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Lectura 19 Del Labelling Approach a Una Criminologia Critica

Lectura 19 Del Labelling Approach a Una Criminologia Critica

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01/25/2013

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"--1111312,.
Alessandro,
Criminología crítica y Crítica del derecho
Ñléxico, Siglo XXI, 1989, pp. 165-178 y 209-222.
DEL
LABEL LING APPROACH
A UNA CRIMINOLOGÍA CRÍTICA
El movimiento de la "Criminología Crítica"
Con las teorías de la criminalidad y de la reacción penal basadas en el
labelling
approach
y con las teorías conflictuales tiene lugar, en el ámbito de la so-
ciología criminal contemporánea, el paso de la
criminología liberal
a la
cri-
minología crítica
-
 
Un paso, como se hace evidente a partir de la exposición
hecha en los capítulos anteriores, que acontece lentamente y sin una verdade-
ra y propia solución de continuidad. La recepción alemana del
labelling ap-
proach,
en particular, es un momento importante de este paso.
Cuando hablarnos de
criminología crítica,
y dentro de este movimiento
riada homogéneo del pensamiento criminológico contemporáneo situamos el
trabajo que se está haciendo para la construcción de una teoría materialista, es
decir económico-política, de la desviación, de los
comportamientos social-mente negativos
y de la criminalización, un trabajo que tiene en cuenta ins-
trumentos conceptuales e hipótesis elaboradas en el ámbito del marxismo, no
sólo estamos conscientes de la relación problemática que subsiste entre cri-
minología y marxismo, sino que consideramos también que semejante elabo-
ración teórica no puede hacerse derivar únicamente, por cierto, de una
interpretación de los textos niarxianos (por otra parte, bastante fragmentarios
sobre
el
argumento), sino que requiere de ur t vasta obra de observación
empírica en la cual ya pueden considerarse válidos datos bastante importan-
tes, muchos de los cuales han sido recogidos y elaborados en contextos teóri-
cos diversos del marxismo. Por otra parte, los estudios marxistas sobre elargumento se insertan en un terreno de investigaciones y de doctrinas des-arrolladas eli las últimas décadas en el ámbito de la sociología
liberal
con-
temporáner, que han preparado el terreno para la criminología critica.
Estos estudios consideran el desarrollo alcanzado por las corrientes más
avanzadas de la sociología criminal burguesa y de las otras corrientes de 1-a
criminología crítica, aun para hacer de ellas una rigurosa revisión crítica
desde su interior;
trabajo éste que
en muchos
aspectos
bien puede tomar
451
 
