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Vivienda Colonial Cubana - Luis Lapidus

Vivienda Colonial Cubana - Luis Lapidus

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Luis Lapidus. Profesor Titular de la Facultad de Arquitectura del ISPJAE. Ocupó, hasta su deceso en 1995, el cargo de Subdirector del Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología.
Luis Lapidus. Profesor Titular de la Facultad de Arquitectura del ISPJAE. Ocupó, hasta su deceso en 1995, el cargo de Subdirector del Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología.

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SOMBRAS Y LUZ EN LA CIUDAD VIEJALA VIVIENDA COLONIAL CUBANA
Luis Lápidus
LUIS LÁPIDUS MANDEL
.
Profesor Titular de la Facultadde Arquitectura del ISPJAE.Ocupó, hasta su deceso en1995, el cargo de Subdirectordel Centro Nacional deConservación, Restauración yMuseología.
Mucho del misterio y del asombro que emana de las áreas urbanas tradicionales sdebe a la cambiante acción del claroscuro, a la sorpresa visual y espacial, al juego dtexturas y colores, de sólidos y vacíos, de espacios abiertos y cerrados. Estas cualidades, que se gestan en la urdimbre compacta e intrincada de los núcleos originalestrasciende y reaparece en el caso de Cuba en los crecimientos ulteriores y se convierten,a través de la definición de códigos propios, en una forma propia de concebir la arquitectura y la ciudad que perduró hasta bien entrado el siglo XX. Esta evolución se relacioncon una actitud pragmática en el cambio y el desarrollo característica de la historiurbana insular, en la que, junto a decisivos factores económicos, influyen laspreexistencias culturales metropolitanas, el clima de la colonia y la idiosincrasia que vaadquiriendo su población, las particularidades de las relaciones comunitarias en cadetapa y el papel del artesano en la construcción arquitectónica.Un panorama de esta evolución, a partir de sus efectos en el devenir tipológico de lcasa cubana colonial, evidencia su repercusión y notable relevancia en la memoricolectiva y en la cultura nacional.Las tradiciones romanas, medievales y árabes que nutrían la experiencia constructivaespañola en el momento de la conquista, no ejercieron de inmediato su influencia euna colonia cuya escasez de metales preciosos no favoreció un rápido poblamiento. Lprimera respuesta edilicia de los españoles asumió las formas precarias de los aborígenesa partir de los materiales naturales de más fácil y directa obtención. El oficio hispano eobras de cantería y de madera tardó en aparecer en la pobre colonia.Solo avanzado el siglo XVI se constató la principal fuente de desarrollo poblacionaleconómico de la isla, en su estratégica ubicación geográfica, que le permitió servir dpunto de reparación y avituallamiento periódico de las flotas que trasladaban las riquezascoloniales hasta la metrópoli. Esta coyuntura, a su vez, estimuló por una parte el surgi
CON CRITERIOArquitectura y Urbanismo, Vol. XXIII, No. 2/2002
HISTORIA DE LA ARQUITECTURA
Un sucinto panorama de laevolución cubana en la etapacolonial, a partir de su devenirtipológico, su repercusiónposterior y notable relevanciaen la memoria colectiva y en lacultura nacional, en tantoexpresión y base de una formapropia de concebir la Arquitectura y la ciudad queperduró hasta entradoel siglo XXPalabras clave: casa cubanacolonial, evolución tipológica A succinct panorama of theCuba housing evolution in thecolonial stage, coming from itstypological outcome, its laterrepercussion and remarkablerelevance in the collectivememory and national culture, aswell as a way of expression, abase in a characteristic visionconcerning Architecture, andthe city that lasted right up tothe 20th centuryKey words: cuban colonialhousing, typological evolution
Galería alta del Palacio del Segundo Cabo. Siglo XVIII. Habana Vieja.
 
