Lo humano, posibilidad de todo conocer, entender y explicar.
Todo lo dicho es dicho por un observador (ser humano) a otro observador que puede ser él o ella misma.
Todo lo que un observador hace como ser vivo y ser humano, surge en su hacer según regularidades y coherencias operacionales que se conservan en todos los instantes y circunstancias de su operar en el fluir de la realización de su vivir. No hay azar en el suceder del vivir.
El observador surge con su distinción reflexiva de su propio operar en el observar. El observador no preexiste a su propia distinción reflexiva.
El acto de reflexión ocurre como un proceso del vivir, en el acto de soltar la certidumbre de que se sabe lo que se cree que se sabe.
Todo lo que vivimos lo vivimos como valido en el momento de vivirlo. Más tarde lo confirmaremos como una percepción o lo invalidaremos como una ilusión con relación a otra experiencia de cuya validez no dudamos en ese instante.
El mundo que vivimos en cada instante es el ámbito de todas las distinciones que hacemos, que pensamos que podemos hacer, que pensamos que podríamos hacer, o que pensamos que no podríamos hacer los seres humanos en el curso de nuestro vivir como seres que existimos en nuestro operar reflexivo de observadores que vivimos en el conversar.
El curso que sigue el devenir evolutivo de los seres vivos en general, y de los seres humanos en particular, en la sucesión de las generaciones que constituyen sus respectivos linajes, surge momento a momento en su deslizarse en su vivir guiados por sus preferencias, gustos, deseo, en la realización y conservación del bien-estar en el vivir. Si queremos saber cómo se configuró el vivir presente de cualquier clase de organismo, debemos preguntarnos por los sentires relacionales en sus ancestros cuya conservación transgeneracional ha dado forma a su vivir relacional actual.
Cada vez que en un conjunto de elementos comienzan a conservarse ciertas relaciones, se abre espacio para que todo cambie en torno a las relaciones que se conservan.
Cada vez que un observador distingue una unidad compuesta tal que todo lo que ocurre con ella en cada instante ocurre en la realización de las coherencias operacionales y relacionales de sus componentes en el dominio de su composición, cualquiera sea el ámbito operacional en el que surgen los componentes al ser distinguidos, decimos que el observador ha distinguido una unidad compuesta determinada en su estructura.
Como observadores, distinguimos unidades simples y unidades compuestas o sistemas. Las unidades simples surgen en la distinción del observador como totalidades en las que éste no hace separación de componentes. Las unidades compuestas surgen en la distinción del observador como totalidades que éste luego descompone en componentes que operan según las propiedades con que ellos surgen al ser distinguidos como tales en el operar del observador.
Los componentes de una unidad compuesta no son componentes en sí o por sí mismos, son elementos que surgen como componentes cuando un observador los distingue en su participación en las relaciones de composición de una unidad compuesta que él o ella han distinguido como tal.
La configuración de relaciones entre los componentes de una unidad compuesta que se conserva invariante en el flujo de sus cambios estructurales y define su identidad de clase como totalidad, constituye lo que un observador distingue como la organización de dicha unidad compuesta.
Los componentes y las relaciones entre ellos que realizan a una unidad compuesta particular como un caso particular de una cierta clase, constituyen lo que un observador distingue como la estructura de esa unidad compuesta.
Una unidad compuesta existe en la conservación de su identidad de clase sólo en tanto el medio que la contiene y con el cual interactúa, solo gatilla en ella cambios estructurales que resultan en que conserva su organización. Llamamos acoplamiento estructural a esta relación, y llamamos nicho al ámbito dinámico particular de encuentro de una unidad compuesta con el medio.
Una unidad compuesta existe y opera en dos ámbitos o dominios de existencia disjuntos: esto es, en el ámbito o dominio del operar de sus componentes, y en el ámbito o dominio de su operar como totalidad en interacciones en el medio que la contiene.
Una unidad compuesta (o sistema) opera en su dinámica r interna en cada instante según sus coherencias estructurales de ese instante, en un fluir de cambios sin alternativas, y en una dinámica estructural que ocurre como un continuo presente cambiante en el que no hay ni pasado ni futuro. Los seres vivos existimos en un continuo presente cambiante; es el cosmos mismo en su surgir desde el explicar las coherencias operacionales del vivir del observador, ocurre como un continuo presente cambiante en un continuo tránsito evanescente.
Todo lo que ocurre en el fluir del vivir de un ser vivo ocurre como un continuo resultar en el presente cambiante continuo de la continua realización de su autopoiesis según su modo particular de vivir como organismo en el ámbito relacional (nicho) en que opera como totalidad. En el caso de los seres humanos su modo particular de vivir es el conversar, esto es, un convivir en coordinaciones de coordinaciones de haceres y emocione, y todo lo que los seres humanos hacen ocurre en las redes de conversaciones.