Ahora bien, es evidente que numerosos países en desarrollo se encuentran especialmentedesprovistos de estos recursos y sufren de un grave déficit de conocimientos. Es cierto que laalfabetización y la escolarización ganan terreno entre las poblaciones de los países del Sur, lo quepermitirá tal vez reequilibrar a largo plazo las relaciones económicas mundiales (véase el Capítulo 6),pero siguen siendo muy graves las desigualdades en materia científica y de investigación y desarrollo;en 1990, el 42,8 % de los gastos se efectuaba en América del Norte y el 23,2 % en Europa, encomparación con el 0,2 % en el África Subsahariana o el 0,7 % en los Estados Árabes(4). El éxodo deprofesionales hacia los países ricos acentúa este fenómeno.
El éxodo de profesionales hacia los países ricos
Los países en desarrollo pierden cada año miles de especialistas, ingenieros, médicos, científicos,técnicos. Frustrados por los bajos salarios y la limitación de oportunidades en sus países, se marchan a países más ricos donde se puedan aprovechar y remunerar mejor sus talentos.
El
problema se debe en parte a un exceso de producción. Con frecuencia, los sistemas educativos de
los
países en desarrollo se organizan en función de necesidades propias de los países industrializados y capacitan demasiados profesionales de alto nivel. Somalia, por ejemplo, produce cerca de cinco veces más graduados de los que el país puede emplear. En Costa de Marfil el desempleo de los profesionales alcanza al 50 %.Los países industrializados se benefician de las capacidades de los inmigrantes. Entre
1960 y 1990,
Estados Unidos y Canadá recibieron más de un millón de profesionales y técnicos procedentes de países en desarrollo. El sistema educativo de los Estados Unidos depende en gran parte de ellos, en
1985,
en las instituciones de enseñanza de ingeniería eran extranjeros aproximadamente la mitad de
los
profesores auxiliares menores de 35 años. Japón
y Austria
también han procurado atraer inmigrantes altamente calificados.Esta pérdida de trabajadores calificados representa una severa hemorragia de capital. Según estimaciones del servicio de investigaciones del Congre
so
de Estados Unidos, en
1971-1972
los países en desarrollo, en conjunto, perdieron una inversión de 20.000 dólares en cada emigrante calificado, lo queequivale a un total de 646 millones de dólares. Parte de esta cantidad retorna en forma de remesas, pero no en escala suficiente para compensar las pérdidas.Es posible que algunos países tengan más personas capacitadas de las que pueden utilizar, pero otros están perdiendo especialistas que necesitan urgentemente. En Ghana, el 60 % de los médicos que estudiaron a comienzos de los años 80 vive hoy en día en el extranjero, situación que plantea una escasez crítica en los servicios de salud. Se calcula que, en conjunto, entre 1985 y 1990 África ha perdido hasta 60. 000 administradores de nivel medio y alto.Incumbe a los países en desarrollo tomar medidas para reducir esas pérdidas. Es preciso que adapten sus sistemas educativos para que correspondan mejor a sus necesidades prácticas y que mejoren el manejo de sus economías. Pero para eso también tienen que tener un mejor acceso a los mercados internacionales.Fuente.
PNUD.
Informe sobre Desarrollo Humano 1992,
págs. 134-135, Santa Fe de Bogotá, TercerMundo Editores, 1992.
4 UNESCO, Informe Mundial sobre la Educación 1993. Madrid, 1993.
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