iento de una producción agrícola yanadera estable y la explotación detras fuentes de riqueza, como la ex-lotación maderera y la fabricación deavíos. Por otra, la construcción deortificaciones cada vez más importan-e determinó el adiestramiento de laano de obra para una futura arquitec-ura civil de envergadura.El campesino aislado pobre conti-uó viviendo en el primitivo bohío derigen indio que solo en los últimosños ha tendido a desaparecer. En lossentamientos urbanos comenzaronconstruirse viviendas generalmentee una planta, de paredes de tierrapisonada, reforzadas con horconese madera o con hiladas de ladrillo, yrovistas de techos de madera cubier-os de tejas. La referencia inmediatas la vivienda popular del sur de Es-aña y sus componentes mudéjares.na urbanización compacta, com-uesta por la sucesión de lotes rec-angulares con el lado más estrechoacia la vía, aún constituye un freno aa futura extroversión de la casa. Eloncepto de la privacidad, transmiti-o por la herencia hispano-árabeetermina el vuelco de la vida hacia elnterior. Un elemento espacialrotagónico, el patio, ausente en laivienda aborigen, hace su aparición ye convierte en
leit motiv
de la vidaoméstica aunando la tradición delnclaustramiento de la mujer con lasosibilidades que brinda el clima.A diferencia de la metrópoli, dondel patio está reservado a las casas deos niveles más pudientes, en Cubaecurre en todos los sectores socia-es, variando solo en dimensión y tra-amiento. La entrada y el zaguán sebican a un lado, para no permitir vi-uales indiscretas desde la calle, aun-ue las ventanas enrejadas perforena fachada cada vez con mayor insis-encia. Las plantas se estructurabann torno al patio en forma de L ó C,on las áreas de recibo al frente, lasabitaciones a lo largo y los serviciosl fondo, que generaron posteriormentetro patio menor o traspatio. La salase estar se separaban del patio porrcos a menudo mixtilíneos, según laradición árabe. Los dormitorios seascendencia morisca, abundan aúnhoy con diversos niveles de compleji-dad en buen número de centros his-tóricos de la isla.Un siguiente capítulo dentro de estaetapa originaria lo da el crecimientode la familia y su servidumbre esclava,que, junto al enriquecimientoeconómico y a la nueva capacidad deconstruir, va traduciéndose en casasde mayor rango y dimensión, de dosplantas, sobre todo en La Habana. Unbuen ejemplo es la casa esquinera deTacón 4, en La Habana, en cuyo patiose alternan las arcadas de raíz romanacon los muy esbeltos pies derechosde madera rematando en la zapatamorisca tallada en forma de pico deloro. Los techos de la planta alta sonarmaduras octogonales muy tra-bajadas; son la cubierta del
piano no- bile 
, destinado a la vida interna de lafamilia.Es necesario, por su repercusiónposterior, hacer mención de la cons-trucción religiosa del período. Si bienlas iglesias tuvieron comparativamen-te menos envergadura que en otrascolonias, al no existir una poblaciónaborigen que evangelizar, algunos te-mas sociales eran abordados sola-mente por el clero. Surgieron algunosconventos como respuesta a exigen-cias educacionales, de salud y otras.Estas edificaciones llevaron el expe-diente del patio a una dimensión mo-numental y a su expresión definitiva-mente claustral, rodeando de sopor-tales los cuatro lados.La espléndida geometría de patiosclaustrales religiosos hallarían enetapas subsiguientes contrapartidascada vez más definidas en las vivien-das ya palaciegas y, como derivacióntrascendental, en la escala urbana.Hacia fines del siglo XVII, las ricas fa-milias habaneras que habitaban elcontorno de las plazas principalessolicitan y obtienen el permiso de ex-tenderse con portales hacia el espa-cio público, convirtiendo paulatinamen-te la plaza en un claustro, y estable-ciendo una tipología que marcaría porsiglos a la arquitectura cubana.ventilaban solo desde el patio, excep-to en las casas esquineras, lo que,en las nuevas circunstancias del tró-pico, ajenas al seco clima andaluz,tendía a concentrar la humedad.Hay escasos ejemplos remanentesde esta etapa inicial; más bien lo quese conserva son exponentes de lasupervivencia de estas formas en elsiglo XVII. La casa de la Parra, en LaHabana Vieja es típica de la forma deasumir un carácter biplanta en la es-quina, con comercio en el piso inferiory una privilegiada habitación arriba, ala manera de un mirador. Otro ejemplarhabanero es la calle Obispo 117-119,que, muy alterada posteriormente, esseñalada por diversos autores comoportadora de detalles de gran antigüe-dad, tales como lo bajo de los techosy la sobriedad de la fachada, en cuyatensa piel protuberan nítidamente losbalcones de la planta alta y las treshiladas de tejas que actúan comoremate.En otras antiguas ciudades, comoTrinidad, Sancti Spíritus, Camagüey oSantiago de Cuba, es posible hallarcasas de períodos posteriores, peroque conservan parte de estos rasgosprimigenios, si bien el rectángulo dela planta tiende a brindar su lado mayora la fachada, para beneficio de laventilación y de la tendencia a laextroversión.El mayor virtuosismo estético yconstructivo lo presentan estas casasen la labor del maestro carpintero enlas torneadas rejas y barandas y, so-bre todo, en las armaduras de par ynudillo de los techos, verdadera de-mostración de oficio, emparentada conel dominio adquirido en la fabricaciónde barcos. Estos techos, de fuerte
Casa en Obispo 117-119.
 
