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La mente delirante. Psicopatología del delirio

La mente delirante. Psicopatología del delirio

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www.sonepsyn.cl
Delirio: Pensamientohistórico-psiquiátrico
elirio viene del latín
delirare
: salirse del sur-co, no arar derecho (
De
: fuera y 
lirare:
arar,
lira
: surco). Remo Bodei plantea que el de-lirio implica exceso y esterilidad, salir de la co-lectividad
3
. En inglés se usa
delusion
, del latín
deludo
: creencia u opinión falsa sostenida en re-lación a cosas objetivas. En alemán
Wahn
, origi-nalmente expectación, más adelante opiniónvana, o ilusión. Legalmente, lo contrario a unaverdad probada, lo opuesto a un juicio racional.Un término relacionado es
 paranoia
: del griego
 pará
, que expresa la idea de ajeno, externo opróximo a la vez (como: parásito o paralelo) y 
nous
: mente.
La mente delirante. Psicopatología del delirio
Delusional mind. Psychopathology of delusion
Patricio Olivos A.
1
Psychopathology studies mental issues in mental illnesses, being a fundamental tool in Psychiatry.With the introduction of neuroimaging, neuropsychology and molecular genetics, a newunderstanding of mental disorders can be reached, provided we furnish them with precise psychopathological concepts; in turn, psychopathology needs to be renewed and re-calibrated to guide and understand the neurobiological investigation. In psychopathology and in psychiatric clinic, delusion has been considered as the “central subject” (Jaspers
1
1913, Ey 
 2
1958). In this paper we review: a) the conceptual history of delusion, b) predelusional states and delusiondiacronism, c) new conceptions regarding language and delusion, and d) new cognitive models.
Key words:
Delusion, psychopathology, conceptions.Rev Chil Neuro-Psiquiat 2009; 47 (1): 67-85
Recibido: 15 de enero de 2009Aceptado: 27 de febrero de 2009
1
Médico Psiquiatra.Sin conflictos de intereses.
 ARTÍCULO DE REVISIÓN
D
Berríos y Fuentenebro, plantean que el saberpsiquiátrico es en todo momento, saber históri-co, y el psiquiatra clínico, quiéralo o no, está su-mergido en el tejido conceptual de su propia his-toria
4
. Fuentenebro agrega que es necesaria laaventura semiológica precisa, para entender suevolución, atender al desarrollo “interno” o con-ceptual del saber psicopatológico y clínico y, ade-más, del proceso “externo”, contextual o de re-flexión sociohistórica
5
.Para presentar la historia conceptual del deli-rio hasta el s. XIX seguiremos básicamente lasrevisiones de Berríos y Fuentenebro
4
y de JacquesLacan
6
, por su sapiencia y su facilidad para acce-der a fuentes que en Chile no están disponibles.Del s. XX en adelante ya podemos decir más no-sotros.
REV CHIL NEURO-PSIQUIAT 2009; 47 (1): 67-85
 
