Editorial
Sobre el final de la primera década del siglo XXI, la coyuntura nacional nos muestrala necesidad urgente, casi desesperada, de afrontar enérgicamente la batalla de ideas.Esta revista que estamos comenzando quiere aportar y compartir elementos útiles paraque los compañeros de la causa nacional, popular y latinoamericana concurramos alos debates ideológicos un poco menos desarmados.Elegimos el nombre de Nuestra América porque es el título de un magistral ensayoescrito por el patriota cubano José Martí. En sus páginas Martí pudo sintetizar loselementos esenciales de una identidad que incluye los proyectos de emancipación yunidad latinoamericana iniciados por los héroes de la independencia. Y al mismo tiempo,con la expresión «Nuestra América» comenzó a delinear una identidad y un proyectodistinto, alternativo al de la otra América, la del norte, la América europea, la AméricaImperial que a fines del siglo XIX ya avanzaba hacia el sur con su política intervencionista.Desde estas páginas intentaremos contribuir a revitalizar el debate de ideas dentrodel movimiento nacional y popular partiendo del hecho histórico de nuestra situaciónde país dependiente, subdesarrollado y periférico dentro del actual sistema mundialcapitalista. Creemos que, aunque sea doloroso, es fundamental asumir esa situación.La negación, omisión, olvido o abstracción de esta situación por parte de los dirigentes,cuadros y militantes constituyen una fundamental y persistente derrota ideológica delmovimiento nacional y popular.Una derrota que nos impide ver claramente los problemas estructurales de nuestropaís, que nos lleva a aceptar calladamente la hegemonía ideológica de los expertos alservicio del statu quo, a la autocensura en el debate de ideas, al olvido de las enseñanzashistóricas y teóricas, al ocultamiento de los enemigos históricos, y al desdibujarse delas contradicciones. Esto nos ha conducido a los choques más duros, frustrantes y«sorpresivos» con los muros de nuestra realidad dependiente.Tarde o temprano reaparece el conflicto inherente a la situación dependiente yperiférica. Por debajo de los ciclos de superficial y momentánea prosperidad de nuestraeconomía capitalista periférica sigue operando el desarrollo desigual y polarizadorconstitutivo del capitalismo. Períodos con altas tasas de crecimiento económico setraducen misteriosamente en la profundización de mayoresdistorsiones estructurales, regionales y sectoriales, consolidandoel paisaje de archipiélagos de prosperidad en mares de pobreza.Se trata entonces de ponernos a pensar y debatir paraentender mejor esta realidad injusta que queremos cambiar. Setrata de recuperar nuestra identidad americana, de retomar elproyecto de Nuestra América, de recuperar nuestra historiacompleta de pueblos originarios, de negros y de criollos,de avanzar en nuestra descolonización incompleta, ennuestra emancipación incompleta. Descolonizarnuestras ideas y nuestras prácticas para irbuscando el rumbo, para recuperar el horizonteestratégico que necesita el movimiento nacional ypopular para liberar a nuestra Patria.
Revista Nuestra América Página 3
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