debate inaugurado en Francia por lapublicación del
Libro negro del comunismo
constituye un buen ejemplo de esta ceguera.Otros acontecimientos que, regularmente,obligan a nuestros contemporáneos aenfrentarse con la historia reciente, tambiénilustran la dificultad de determinarse enrelación con el pasado. Esta dificultad se vehoy acentuada por la confrontación entre unenfoque histórico y una «memoria» celosa desus prerrogativas, la cual tiende en lo sucesivoa afirmarse como valor intrínseco (habría un«deber de memoria»), en moral sustitutiva, oincluso en nueva religiosidad. Ahora bien, lahistoria y la memoria no tienen la mismanaturaleza. Desde diversos puntos de vista,incluso se oponen radicalmente.La memoria dispone, por supuesto, de sulegitimidad propia, en la medida en que aspiraesencialmente a fundar la identidad o agarantizar la sobrevivencia de los individuos ylos grupos. Modo de relación afectiva y amenudo dolorosa con el pasado, no deja de serante todo narcísica. Implica un culto del
libro. Se señalan con asterisco las notas que comportancomentarios del autor o alguna explicación de lostraductores.
(N. del Ed.)
2