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Resumen - Peter Bakewell: La minería en la Hispanoamérica colonial

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Peter Bakewell
Capítulo 2 La minería en la Hispanoamérica colonial 
Pero no era tanto el oro como la plata lo que esperaba a los españoles en América. El oro acumulado durante siglos fue objeto del pillajea lo largo de las dos décadas comprendidas entre 1520 y 1540, momento en que se llevó a cabo la conquista militar de Meso ySudamérica. A partir de entonces, aunque se extrajeron cantidades de oro variables, y en ocasiones sustanciosas, el valor y volumen dela plata fue siempre considerablemente mayor. Los españoles recorrieron de punta a punta las Américas en busca de yacimientos deambos metales. Ello explica en parte la asombrosa rapidez con que exploraron y poblaron los territorios del continente que lescorrespondieron. Tanto Nueva España como el Perú y el norte de Nueva Granada, rindieron buenas ganancias en oro. Pero incluso antesde que Pizarro recibiera el rescate en oro de Atahualpa, Nueva España ya había empezado a proporcionar importantes yacimientos de plata. Se produjo entonces el gran auge de la plata del norte: Zacatecas (1546), Guanajuato (c. 1550), Sombrerete (c. 1558), SantaBárbara (1567), San Luis Potosí (c. 1592), por mencionar sólo algunas. A finales de la década de 1530, ya se habían localizado los primeros grandes yacimientos auríferos de Nueva Granda, en las cuencas del Cauca y del Magdalena; hacia 1541, el oro del centro deChile; en 1542, el oro de Cara-baya al este de los Andes centrales. Por aquel entonces, la plata también estaba en escena: GonzaloPizarro explotó los viejos yacimientos incas de Porco hacia 1538. Cerca de allí, en Potosí, se encontrarían en 1545 los yacimientosargentíferos más ricos de todos, hallazgo al que sucedieron muchos otros de menor importancia en Charcas. Durante la mayor parte de laépoca colonial, sin embargo, la mayor contribución minera que hizo Perú al imperio no fueron los metales preciosos, sino el mercuriodescubierto en Huancavelica en 1563. A medida que estos ricos distritos empezaron a arrojar metales preciosos, surgieron poblacionesen varias regiones inhóspitas —como el litoral neogranadino, las tierras altas de Charcas o el norte del altiplano mexicano, por ejemplo —, habitadas con anterioridad solamente por una población dispersa y primitiva. Las carreteras y el comercio se extendieronrápidamente a medida que los nuevos circuitos económicos, potenciados por la minería, se fueron desarrollando.En ocasiones, los filones se encontraban a gran altura —hasta cerca de 4.800 metros en Potosí, por ejemplo—, y por tanto las poblaciones mineras también estaban a altitudes considerables. La mayoría se encontraba por encima de los 3.000 metros en Perú yCharcas, y entre L800 y 2.400 metros en Nueva España. Por el contrario, el oro se extraía a menor altura, ya que en su mayor parte procedía de yacimientos aluviales situados al pie de las cordilleras, desde donde había sido transportado por acción hidráulica. El oro,debido a su composición química, aparecía en bruto o en aleación, cosa que no ocurría con la plata, que sólo ocasionalmente seencontraba en estado bruto, siendo más normal hallarla combinada con otras substancias. El mineral argentífero original depositado enlas fallas de la roca procedente de zonas muy profundas de la tierra, se conoce como mineral hipogénico o mineral primario,generalmente sulfuros. La mayoría de los grandes centros argentíferos de Hispanoamérica extraían su riqueza de mineral hipogénicoenriquecido. Ello podía ocurrir de dos maneras. La primera resultaba de la acción oxidante del agua sobre los sulfuros, convirtiéndolosnormalmente en cloruro de plata (cerargirita), con un alto contenido de plata. Pero un segundo proceso de enriquecimiento entraba aquíen acción. Este proceso, mucho más complejo, se denomina enriquecimiento supergénico secundario, y produce sulfuros de mayor contenido en plata que los sulfuros hipogénicos. Simplificando, el resultado de dichos procesos era que se creaba una zona de mineralrico por encima y por debajo de la capa freática: cloruro de plata encima, y sulfuro debajo. Los cloruros eran generalmente fáciles de re-finar mediante fusión o amalgama. Los sulfuros se conocían universalmente como «negrillos». Aunque podían ser enriquecidosmediante el proceso supergénico, su componente sulfuroso planteaba serios problemas para refinarlo.
