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Resumen - Chiaramonte (1971)

Resumen - Chiaramonte (1971)

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José Carlos Chiaramonte
 NACIONALISMO Y LIBERALISMO ECONÓMICOS EN ARGENTINA. 1860-1880
Introducción
Para nuestro objeto, limitémonos a recordar que el proteccionismo aduanero fue una de las características más importantes delmercantilismo. Predominó en los países europeos hasta que las transformaciones económicas generaron durante el siglo XVIIIun nuevo punto de vista, cristalizando en las doctrinas fisiocráticas y más tarde en la economía clásica inglesa. En los paísesretrasados lograron relativo éxito algunas prescripciones liberales con anteriores prácticas mercantilistas. Se trata delneomercantilismo de los economistas españoles e italianos del siglo XVIII (que fueron los que más interés despertaron en loscírculos criollos, según se comprueba en los escritos de Manuel Belgrano). Durante el siglo XIX, se mantienen tambiénvigentes en diversos sectores sociales por el liberalismo en el interior de cada país. La libertad para el comercio con losingleses, decidida en 1809 por el virrey Cisneros, y la posterior política de los gobiernos criollos terminaron de impulsar un proceso de liberalización del comercio exterior rioplatense. Este proceso satisfacía los intereses del litoral ganadero y agrícola, pero hería los del interior. Los productores afectados por la competencia extranjera apelan a representaciones en las queinvocan viejos conceptos y practicas mercantilistas para reclamar la protección de los gobernantes. Durante el periodo de laindependencia -y hasta la Ley de Aduana para 1835- predominan, con algunas variaciones las tarifas bajas. En general predominó una política tendiente a conciliar los principios liberales con las necesidades del fisco. Surgieron entoncesreclamaciones y protestas de distintos sectores productivos. Por similares razones los agricultores de Buenos Aires solicitan en1835 que se dupliquen los derechos de importación de los trigos y las harinas extranjeros. En otros casos, las expresionesadversas al librecambio van más lejos, no solo critican la introducción de mercancías extranjeras sino de toda penetración de lainfluencia extranjera en el país.El proteccionismo - tendencia político-económica que hace de los gravámenes al comercio exterior un medio de defensa de la producción local - varía su significación según los intereses que exprese; o podrá ser también manifestación de una clase social.Es decir, en un caso, mera expresión de intereses corporativos; y en el otro, manifestación de los intereses de una clase.También el proteccionismo pudo ser expresión de intelectuales de postura nacionalista en lo económico. En cuanto a suadopción por los gobernantes, como política económica del país o de una provincia fue, programa consciente deindustrialización, o simple recurso de equilibrio político. Así la Ley de Aduana para 1835 elevó los aranceles para restablecer elequilibrio político amenazado por la rebelión de los caudillos provinciales ante el librecambio.Generalmente, el proteccionismo tuvo en la Argentina manifestaciones restringidas a los intereses de cada sector. En algunaoportunidad, alcanzó también a conformar una especie de particularismo regional. Pero ninguna de las numerosasmanifestaciones proteccionistas anteriores a la de 1875 llega a concebir un área política de desarrollo económico nacional basado en la industrialización. No es posible considerar la Ley de Aduana de 1835 como una manifestación de políticaindustrialista. Los ganaderos del Litoral constituían, por naturaleza, uno de los sectores que más necesitaba el librecambio.En cuanto a los sectores librecambistas que desde fines del Virreinato en adelante han de predominar en la política económica,estaban ya conscientes de sus necesidades desde un comienzo. Los comerciantes de Buenos Aires y los ganaderos del Litoral propugnan el librecambio por razones poco modificadas a lo largo del siglo XIX: los comerciantes, como beneficiarios de lamediación en el tráfico internacional por el Río de la Plata, veían acrecentar sus ganancias en la misma medida que aumentabael comercio merced a una política liberal. En cuanto a los ganaderos del litoral, el librecambio les aseguraba la reciprocidad deotros países para la colocación de sus productos; pero, sobre todas las cosas, la importación libre o poco gravada significaba un bajo nivel de los costos de producción. De todos modos, con el correr de los años, los aranceles del 35 perdieron su eficacia alcompás de la inflación y no se adoptaron otras medidas que complementasen a la Ley de Aduana o que tendiesen a corregir su paulatina ineficacia.El predominio británico en el comercio del Río de la Plata siguió imperturbable. Las sucesivas rebajas de los arancelesmotivadas por apremios económicos derivados de los bloqueos y las modificaciones de fines de 