sentido profundo de todo acto de huelga general de trabajo) puede ser recuperado porlos consumidores que se niegan a seguir.La huelga general de consumo seria indiscutiblemente la apoteosis de una estrategiaconsecuente de desobediencia cívica. En principio porque transgrede el imperativoabsoluto del consumo. Atacaría pues al sistema en lo que le es más vital y sagrado. Ensegundo lugar porque sería un movimiento social con reivindicaciones opuestas alEstado y con un objetivo fijado en conseguir otra jerarquía de normas jurídicasfundamentadas en la satisfacción de las necesidades humanas reales con toda lo que estosupone en términos de preparación, movilización, teatralización y negociación.Los futuros exconsumidores deben aprender a utilizar esta arma. Celebrando cada mesde noviembre el “día sin comprar”. Organizando movimientos teniendo como objetivoreivindicaciones simples, fácilmente comprensibles, que sean fácilmente alcanzables.Contemplando las huelgas generales dirigidas hacia objetivos muy difíciles de percibir,pero fundamentales para salir del capitalismo. Otra de las ventajas de una huelgageneral de consumo es que no separa nunca el objetivo del camino, porque salir de laesfera del consumo es, al final, el principio y el fin de esta revolución.Solo esta perspectiva de huelga general de consumo puede devolver hoy a los másdébiles el máximo de fuerza colectiva. Si bien todavía subsiste el compromiso fordista,el capitalismo necesita de nuestro compromiso cotidiano para cumplir sus objetivos.¿No es esta misma huelga general de consumo la que permitiría plantar cara el mayortiempo posible a un adversario que no tiene ninguna intención en absoluto de satisfacernuestra voluntad de vivir mejor? ¿No es esta huelga general de consumo la quepermitiría conseguir, en el mejor de los casos, la unidad de los más débiles y dividiría alos que viven de la dominación de unos sobre otros y de todos sobre el planeta?No nos engañemos: el sistema no se quedará sin reaccionar. Hará chantaje con elempleo, amenazara con el paro técnico; los vendedores reducirán los precios ymanipularán a los consumidores. La suerte que tenemos es que el sistema productivo esmuy poco fluido y que producir para la exportación y para los más ricos lleva su tiempo.La huelga general de consumo, como todo movimiento social, es fundamentalmente lacreación de una relación de fuerza; será, sin duda, vencida al principio. Será de nuevo laavalancha hacia el hiperconsumo. Quedará una pequeña semilla que poco a pocogerminará. Otra huelga de consumo seguirá a las anteriores… Se puede decir queaprenderemos también mucho de estas derrotas. Los reproches contra la huelga no sonaceptables entonces, ya que nunca está justificado el abandonar por no tener la certezadel éxito.Toda huelga general constituye además una operación de catarsis colectiva ya que poneal descubierto los recursos internos del sistema. Es por esto que es difícil retomar elcurso normal de los acontecimientos después de este descubrimiento cuyos efectosemancipadores marcan una vida. Olvidemos por un instante lo que es en últimainstancia, a menudo, solo un pretexto: toda huelga comienza, necesariamente, por unasreivindicaciones convencionales pero rápidamente desemboca en lo no negociable. Esbastante, para ello, con dejar el tiempo necesario para la desalienación. La huelga deconsumo, como toda huelga, aspirará desde luego a las conquistas sociales pero ellaapuntará, en realidad, mucho más lejos. Del mismo modo que el asalariado que se poneen huelga para reivindicar una mejora salarial experimenta también por ello una
Add a Comment
Pedro Ugarte Jayoleft a comment
desazkundealeft a comment