Técnicas extractivas
La minería colonial de la plata normalmente explotaba los filones mediante el sistema de excavación abierta, para después ahondar la prospección a mayor profundidad en busca de concentraciones más ricas de mineral. Este procedimiento, que llevó a trazar túnelesretorcidos y estrechos, se llamó en Nueva España «sistema del rato». Dicho sistema perduró en pequeñas minas a lo largo de toda laetapa colonial y también después. Se ha culpado al «sistema del rato» de muchos de los problemas de la minería colonial. Pero elmétodo surgió de forma natural y tenía ciertas ventajas. La primera mejora que condujo a una notable racionalización de lasexplotaciones subterráneas fue la excavación de socavones: túneles ligeramente inclinados que, desde la superficie, intersectaban lasgalerías inferiores de la mina. Los socavones permitían la ventilación y el drenaje, y facilitaban la extracción del mineral y losescombros. Resultaba mucho más ventajoso en las explotaciones concentradas, ya que entonces podía cortar varias minas al mismotiempo. Deben mencionarse otras tres mejoras aplicadas a la extracción, de tipo puramente tecnológico. Hacia finales del siglo XVI, seutilizaban ocasionalmente bombas para el drenaje de las minas. Los malacates fueron la segunda mejora tecnológica importante. Haciael siglo XVIII, se habían convertido en Nueva España en un recurso habitual para la extracción tanto del agua como del mineral, aunqueson menos frecuentes en las minas andinas. El tercer avance tecnológico digno de mención fue la voladura.
 Procesos de transformación
El mineral de plata era desmenuzado en la mina con el fin de eliminar los materiales inútiles. El concentrado resultante quedabaentonces listo para ser sometido al proceso de transformación, que normalmente se llevaba a cabo en una refinería conocida en NuevaEspaña como «hacienda de minas» y en los Andes como «ingenio». El mineral concentrado en la refinería era triturado hasta quedar reducido al tamaño de los granos de arena, para garantizar así el máximo contacto entre la plata y el mercurio en la amalgama y obtener la máxima producción de plata. El sistema comúnmente empleado era el bocarde o machacadora, máquina simple pero maciza
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consistente en un cierto número de martinetes de pilones con pesado revestimiento de hierro (generalmente seis u ocho) levantadosalternativamente mediante levas fijas en un pesado eje rotatorio, y que caían sobre un lecho de piedra, provisto en ocasiones de bloquesde hierro. Las machacadoras eran impulsadas por agua, por caballos o por mulas. Si se requería un mayor grado de pulverización, serecurría a otro procedimiento conocido como tahona, arrastre o arrastra. Se trataba de un simple mecanismo consistente en una base de piedra enmarcada por un múrete bajo, con una o más piedras duras y pesadas que colgaban de una viga montada sobre un eje clavado enel centro de la base. Los animales hacían girar la viga, arrastrando la piedra sobre la base. Una vez triturado, el mineral ya estaba listo para la amalgama. Este proceso lento pero seguro era la base de la producción de plata, porque permitía refinar con costos bajos lasgrandes cantidades de mineral de baja calidad de que se disponía en Hispanoamérica. El clásico proceso de amalgama realizado enAmérica tenía lugar en un patio. Allí era allí donde se depositaba el mineral triturado (harina) formando montones de entre 1.000 y 1.750kg; entonces se añadía sal común en una proporción, por cada quintal de mineral, de 1 a 1,5 kg. También podían usarse otros reactivos.A continuación se exprimía sobre el mineral el mercurio, haciéndolo pasar por la trama de sacos de tela resistente, en una proporción deentre 4,5 y 5,5 kg por montón. Por último, se le añadía agua y se extendía, formando una «torta» de hasta 27 m. La combinación de la plata y el mercurio se ejercía entonces por afinidad