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LA MENTE DELIRANTE. PSICOPATOLOGÍA DEL DELIRIO
Primeras concepciones científicas del delirio
Con la obra de Newton y su idea de un uni-verso con leyes físicas definidas la visión deísta dela Edad Media fue siendo paulatinamente susti-tuida por otra de carácter científica y mecánicadel Renacimiento. La obra de los pensadores másimportantes participó de esta perspectiva en suvisión de la psicología y la locura.Thomas Hobbes (1588-1679) dice “Todas laspasiones que producen una conducta extraña y fuera de lo normal reciben el nombre general delocura. Sin embargo, el comportamiento agita-do o enloquecido no es necesariamente un rasgocaracterístico de la locura. Si un hombre en unmanicomio nos amenizara con su discreta con-versación y, al despedirse, nos dijese que es DiosPadre, no necesitaríamos otro comportamientoextravagante para confirmar su locura” y JohnLocke (1632-1704) afirmó que “El defecto de losimbéciles procede de la carencia de prontitud, ac-tividad y movimiento en las facultades intelec-tuales, de donde resulta que están privados derazón. Los locos, en cambio, parece que padecendel extremo contrario porque no veo que hayanperdido la facultad de razonar, sino que, habien-do unido muy fuera de propósito algunas ideas,las toman por verdades, y yerran como los hom-bres que razonan bien pero que han partido deprincipios equivocados”.Como se ve, ya en el s. XVII se inició la
contro-versia entre las concepciones “emotivas” e “intelec-tualistas” de la locura
. Otto Dörr, en su trabajo
Delirio: racionalidad e irracionalidad,
plantea que“racionalidad e irracionalidad han de permane-cer en un perfecto equilibrio, en una
metría
, enuna proporción antropológica. El delirio nadatiene que ver con la irracionalidad; es, por el con-trario,
el producto de un imperio ilimitado de larazón
, de ese afán totalizador y abarcativo quepretende coger la realidad toda en un solo actode conocimiento, obteniendo con ello que los lí-mites de la realidad se difuminen, que lo que esdeje de ser lo que es, y que lo que no es sea”
22
.En el s. XVIII la Encyclopédie (1754) define
ledélire
como un “error del juicio por el espíritu,durante la vigilia, de cosas conocidas por todos”.Usa la misma palabra para referirse a delirio y delirium, ofreciendo los mismos mecanismoscausales para ambos, que debieran estudiarse enfunción de la etiología, curso, intensidad y pre-sencia o ausencia de fiebre. Todas las formas de
délire
son “orgánicas”: “el alma está siempre en elmismo estado y no es susceptible de cambio. Así,el error de juicio del
délire
no puede ser atribui-do al alma sino a la disposición de los órganoscorporales”.
Le délire
sería universal (delirium orgánico) oparticular (delirio). La severidad sería propor-cional a “la fuerza de las sensaciones internas”,que en el
délire
serían más fuertes que las exter-nas. En un primer momento las sensaciones in-ternas inciden sobre la conciencia sin que se efec-túe juicio sobre ellas (carencia de introspección);luego comienzan a aparecer juicios erróneos y, alfinal, las emociones agravan el cuadro.En el paso del s. XVIII al s. XIX se intenta asílo que se ha denominado “la captura de lo invisi-ble”, para referirse a las dificultades teóricas quegenera el intento de construir una ciencia empí-rica de los fenómenos psíquicos y su relación conla existencia del alma y el hecho de que la vida noaparece como
 forma
sino que invisible, como elespíritu y lo sutil del entendimiento humano, conla capacidad de conocer lo exterior y lo interior, y de comunicarse a través de la palabra. El cami-no para ello fue:1º Intentar capturar lo “invisible” a través de susexpresiones visibles.2º Traducir la noción de alma en conceptos másempíricos:
sprit 
,
moral 
.3º En la corriente más radical y materialista elalma se reduce al cuerpo; las funciones mora-les e intelectuales se ven desde un punto devista fisiológico.El hombre es visto como una entidad corpo-ral dinámica capaz de interactuar con su entor-no a través de las funciones corporales y los men-sajes sensitivos. Está dotado de instinto y de sen-sibilidad. Únicamente un cuerpo dotado de unared nerviosa con una sensibilidad compleja pue-
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de postularse como asiento de las funciones otro-ra atribuidas al alma.La
 psicopatología descriptiva
se desarrolló du-rante la primera mitad del s. XIX, creando laspalabras y conceptos usados para describir lasmanifestaciones de la enfermedad mental. Se es-tableció un lenguaje descriptivo, en que el signi-ficado de cada término se relacionaba con unaforma comportamental dada (signo-función) y con otros términos dentro del sistema (funciónde compatibilidad). Pronto llegó a ser una se-miología, es decir un sistema cognitivo. Que bus-có legitimidad científica.Comenzó analizando datos del comporta-miento manifiesto. La utilización de datos “psi-cológicos” o “subjetivos” fue gradual y comenzóen 1840. Las nociones de conciencia e introspec-ción legitimaron poco después el valor semio-lógico de los “contenidos de conciencia”.Para Philippe Pinel (1745-1826), la mente esun conjunto de facultades independientes, quecuando se lesionan producen la manía. Aisla deestos estados delirantes la locura razonante (
 folieraisonante)
, que conservan las facultades intelec-tuales, residiendo la alteración exclusivamente enlas facultades emocionales.Para Jean Esquirol “un hombre tiene
délire
cuando sus sensaciones no están en relación conobjetos externos, cuando sus ideas no están enrelación con sus sensaciones, cuando sus juicios y decisiones no se relacionan con sus ideas, y cuan-do sus ideas, juicios y decisiones son independien-tes de su voluntad”. Este fue el primer plantea-miento de la
multidimensionalidad del delirio
.Esquirol en 1834,
 