CON CRITERIO/HISTORIA DE LA ARQUITECTURA
10
Arquitectura y Urbanismo
La casa con portal hacia la plazarepresenta un triunfo de la actitud pa-triarcal con respecto a la sociedad, yde una nueva forma criolla de ser ex-trovertida y orgullosa del prestigio ad-quirido, definitivamente diferenciada desus antecesoras moriscas. Acercán-dose al modelo romano clásico, elzaguán se dispone axialmente y per-mite una visual sin tropiezos, a travésdel frecuentemente abierto portón,hacia el patio y las galerías. Tambiéna la manera romana, estas casas delsiglo XVIII dedicarán los locales deplanta baja a funciones comerciales.En los entresuelos de muy bajo pun-tal habita la servidumbre. En la plantaalta, la gran sala, donde se desarrollauna intensa vida social, da a la plazaa través de los corridos balcones queofrecen un punto ventajoso para el dis-frute de la vida exterior.Más adelante, en el siglo XIX, lasbarandas de madera se trocarán endiseños en hierro forjado, y las arca-das de la planta alta se cerrarán conpersianas y lucetas de colores paracompletar el conjunto de elementosque más recurrentemente se han iden-tificado con la idea de cubanía en ar-quitectura. La casa ha adquirido gran-diosidad en todos sus aspectos, laconstrucción en piedra se ha perfec-cionado, y ha evolucionado una parti-cularidad que desde el inicio aportó lacasa cubana de sus blancas prede-cesoras andaluzas, que es el uso depatrones intensos de color. En esteperíodo se extiende con amplitud laaplicación no solo de cenefas decora-das, sino de tratamientos murales enfachadas y paños interiores enteros.Estas pinturas, después sepultadasbajo capas sucesivas, constituyen hoysorpresa, angustia y obsesión de losinvestigadores y restauradores.La Casa de los Condes de Jaruco,erigida en la primera mitad del sigloXVIII, es uno de los ejemplos más evo-lucionados del llamado estilo de la Pla-za Vieja, sitio urbano que sirviera deescenario al origen del proceso descri-to. Ya se ha accedido al pleno períododel barroco habanero y una elaboradaguarnición rodea la monumental puer-ta, que permite entrever desde el portalcorrido los planos de perspectiva suce-
Palacio del Marqués deArcos en la Plaza de laCatedral, Habana Vieja,caracterizado por suportal y los mediopuntoscon vitrales.
sivos conformados por el acceso a lagalería y las arcadas de frente y fondo.Esta estupenda arquitectura es el sím-bolo residencial de una época y unasociedad emergente.Las casas de la Plaza de la Cate-dral, émulo de las anteriores, no llega-ron a conformar íntegramente el claus-tro; algunos vecinos con menos recur-sos no lograron extender sus portales.Así, la Plaza, presidida por la barrocaCatedral, brinda una imagen congela-da del proceso de tránsito y conforma-ción que tuvo lugar en el siglo XVIII.Los vecinos de las calles interiores,menos afortunados, carecían de posi-bilidades de aportalar sus casas, peroen algunos casos lograron sin embar-go una arquitectura de gran impacto.
La casa de la Obrapía. Portada.Patio. Casa de la Condesa de la Reunión.

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