química. Transcurrido algún tiempo, normalmente seis u ocho semanas, el supervisor de la refinería precisaba el momento en que se alcanzaba el grado máximo de fusión entre la plata y el mercurio. La mezcla era entoncesintroducida en un aparato destinado a su lavado, y dotado de una pala rotatoria impulsada por fuerza animal o hidráulica, denominadageneralmente tina. Se hacía pasar agua a través de la tina, de forma que arrastrase las impurezas, quedando depositada en su interior la«pella» o amalgama depurada. La pella se empaquetaba en un saco de lienzo en forma de media, que se retorcía para eliminar los restosde mercurio. La separación final de plata y mercurio tenía lugar mediante un proceso de volatilización consistente en aplicar calor bajola pella, tras haber dispuesto sobre ella una cubierta de barro o de metal, consiguiéndose así la vaporización del mercurio. El procesorealizado en el patio fue el modelo técnico en toda Nueva España desde principios del siglo XVII. Hasta entonces, la amalgama se habíarealizado en cubetas de madera o canoas. En los centros andinos, rara vez se utilizó el patio, si es que se llegó a conocer. Por lo general,en los Andes se empleaban «cajones» para la amalgama. Los refinadores coloniales ignoraban desde luego los procesos químicos. Susconocimientos eran puramente empíricos. Surgieron rápidamente una serie de medidas basadas en la experiencia y que fueronreconocidas como válidas para ser aplicadas según tuviera el mineral una u otra apariencia. No siempre daban resultado, pero seobtuvieron unos cuantos descubrimientos importantes, el más provechoso de los cuales fue el descubrimiento de la utilidad delmagistral, sulfato de cobre obtenido mediante la calcinación de las piritas. El descubrimiento del magistral fue la innovación más eficaz.Pero en toda Hispanoamérica se efectuaron pequeños ajustes de la amalgama a las condiciones locales, con resultados positivos. Unatécnica de refinado secundaria, pero persistente y útil, era la fundición. En este terreno, al principio los españoles fueron deudores de latecnología indígena, por lo menos en los Andes centrales, donde la minería había superado considerablemente las primitivas técnicas detratamiento con fuego empleadas por los indígenas mexicanos y otros indios andinos para la obtención de algunos metales, principalmente oro, plata y cobre. Primeramente, el mineral era triturado bajo un
maray,
canto rodado de base curva, que se balanceaba aun lado y a otro; entonces se fundía en un pequeño homo, de forma cónica o piramidal, que a menudo no sobrepasaba el metro de altura.En los costados se horadaban varios agujeros de aireación, a través de los cuales podía pasar el viento cuando el homo se situaba enalgún lugar expuesto. Se empleaba estiércol de llama o carbón de leña como combustible, y se obtenían temperaturas suficientes parafundir los minerales. No obstante, la tecnología de fundición que habría de predominar fue aportada por Europa, e introducida en sumayor parte por los mineros alemanes enviados en 1528 por la compañía de los banqueros Fugger a las islas del Caribe y Venezuela. Lafundición tuvo mayor vigencia de la que se cree durante la época colonial. Era la técnica preferida por los mineros pobres y sin medios o por los trabajadores indios, que recibían mineral como parte de su salario. Pero la fundición a gran escala también sobrevivió a laintroducción de la amalgama, reanimándose considerablemente cuando escaseaba el mercurio, cuando se descubrían yacimientos demineral muy rico, y allí donde abundaba el combustible. El tratamiento del oro consistía meramente en separar el metal puro del materialen el que se encontraba: arena o grava en las corrientes o terrazas aluviales, o algún tipo de roca en los filones. Lavar la tierra en artesasera la técnica básica en el primer caso. En el segundo, se precisaba el prensado, que podía realizarse a mano o mediante unamachacadora.