como modelo el que Marx hizo respecto de la economía política de su tiem-po. Consideramos, en este sen.ido, que el empleo de algunas hipótesis e ins-
trumentos teóricos fundamentales extraídos de la teoría marxista de la
sociedad, puede llevar a la criminología crítica más allá de los límites que
esas corrientes han encontrado, y permitir elaborar en parte sus resultados y
adquisiciones en un marco teórico más correcto.La plataforma teórica obtenida por la criminología crítica, y preparada por
las corrientes más avanzadas de la sociología criminal
liberal,
puede sinteti-
zarse en una doble contraposición a la vieja criminología positivista, que
usaba el enfoque biopsicológico. Como se recordará, ésta buscaba la explica-
ción-de los comportamientos criminalizados partiendo de la criminalidad
como dato ontológico preconstituido
a
la reacción social y al derecho penal.
Se recordará, asimismo, que tal criminología que cuenta todavía con no pocos
epígonos pretendía estudiar en sus "causas" tal dato, independientemente del
estudio de la reacción social y del derecho penal. En los capítulos precedenteshemos tratado de volver a recorrer el itinerario que ha conducido, a través del
desarrollo de escuelas diversas de sociología criminal, de los años treintaadelante, a los umbrales de la criminología crítica. Dos son las etapas princi-pales de este camino. En primer lugar, el desplazamiento del enfoque teóricodel autor a las condiciones objetivas, estructurales y funcionales, que se ha-
lan en el origen de los fenómenos de la desviación. En segundo lugar, eldesplazamiento del interés cognoscitivo desde las
causas
de la desviación
crirniral hasta los mecanismos sociales e institucionales mediante los cuales
se elabora la "realidad social" de la desviación, es decir hasta los mecanismos
mediante los cuales se crean y aplican definiciones de desviación y de crimi-
nalidad, y se realizan procesos'de criminalización.
Oponiendo al enfoque biopsicológico el enfoque macrosociológico, la cri-
minología crítica historiza la realidad del comportamiento desviado y pone en
evidencia su relación funcional o disfuncional con las estructuras sociales,con el desarrollo de las relaciones de producción y de distribución. El salto
cualitativo que separa la nueva de la vieja criminología consiste, empero,
sobre todo, en la superación del paradigma etiológico, que era el paradigma
fundamental de una ciencia entendida naturalistatnente como teoría de las
"causas" de la criminalidad. La superación de este paradigma comporta tam-bién ]a de sus implicaciones
i
deológicas: la concepción de la desviación y de
la criminalidad como realidad ontológica preexistente a la reacción social e
institucional, y la aceptación acrítica de las definiciones legales como princi-
pio de individualización de aquella pretendida realidad ontológica; dos acti-
tudes, aparte de todo, contradictorias entre sí.;
Con la perspectiva de la criminología crítica, la criminalidad no es ya una
cualidad ontológica de determinados comportamientos y de determinados
individuos, sino que se revela más bien como un estatus asignado a deternii-
nados individuos por medio de una doble selección: en primer lugar, la selección
de los bienes protegidos penalmente, y de los comportamientos ofensivos aestos bienes considerados en las figuras legales; en segundo lugar, la selec-ción de los individuos estigmatizados entre todos los individuos que cometeninfracciones a normas penalmente sancionadas. La criminalidad es —segúnuna interesante perspectiva ya indicada en las páginas precedentes-
1
un "bien
negativo"
2
distribuido desigualmente según la jerarquía de intereses fijada en
el sistema socioeconómico, y según la desigualdad socia entre los individuos.
De la criminología crítica
a la crítica
del Derecho Penal
como Derecho igual por excelencia
El momento crítico
llega
a
su maduración en la criminología cuando el enfo-que macrosociológico se desplaza del comportamiento desviado a los meca-
nismos de control social del mismo, y en particular al proceso de criminalización.
La criminología crítica se transforma de ese modo más y más en una críticadel derecho penal. Esta crítica no considera el derecho penal sólo como sis-tema estático de normas sino como sistema dinámico de funciones,
en el que
pueden
distinguirse tres mecanismos susceptibles de ana-lizarse separadamente:
el mecanismo de la producción de las normas (criminalización primaria); el
mecanismo de la aplicación de las normas, es decir el proceso penal que
comprende la acción de los organismos de averiguación y que culmina con eljuicio (criminalización secundaria), y finalmente el mecanismo de la ejecu-
ción de la pena o de las medias de seguridad.
Para cada uno de estos mecanismos en particular, y para el proceso de
criminalización tomado en su conjunto, el análisis teórico y una serie innu-merable de investigaciones empíricas han llevado la crítica del derecho penala resultados que pueden condensarse en tres proposiciones, las cuales consti-tuyen la negación radical del mito del derecho penal como derecho igual, es
decir del mito que está en la base de la ideología penal —hoy dominante— de
la defensa social.' El mito de la igualdad puede resumirse en las siguientes
proposiciones:
a) el derecho penal protege igualmente a todos los ciudadanos contra las
ofensas a los bienes esenciales, en los cuales están igualmente interesados
todos los ciudadanos (principio del interés social y del delito natural);
b] la ley penal es igual para todos, esto es, todos los autores de comporta-mientos antisociales y violadores de normas penalmente sancionadas tienen
Véase
supra,
capítulo VIII.
7
Véase F. Sack (1968), p. 469.
3
Véase
supra,
capítulo
452
 