1841 pusieron fin a la política proteccionista de este periodo.Hacía los años 1870 vemos aparecer el primer movimiento político argentino que sustentaba un programa de nacionalismoeconómico. Los debates de 1875 y 1876 sobre la Ley de Aduana, fueron la culminación de ese movimiento. La antigua cuestiónde las tarifas y el proteccionismo aduanero volvía a ser la piedra del escándalo y a poner en el centro de la discusión uno de los problemas más agudos para los argentinos: el de la dependencia del exterior. Nuestro trabajo no puede menos que enfrentarse con los problemas, mucho más generales y complejos, encarados por aquelmovimiento: la relación del país con las potencias industriales y la posibilidad de lograr la plena independencia nacional sobrela base de la independencia económica fundada en el desarrollo industrial.El nacionalismo, en un país con acentuada dispersión geográfica traducida en fuertes regionalismos, fue fundamentalmente
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 patrimonio de reducidos círculos intelectuales o aspiración latente en el pueblo. La llamada “Organización nacional”, launificación del país y la consolidación de sus instituciones en la segunda mitad del siglo XIX, se lograron con el apoyo de lasnecesidades europeas de ampliar mercados. “Es imposible tener independencia-advertía Fidel López- cuando un pueblo no se basta a sí mismo, cuando no tiene para consumir todo aquello que necesita”. Las advertencias de los líderes proteccionistastuvieron amplía resonancia cuando fueron lanzadas en medio de una fuerte crisis económica, pero perdieron rápidamenteinterés, pocos años mas tarde, cuando la perspectiva de una rápida y fácil prosperidad sedujo a la clase dirigente. La burguesíaargentina, fundamentalmente terrateniente y comercial, era por naturaleza enemiga del proteccionismo y el sector industrial fuey siguió siendo demasiado débil como para sustentar un movimiento político portador de un programa como el del grupo deLópez. Los distintos sectores burgueses interesados en la protección se conformaban fácilmente con el aumento de losaranceles, quedando relegado el proteccionismo como instrumento de nacionalismo económico.
 Primera Parte: Gestación Dell Movimiento Proteccionista
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Capítulo I: La Época De La Lana
.La segunda mitad del siglo XIX hasta fines del mismo puede considerarse como la época de la lana. La producción de la lana pasa a ocupar el primer lugar en la economía ganadera del Litoral. El predominio de la lana en la economía agropecuariasignificaba un progreso técnico y económico que ha sido destacado por el impulso que otorgó a la economía argentina. El tipode mercado al cual servía la producción lanera rioplatense demandaba avances técnicos que impulsaban la formación de unsector de ganaderos con características más modernas que las de los dedicados exclusivamente a la cría de vacuno parasaladero. Asimismo, una mayor demanda de mano de obra y el consiguiente aumento de la población rural, junto aexplotaciones de menor extensión que las tradicionales, son indicios del cambio. Todo ello se traduce en la formación de unnuevo tipo de estanciero, propietario reciente de campos, generalmente inmigrante. El quinquenio 1855-60 fue decisivo para el progreso que describimos, pues en el se producen los mayores esfuerzos tendientes a la renovación del panorama ganadero.Además de factores internos, algunas circunstancias internacionales, como la incidencia de la guerra de Crimea, favorecieronel auge lanar. Luego, la guerra civil de los Estados Unidos.
Capítulo II: La Crisis de 1866 
En su transcurso se gestaron las condiciones para el movimiento proteccionista de la década siguiente. Conviene advertir, lalógica incidencia de la producción lanera en el curso de la crisis, su importancia dentro del conjunto de la economía. Puestoque si observáramos otros sectores de la producción -el cuero, por Ej.- podría parecernos que la repercusión de la crisis en elPlata fue notablemente débil.
 Perturbaciones Monetarias
.Distintos factores que caracterizaron el estallido y el desarrollo de la crisis están presentes desde 1864. Ese año comienza aescasear el medio circulante. Un índice de lo cual lo constituyen los altos intereses que llegó a cobrarse por los préstamos. Elgobierno de la provincia de Buenos Aires ensayó algunas medidas para defender el papel moneda. El P.E. provincial, por otra parte, resolvió hacer suya la disposición del Directorio del Banco de la Provincia por la cual se restablecía la convertibilidaddel papel moneda a razón de un peso fuerte por cada veinticinco pesos papel. Las medidas adoptadas por el Banco para limitar el uso del crédito con fines de especulación, perecen haber conjurado momentáneamente el peligro. En la desvalorizaciónconstante del peso papel no dejaba de influir la desfavorable balanza del comercio exterior.
Valorización del Peso Papel.