Materias primas
El tratamiento del mineral de plata requería una cierta variedad de materias primas, alguna de las cuales eran limitadas. La sal,imprescindible para la amalgama, se conseguía fácilmente. Las piritas, a partir de las cuales se extraía el magistral, se hallaban encantidades por lo general suficientes en las mismas regiones argentíferas. Lo mismo ocurría con el plomo, utilizado como fundente enlas fundiciones (aunque con frecuencia el propio mineral contenía suficiente plomo para el proceso). El hierro empleado para lamaquinaria y, ocasionalmente, pulverizado, como reactivo en la amalgama, procedía de España en su totalidad, pero de todos modos nosolía escasear. Madera y agua eran bienes mucho menos abundantes. Una substancia más crucial que todas las anteriores era el mercurio.Casi todo el mercurio utilizado en Hispanoamérica provenía de tres fuentes: por orden de las cantidades que abastecían. Almadén en elsur de España; Huancavelica, en las tierras altas del centro de Perú; e Idrija en la moderna provincia yugoslava de Eslovenia, bajo eldominio de los Habsburgo por aquel entonces. En general, el abastecimiento de mercurio cubrió la demanda de las minas de plata (laamalgama de oro era comparativamente insignificante) durante dos de los tres siglos coloniales. La corona no solamente ejerció unestrecho control sobre la producción y distribución de mercurio, sino que también determinó el precio de venta.
Sistemas de trabajo
La minería dependía de la fuerza de trabajo indígena. Los negros, esclavos o libres, representaban tan sólo una pequeña proporción,excepto en las minas de oro, donde integraban la mayor parte de la mano de obra. Los sistemas comunes de trabajo implantados en laetapa colonial proporcionaron a la minería sus trabajadores indígenas: generalmente, por orden cronológico, dichos sistemas fueron los
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de encomienda, esclavismo, trabajo forzado y trabajo a jornal. El reclutamiento forzado de trabajadores indígenas sucedió a laencomienda, aunque no se puede distinguir una separación neta entre ambos sistemas. En los dos virreinatos, el reclutamiento de manode obra para la minería estaba ampliamente organizado hacia finales de la década de 1570: se trataba del «repartimiento» en NuevaEspaña y la
mita
(«tumo» en quechua) en el Perú. A lo largo del siglo XVI, la mano de obra reclutada superó gradualmente a la deencomienda y a los esclavos indígenas en las minas. La mita exponía claramente a los indios a un exceso de trabajo, a pesar de lassalvaguardas legales previstas por la corona y los funcionarios. Los datos parecen probar que los salarios se pagaban. Pero la carga detrabajo se incrementó, especialmente a medida que la población indígena andina iba en declive, y que el tumo de un trabajador volvía arepetirse antes de transcurridos los siete años. Evidentemente, la mita contribuyó a la despoblación, ya que aceleró el declive yaexistente al provocar la huida de las gentes de las provincias en las que se realizaban las levas, y al impulsar a algunos mitayos a permanecer en Potosí al amparo anónimo que les proporcionaban las masas de población india de la ciudad, y al desarticular los ritmosagrícolas y de la vida familiar. A esta sobrecarga de trabajo le siguieron flagrantes abusos. Después de la mita de Potosí, la deHuancavelica ocupaba el segundo lugar en cuanto a la cuantía de los indios reclutados. Pero los mitayos de Huancavelica debieron padecer muchas más calamidades que los de Potosí, a juzgar por los extraordinarios riesgos que comportaba el trabajo en estas minas demercurio: vapores tóxicos y roca blanda propensa a los corrimientos. Una forma incipiente de trabajo asalariado en la minería seincrementó rápidamente por dos razones. En primer lugar, la minería requería habilidades que una vez adquiridas eran muy apreciadas.En segundo lugar, muchos de los centros mineros se encontraban en zonas donde la población no era susceptible de ser reclutada osometida a la encomienda, ya fuera por su dispersión o por su belicosidad. El trabajo asalariado fue la forma preponderante de empleo enlos grandes distritos mineros desde finales del siglo XVI en adelante. Los sistemas primitivos no desaparecieron por completo,especialmente en los distritos secundarios o más apartados. Muchos de los grandes distritos argentíferos se encontraban a considerablealtitud, 2.400 m o más; y se creía que los negros no podían realizar trabajos pesados, ni sobrevivir mucho tiempo a tan bajastemperaturas, con una atmósfera tan enrarecida. Aunque no queda clara la verdadera razón, parece ser que los esclavos negros obligadosa realizar duros trabajos subterráneos en altitudes considerables, no llegaban a rendir lo suficiente como para amortizar su precio decompra y su manutención. Pero en el caso de las minas de oro de las tierras bajas, se daba la situación contraria: los negros tenían una buena resistencia a las enfermedades y a los trabajos duros, mientras que los indígenas perecían. La minería aurífera de las tierras bajasera, pues, el dominio de los trabajadores negros.