diferencia la
 Monomanía
,con un compromiso parcial de la mente, de la
manía
, con compromiso total: “La
monomaníaintelectual 
se concentra en objetos circunscritos.Partiendo de principios falsos los enfermos de-ducen sin desviación los razonamientos lógicos,de los cuales obtienen consecuencias que modifi-can sus afectos y voluntad. Fuera de este delirioparcial sienten y se comportan como todo el mun-do”. Esquirol considera el delirio como una alte-ración de la esfera intelectual. Y hasta hoy el com-portamiento afectivo no es incluido en los crite-rios diagnósticos de los principales sistemas cla-sificatorios de la actualidad
7
.En la primera mitad del s.XIX es importantela tenaz labor de Jean Pierre Falret que en 1839afirmó que “el dato central en el delirio concier-ne a la falta de conciencia del carácter mórbidode su estado que el enfermo no puede jamás re-cobrar si no es por la interrupción del delirio”.Efectivamente, el delirante no puede decir “Yodeliro”. No sabe, no cree, que delira. Cree en sudelirio.
 
Que no es una queja, un motivo de con-sulta que podamos captar literalmente y com-prender empáticamente. El paciente está afecta-do, ¿por el contenido del delirio? Que no es loque nos con-mueve, sino su delirar. Que nos re-sulta incomprensible, que nos extraña, que nossepara.En
De la non-existence de la monomanie, 1854,
Falret rompe
co
n su maestro Esquirol: “no admi-timos la unidad del delirio en la alienación men-tal”. Y en
Des maladies mentales et des asilesd’aliénés
de 1864 establece: “Se ha querido estu-diar la locura como enfermedad única en lugarde buscar en ese grupo vasto y mal limitado es-pecies verdaderamente distintas, caracterizadaspor un conjunto de síntomas y un curso deter-minado”. Para Falret es necesaria una semiolo-gía “que se realice en un
corpus
verdadero de sig-nos bien definidos, con una observación activa,marcada por el paso de la unidad tradicional dela alienación mental a la pluralidad discontinua y abierta de las enfermedades mentales y por lanecesidad de montar la
clínica
sobre ella misma,sin recurrir a la psicología de las facultades ni alas disecciones cadavéricas”.Falret aborda así con lucidez el problema dela especificidad de la psiquiatría. La psiquiatríaes psicopatológica o no es.Ernest Lasègue en
Du délire de persécutions
(1852) introdujo la noción de que los deliriosparanoides constituían un trastorno separado.Las alucinaciones auditivas podían estar presen-tes pero no eran ni la causa ni el efecto de losdelirios; sin duda éstos eran fenómenos prima-rios. Formuló también los mecanismos proyec-tivos del delirio paranoide, anticipando los apor-
PATRICIO OLIVOS A REV CHIL NEURO-PSIQUIAT 2009; 47 (1): 67-85

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