iguales
chances
de llegar a ser sujetos, y con las mismas consecuencias, del
proceso de criminalización (principio de igualdad).
Exactamente opuestas son las proposiciones en que se resumen los resul-
tados de la mencionada crítica:
el derecho penal no defiende todos y sólo los bienes esenciales en los
cuales están interesados por igual todos los ciudadanos, y cuando castiga las
ofensas a los bienes esenciales, lo hace con intensidad desigual y de modo
parcial;
la ley penal no es igual para todos, los estatus de criminal se distluyen
de modo desigual entre los individuos;
c] el grado efectivo de tutela y la distribución del estatus de criminal ct, in-
dependiente de la dañosidad social de las acciones y de la gravedad de las
infracciones a la ley, en el sentido de que éstas no constituyen las variables
principales de la reacción criminalizadora y de su intensidad.
La crítica se dirige, por tanto, al mito del derecho penal como el derechoigual por excelencia. Esta crítica muestra que el derecho penal no es menosdesigual que las otras ramas del derecho burgués, y que, antes bien, contra-
riamente
a
toda apariencia, es el derecho desigual por excelencia.
Un importante filón de estudios en el ámbito de la teoría marxista del de-recho
ha
profundizado ya el análisis de la desigualdad, partiendo desde el
ponto de -vista civilista del contrato. Y partiendo desde el punto de vista de la
distribución, tal dirección de estudios ha dirigido su atención a la distribución
desigual de los recursos y de las gratificaciones sociales, es decir, de los
atributos positivos del estatus, pero dejando en la sombra la distribución delos atributos negativos. Son, en efecto, estos dos —el del contrato y el de ladistribución— los puntos de vista desde los cuales los textos marxianos, y enparticular, la
Crítica del programa de Gotha,
introducen al análisis del dere-cho desigual burgués. El primero corresponde a la contradicción entre igual-dad formal de los individuos como sujetos jurídicos en el sistema burgués del
derecho abstracto y desigualdad sustancial en la posición que ellos tienencomo individuos reales en las relaciones sociales de producción. La igual
libertad formal de los sujetos en el momento jurídico contractual de la com-
pra-venta de la fuerza de trabajo, se ve acompañada, en el momento real de laproducción, es decir de la consur—ación de la fuerza de trabajo, por la subor-
dinación y la explotación del hombre por el hombre. Haber separado estosdos momentos es, observa Marx,' la obra maestra de abstracción de la eco-
nomía vulgar.
La crítica de la ideología del derecho privado consiste, entonces, en re-
construir la unidad de los dos momentos, desenmascarando la relación des-igual que, subyace a la forma jurídica del contrato entre iguales, mostrando
Véase K. Marx [19691, p. 34.
cómo el derecho igual se transforma en derecho desigual. Es éste el primeraspecto de la crítica marxiana del derecho, el atinente al contrato. Desde elsegundo aspecto,
el
tocante a la distribución, la desigualdad sustancial es
vista como el acceso desigual a los medios de satisfacción de las necesidades.En la sociedad capitalista el principio de la distribución se deriva inmediata-mente de la ley del valor, que preside el intercambio entre fuerza de trabajo y
salario. Aun desde este punto de vista, la igualdad formal de los sujetos de
derecho se revela como vehículo y legitimación de una desigualdad sustancial.La desigualdad real en la distribución subsiste también —y es ésta la conocida
tesis de
la
Crítica del programa de Gotha—
en la primera fase de la sociedad
socialista. Aun habiéndose transformado en ella radicalmente la estructuraeconómica con la instauración de la propiedad social de los medios de pro-ducción, la herencia del derecho burgués como derecho de la desigualdadcaracteriza aún una sociedad en la que el socialismo no está perfectamente
realizado. El derecho no puede dejar de estar más arriba que el estadio alcan-
zado por la sociedad; esto vale también para la sociedad socialista.
En esta fase, el principio de la distribución no es ya el del valor de cambio,sino el principio del trabajo igual. A trabajo igual, igual retribución. La des-
igualdad que se deriva de la aplicación de este principio formal es indicado
por Marx con el hecho de que tal distribución no tiene en cuenta las diversi-dades de capacidades y de necesidades entre los individuos. Así, pues,
en el
desplazamiento del principio del valor al principio del mérito, el derecho
en
la sociedad de transición conserva la característica ideológica propia del
derecho burgués, a saber, la de abstraer la real desigualdad de los sujetos,
contribuyendo con la igualdad formal a reproducir y legit
i
mar el sistema de
la
desigualdad sustancial. En ambos casos, la abstracción consiste en prescindir
de
las reales características sociales y antropológicas de los individuos, viendo
en ellos sólo el sujeto de derecho.
La superación del derecho desigual burgués puede acaecer, por tanto,
sólo
en una fase más avanzada de la sociedad socialista, en la que el sistema
de
distribución no será ya regulado por la ley del valor,
p
or la cantidad del traba-
jo prestado, sino por la necesidad individual.
Igualdad formal y desigualdad sustancial
en el Derecho Penal
Hemos visto que en el ámbito de la teoría marxista del derecho, el enfoque
privatista contractual se ha revelado particularmente fecundo para la crítica
de la justicia civil burguesa. Pero para el análisis de las relaciones de
des-igualdad
capitalista, no menos importante es la crítica de la justicia penal
burguesa. El enfoque para esta crítica no es el contrato sino el control
de
la
desviaciónl sistema penal del control de !a desviación
revela, así corno
453

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