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INTRODUCCIÓN
Quizás sea ésta una introducción atípica. Demasiado personal, poco formal. De todos modos, pre-fiero hacerlo así.Para situarles ante el libro que tienen entre manos es mejor que me presente y me ubique yomismo. Porque pretendo ofrecerles una serie de reflexiones y materiales en torno al acompaña-miento vocacional, pero evidentemente sólo puedo hacerlo desde mi perspectiva concreta. Soy unjesuita que vive en Bolivia desde hace muchos años aun siendo español de nacimiento; he trabaja-do en la pastoral vocacional de mi Provincia no sé si quince o veinte años, he sido maestro de no- vicios también bastantes años, y he trabajado el resto de mis días en educación y en un voluntaria-do juvenil. Tuve ocasión de conocer todos los países sudamericanos y bastantes centroamericanos, y tener en muchos de ellos reuniones internacionales de reflexión sobre diversos temas juveniles y vocacionales. Mi reflexión huele a criollo. Es inevitable.Conozco a los jóvenes desde mi perspectiva boliviana, desde mis ojeras jesuíticas, y tambiéndesde mi pasión por Jesús y por los seres humanos. He acompañado, posiblemente, a centenaresde jóvenes -más ellos que ellas- en sus procesos humanos y cristianos, procesos y discernimientos vocacionales al fin.De aquí nació la primera intuición y el núcleo de este libro: recoger una serie de sugerenciasy materiales que pudieran ayudar a mi equipo vocacional y a otros compañeros a nivel latinoameri-cano. Ofrecerles mi experiencia y mis reflexiones para animarlos en su trabajo.Pero también, desde mi vida y mis pasiones han ido surgiendo muchos interrogantes entorno al tema de la vocación. La mayoría de ellos siguen siendo interrogantes. Pero me hicieron re-flexionar y buscar. Aprendí mucho de mis colegas latinoamericanos a quienes admiro y agradezco,desde esta página, su anónimo aporte a este libro. Siguen siendo preguntas o inquietudes, porejemplo:
y
¿
Posponer o infravalorar las vocaciones de extracción popular, cuando el mismo Jesúsagradeció a su Padre el haber descubierto su secreto a los pequeños y humildes y haberloocultado a los sabios y prudentes?
y
El rol de la mujer en la Iglesia contemporánea... sobre todo en este nuestro continente ma-cho y crudo como pocos.
y
La vocación de ¶hermano· en congregaciones mayoritariamente sacerdotales... cuando Na-zaret ha dejado de estar de moda y prevalece la eficacia de los vatios y los bits.
y
La conveniencia de seguir llamando pobreza religiosa a un status casi insultivo para los ver-daderos pobres y excluidos de la tierra.