Y no solamente somos nosotros los que así lo creemos, sino que éste fue uno de losprincipales motivos por los que el año pasado la Federación de Asociaciones Culturales“Comarca del Pisuerga” nos reconoció con el PREMIO COMARCA VIVA 2007.En el escrito de presentación del premio se manifestaba, y cito textualmente, lo siguiente:
Así, esta COFRADÍA y asociación se compone de más de 1500 hermanos o socios, queson principalmente todos los vecinos de Castrillo de Murcia, más la inmensa mayoría dela comunidad de castrillenses, que emigraron y tomaron como residencia habitual otraslocalidades. En todos ellos figura la Fiesta del COLACHO como uno de sus mayoresreferentes de identidad.
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Por mantener vivo uno de los elementos más peculiares de la cultura tradicional denuestra comarca.
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Por ser un referente de identidad y convivencia, que aglutina a todo pueblo y lacomunidad de “hijos del pueblo”, además de muchas gentes de nuestra comarca…La Federación de Asociaciones Culturales “Comarca del Pisuerga”, ha consideradomerecedora a la COFRADÍA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO del PREMIO COMARCAVIVA 2007.
Efectivamente, esta fiesta es un elemento vivo de nuestra cultura tradicional, y lo es asíno solamente porque cada año se vayan introduciendo nuevos elementos que laenriquecen (Y aprovecho este momento para agradecer a los hermanos que todos losaños se encargan de organizar el espectáculo de luz y sonido. Todos sabemos el trabajoque cuesta y lo poco que se reconoce ese esfuerzo), sino porque todos los años aparecenhermanos cofrades deseosos de trabajar por el mantenimiento de la tradición a sabiendasde los compromisos que conlleva.Nuestra fiesta es dinámica también, porque las motivaciones que hacen que los hermanosparticipen en ella son también diferentes. En unos casos son religiosas y en otros casosson estrictamente culturales. Ambas son igualmente respetadas, aceptadas y valoradaspor todos, pero no podemos olvidar que EL COLACHO, pese a ser una fiesta de origenposiblemente pagano, se ha mantenido a lo largo de los siglos cuando otrasdesaparecían, gracias a la adaptación religiosa a la que fue sometida.Estoy seguro que, pese a las diferentes orientaciones de cada uno, EL COLACHO solosobrevivirá si mantenemos la ortodoxia, la pureza de la fiesta en los términos religiosos enlos que hoy la conocemos. De otra manera, y según mi humilde parecer, correríamos elriesgo de convertirla en un pobre carnaval. Estoy seguro de que ninguno queremos eso.Y digo esto porque, la figura del COLACHO nos hace perder de vista que la COFRADÍAes mucho más que estos últimos 4 días. Nuestra obligaciones para con ella (y esto lo digosobre todo para los que no vivimos en el pueblo) no acaban hoy. Continúan, por ejemplo,todos los terceros domingos de mes, como mayordomos, priores o secretarios, asistiendoa las procesiones de Minerva, montando el monumento en Semana Santa, velándolo yasistiendo a los diferentes oficios. O también, y muy importante formando parte del grupode tiradores de palio, para que esto, que debiera ser un orgullo para todos, no seconvierta en una carga para los que siempre tienen que sustituir a alguno de nosotrosporque nos da pereza venir el tercer domingo de mes.Estas otras pequeñas tradiciones son las que dan cuerpo, y mantienen la llama encendidade esta fiesta hasta la llegada de estos 4 o 5 días tan intensos. Por ello, no podemosrestarlas importancia y debemos evitar como sea que se pierdan y caigan en el olvido,excusándonos a menudo en el esfuerzo que puede suponer venir desde nuestros lugares
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