Condiciones de trabajo
Según se desprende de lo dicho anteriormente, las condiciones de trabajo en la minería y las refinerías eran siempre incómodas y amenudo peligrosas. Bajo tierra, el trabajo más desagradable correspondía a los trabajadores más especializados, los «barreteros», quienesextraían el mineral de los filones con picos, cuñas y barras. Pero mucho peor era el papel de bestias de carga asignado a hombres sin pericia que acarreaban el mineral hasta la superficie; los barreteros estaban mejor remunerados, tanto por sus salarios más elevadoscomo por la oportunidad, a veces lícita y a veces no, de llevarse trozos de mineral. Las caídas y las enfermedades eran riesgos muchomayores que los derrumbamientos de las minas, que no parecen haber sido demasiado frecuentes. Las minas de oro y mercuriocomportaban riesgos particulares. Puesto que muchos yacimientos auríferos eran placeres en zonas bajas y húmedas, los trabajadores seencontraban expuestos a contraer enfermedades tropicales. Además debían permanecer largo rato trabajando en el agua. Las minas demercurio de Huancavelica eran, sin embargo, más desagradables y peligrosas. El refinado también encerraba sus riesgos, de los cualesdos eran especialmente graves. Las machacadoras producían mucho polvo, que inevitablemente provocaba silicosis. Por otra parte, envarias etapas de la amalgama los trabajadores estaban expuestos al envenenamiento por mercurio: en la mezcla del mercurio con elmineral, cuando los indios pisaban la mezcla descalzos; en la destilación del mercurio de la
 pella;
y en la calcinación para recuperar elmercurio.
 Repercusiones sociales
Tanto para los individuos como para las comunidades afectadas por ella, la minería tenía consecuencias sociales profundas. Para losemigrantes españoles o los colonos pobres la minería suponía una forma rápida, aunque peligrosa, de ascenso social. La riqueza de laminería reportó a quienes la ostentaron no sólo el reconocimiento social, sino también autoridad política. Sin embargo, al igual queelevaba a un hombre a los puestos hegemónicos de la sociedad y de la política, la minería podía también precipitarlo en el abismo.'También para los indios la minería podía suponer cambios sociales profundos. El más radical era el traslado del medio rural al urbanoque imponía la minería, que suponía el abandono de las comunidades agrícolas tradicionales y el paso a ciudades dominadas por losespañoles. Dicho cambio les fue impuesto a muchos indios afectados por las levas, pero una vez efectuado, algunos decidían quedarse,de manera que desde finales del siglo XVI se formó un contingente de mineros profesionales en los centros principales, que trabajaban por un salario y que tendieron a asimilar las costumbres españolas. A pesar de las posibles ventajas que algunos indios encontrasen enestablecerse en las poblaciones mineras, las repercusiones de la minería sobre la comunidad nativa fueron con frecuencia penosas.
 La minería y el Estado
La corona obtenía ingresos directos substanciales de la minería; el estímulo del comercio le reportaba indirectamente impuestos de ventay derechos de aduana; los impuestos indígenas pasaron pronto a ser pagados en especias; todo ello contribuyó a dinamizar las diversaszonas de la economía colonial. No es de extrañar, por tanto, que los reyes mostraran un ávido interés por la suerte que corría la industria.En principio, la corona hubiera obtenido el máximo provecho de la minería explotando las minas por sí misma. Aunque era una empresademasiado ambiciosa para los medios con que contaba, se llevó a cabo hasta cierto punto. Sin embargo, los grandes yacimientos de oro y plata en América quedaban fuera del alcance de la gestión real directa. Invocando su antiguo derecho de propiedad universal de los
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