La RedacciónLA FLORBILLA
Erase una vez una pequeña semillita llamada “sueño” que nació en el corazón de un servidor (o servidora, depende del rol con quese mire). La semillita comenzó a chillar y chillar dentro de mí intentando hacerse oír, pero es de todos conocido que las vocecitasinteriores a veces son tomadas a la ligera, por eso estuvo reprimida en mi interior durante mucho tiempo. Pero tal eran sus gritosque, un día, sin previo aviso, le pregunté:- ¿qué te ocurre pequeña? ¿Qué son esos alaridos? ¿No ves que con el trajín que llevas no puedo trabajar? Los lectores esperan enel blog impacientes, a día de hoy son ya doce mil las visitas que tenemos en La Redacción, y si yo me parase, ¿quién se encargaríade ormar a los pequeños redactores?Aunque jamás pensé que la pequeña me contestase, esto ue lo que escuché:- Entiendo tu preocupación por ese maravilloso espacio nacido de una de mis hermanas, pero yo hoy estoy aquí para ayudarte aorjar una nueva realidad, un nuevo sueño…No me lo podía creer, yo ya tenía todo aquello que podía desear, con la ayuda de Edward habíamos conseguido algo que muchosdesearían, y sin embargo ambos sabíamos que nos quedaba un largo camino por delante para seguir dando aquello que sabíamosque la gente nos pedía.Creo que ue éste el motivo por el cual me interesó lo que tenía que contarme.- Habla entonces, no te calles, me interesa demasiado lo que dices como para que ahora te quedes a mitad.- Sólo soy una pequeña semilla y mi vida no está ormada, sin embargo te traigo algo que creo que va a ayudarte. Tu vida es la lit-eratura, tus noticias atraen a mucho público, tus entrevistas han animado a muchas personas, tu gente siempre ha hecho un buentrabajo… ¿por qué no invertir un poquito de tiempo en algo que puede ser más grande que todo esto?Me quedé pensativo, ¿Qué podía ser mayor que lo que ya estaba haciendo? Durante largo rato la voz estuvo callada, por primeravez en mucho tiempo pude escuchar mis propios pensamientos. Fue en aquel momento cuando me vino a la cabeza todo aquelloque mi pequeño sueño me intentaba decir, algo más grande que la Redacción, algo que pudiera llegar a todos, un sueño que creceen mi interior, mis ideas en unas hojas de papel virtual: ¡Una Revista!Una vez que ya tenía la idea, la semilla creció para convertirse en un pequeño esqueje, ¿qué ocurría que no se convertía en una ore-cita? La idea ya tenía orma pero no contexto, altaban muchos datos por concluir y defnir y sin embargo ella persistió. Su pequeñafgura hacía que yo no me rindiera, mi sueño tenía que salir adelante. Mucho anduve sin tener rumbo fjo en mi gran búsqueda,conseguí escritores y redactores, tuve un gran diseñador a mi alcance, mucha gente se juntó a mí…pero algo altaba, aquel sueñono llegaba a orecer. ¿Qué estaba pasando?- No puedo crecer si no me pones un nombreMe dijo un día mi pequeña amiga, ¿un nombre? Aquello no tenía que ser diícil, busqué en mi mente nombres que le pudieran irbien a mi pequeña creación. Y sin embargo nada se me ocurría.Mi decepción era máxima, había llegado muy lejos con aquel proyecto y se iba a quedar en el tintero por no tener un nombre tanmagnífco como él mismo. Mis dudas me rondaban hasta que un día desesperado hablé al mundo a voz en grito:- Mi pequeña creación no tiene nombre, y sin nombre jamás se convertirá en una bella or…
Add a Comment