguantar ahora estos artículos interesados. Bien lo tenéis mereci-do como personas a las que no se les puede decir nada.El primer artículo, en el que manifiestan su deseo de escuchar el Evangelio y el derecho de elegir al párroco, no podéis rechazarlo bajo ningún pretexto, aunque se desliza en él el interés propio al pretender mantener al párroco con los diezmos que no les pertenecen. Pero el contenido es que se permita predicar elEvangelio. Nada puede ni debe hacer la autoridad en su contra. La autoridad no ha de oponerse a que cadacual enseñe y crea lo que quiera, sea el Evangelio o sean mentiras. Es bastante con que se oponga a que seenseñe la rebelión y la discordia.También son justos y equitativos los otros artículos que denuncian cargas corporales, como la servi-dumbre, impuestos y similares. La autoridad no ha sido instituida para aprovecharse de los súbditos en beneficio propio, sino para el provecho y el bien de aquéllos. Ya no son soportables por más tiempo tantastasas y exacciones. ¿De qué le sirve a un campesino que el campo le reporte tantos florines en grano y pajasi la autoridad le quita la mayor parte, como si se tratara de paja, para fomentar su lujo y derrochar los bie-nes en vestidos, comilonas, borracheras, edificios y cosas parecidas? Ya es hora de reducir el lujo y defrenar los gastos para que los pobres hombres puedan también conservar algo. Más explicaciones las habr-éis leído ya en sus hojas, en donde exponen suficientemente sus quejas.AL CAMPESINADOHasta ahora, queridos amigos, sólo habéis dicho una cosa que yo reconozco que es lamentablementeverdadera y cierta: que los príncipes y señores han prohibido predicar el Evangelio y que han impuestotantas cargas sobre las gentes que bien se han hecho merecedores de que Dios los arroje de su trono comograndes pecadores contra él y contra los hombres. No tienen ninguna disculpa. También vosotros tenéis que procurar solucionar vuestros asuntos con buena conciencia y con el derecho. Si procedéis con buena inten-ción, tendréis la consoladora ventaja de que Dios os asistirá y os ayudará. Si, entretanto, sois derrotados o,
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Desde 1521-1522 se habían producido discusiones internas en el movimiento reformador: Lucero se enfrentó aKarlstadt, Müntzer y otros reformadores, vid. estudio preliminar, 2.
http://www.scribd.com/users/Insurgencia/document_collections

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