Editorial
La reminiscencia del ratón volador
Le mete un trago a la cerveza yempieza su cuento:
El ratón ve pasar una gaviota por el cielo y piensa: "¡Qué raro! ¡Un ratón conalas! ¿Qué extraña enfermedad tendrá?". La gaviota, por su parte, ve al ratón y también se intriga: "¡Increíble! Una gaviota sin alas, ¿qué accidentehabrá tenido?". Preocupada, la gaviotase posa en el suelo y empieza a hablar con el ratón; sin embargo, como son deespecies diferentes, no se entiendenuna sola palabra. "Estará sordo", piensala gaviota, y entonces se le ocurre. Lagaviota agarra al ratón en su pico y loeleva por los cielos, pensando enlibrarle de la nostalgia de las alas que pensaba perdidas. Que al menos puedasentir la altitud, la brisa y el paisaje unavez más. Tras el paseo, la gaviota dejaal ratón de nuevo en el suelo y sigue su camino. El ratón se ve de nuevo en su rutina, después de haber probado lo quees volar. Entonces empieza a parecerleque todo lo que le ha ocurrido no esmás que un sueño, como si realmenteno hubiese ocurrido, y fuese fruto de su imaginación.
- ¿De dónde sale eso? -le pregunto.- De "El vencedor está solo", de PauloCoelho. Lo utiliza para ilustrar lo que lepasa a uno de los personajes, pero sirvepara todos. Después de haber vividouna situación sublime, vuelves a larutina y empiezas a verlo como irreal yfantasioso.- Eso no nos pasa a todos. A mí, por lo menos, no me ocurre eso, sino todolo contrario. Las situaciones sublimes,las que superan lo normal, son muyreales, y así lo siguen siendo cuandovuelves a la rutina. Entonces te sientesoprimido, como con síndrome deabstinencia. Yo no diría infeliz, pero sí lobastante incómodo como para desear que esa experiencia se repita. Esesentimiento no desaparece. Supongoque es lo que hace a algunas personasseguir buscando esas experiencias ytratar siempre de superarse a símismos. Pero al mismo tiempo, cuantomás aprenden de esas grandessituaciones, peor se desenvuelven en larutina. Es como el poeta que concebíaBaudelaire, tan acostumbrado a lagrandeza que la vida normal se hacíaprácticamente insoportable. Lo retratóen "El albatros":
Los albatros, grandes y majestuosasaves del mar, siguen, como indolentescompañeros de viaje, al navío que surcalos amargos abismos. Por distraerse, aveces, suelen los marineros atraparlas y arrojarlas sobre las tablas húmedas.Estos reyes celestes, torpes y avergonzados, caminan arrastrando penosamente sus alas: unas grandesalas blancas semejantes a remos. Estealado viajero, ¡qué inútil y qué débil! Él,otrora tan bello, ¡qué feo y grotescoahora! ¡Éste, sádico, quema su pico conla pipa! ¡Aquél, imita cojeando al planeador inválido! Es el poetasemejante a este señor del nublo, quehabita la tormenta y se ríe del ballestero. Exiliado en la tierra,sufriendo el griterío, sus alas de giganteno le dejan caminar.
¿Vosotros cómo vivís esos momentosespeciales en la vida de toda persona?¿Son esos momentos el sueño y larutina la realidad, o viceversa?
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F l i c k r : g r k 1
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