Pero súbitamente el problema monetario invierte sus términos. Desde comienzos de 1864 cesa la continua desvalorización del papel moneda para dar lugar, al poco tiempo, a un proceso inverso. Mientras después de las emisiones del 61 la circulación nohabía crecido, sino que hasta había sufrido una pequeña disminución, la producción había continuado en fuerte y constanteascenso, especialmente por el vuelco hacía la cría de oveja de la década anterior. En ese ascenso no dejaba de influir favorablemente la misma desvalorización del peso papel que tantos trastornos causaba en otros terrenos. Esta valorización del papel moneda provocaba vivas reacciones de disgusto entre los ganaderos. Con el desnivel que se producía entre el valor de los productos y los gastos de explotación en la agricultura y la ganadería, la ruina era inevitable en poco tiempo. De allí que seavisto con muy buenos ojos el proyecto de creación de una Oficina de Cambio- oficina del Banco de la Provincia que debía
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cambiar por papel, todo oro que se le presentase-.La valorización perjudicaba al ganadero y al comercio de exportación en general, por cuanto disminuía el poder adquisitivo dela moneda extranjera.Quejábanse los ganaderos, los gastos de explotación crecían, a la par que las deudas aumentaban su peso en los mismos. Lossalarios pagados en papel moneda, aun manteniendo su valor nominal, representaban un aumento para el trabajador. La baja deloro moviliza a los afectados, quienes demandan la convertibilidad del papel moneda. En 1866, un grupo que dice estar constituido por hacendados, propietarios y comerciantes, presenta una petición al gobierno solicitando una ley, que fije elcambio en 25 pesos papel por uno fuerte.El movimiento alcanza expresiones agudas al chocar con la resistencia oficial o con la oposición de los sectores interesados enla valorización, el principal de los cuales lo constituían los comerciantes importadores. La falta de moneda venía arruinandodesde 1864 al comercio lícito.
 La Crisis.
La crisis del 66 fue mucho menos aguda en el continente europeo que la anterior (1857) y la inmediatamente posterior (1872).Pero su importancia fue muy superior a la que tradicionalmente se le asigna, Solo que la presencia de ciertas circunstanciasespeciales- la guerra del Paraguay- tuvo la virtud de atenuar parte de sus efectos. Las perturbaciones monetarias malograron parte de los beneficios que pudieron haber obtenido la ganadería y el comercio de exportación de la creciente demanda de lanadel mercado europeo en los años de auge inmediatamente anteriores a la crisis. Hacía 1867 Olivera resume así la situación: elmedio circulante había desaparecido; el papel moneda, único intermediario para las operaciones mercantiles de la Provincia, noexistía sino en una pequeña cantidad que apenas representaba una tercera parte de lo necesario; se llegó a pagar hasta el 30%anual por prestamos a corto plazo; desde junio de 1866 el comercio y los ganaderos se alarmaban profundamente por lacercanía de la cosecha de lanas y la falta de medio circulante; la producción ganadera había crecido muchísimo y el circulantenecesario disminuía sin cesar. Se estimaba que la próxima cosecha de lanas, habría de absorber en intereses y especulacionessobre el papel, tal vez mas del 40% de los valores brutos de toda cosecha. El año 1866 terminaba, pues, con esa sombría perspectiva, agravada por la posibilidad del cierre del mercado de Estados Unidos para las lanas argentinas. Merced a la falta decirculante, buena parte de esas utilidades, en lugar de ir a los ganaderos, ingresaban en las arcas de usureros y especuladores.Es interesante comprobar, que en el continente europeo la crisis del 66 fue precedida también por fuertes disturbios monetariosdentro del periodo de auge anterior. 1865 y 1866 son de este modo, años de auge para la economía europea; en este periododominado por dos hechos fundamentales: el triunfal desarrollo del librecambio en Inglaterra y Francia, y la guerra civilnorteamericana.Otros factores, anteriores a la crisis misma, agravan en el Plata la situación de los ganaderos. Por ley de noviembre de 1864, sedisponía la venta de tierras públicas existentes dentro de la línea de fronteras. Para el caso de estar ocupadas por arrendamientos- casi todas lo estaban- se establecía un plazo de seis meses para que se presentasen a solicitar la compra de suscampos, vencido el cual, estos saldrían a subasta.El precio fijado por ley se estimó ruinoso para los arrendatarios y, por lo tanto, imposible de ser pagado. Para terminar decomplicar la situación, las aprensiones respecto de una posible ley proteccionista de los EE.UU., que habría de impedir elconsumo de lana argentina en dicho país, se vieron confirmadas: en 1867 la Ley de Lanas y Manufacturas de Lana aumentabalos derechos aduaneros sobre la lana sucia (el 95 %, aprox., del valor de la exportación de lana argentina) cerrando asívirtualmente su importación.En medio de todo esto , (y como si fuera poco!!!), la guerra del Paraguay obligaba al reclutamiento de la población rural, con loque la crónica escasez de brazos, dificultaba mas aun las tareas ganaderas y elevaba los gastos de explotación.Así es que el año 1867 se cierra para la ganadería de la manera más lúgubre: el ganado vacuno solo tiene precios por el cuero yel cebo que produce, y los mercados de lana se restringen de una manera notable. Se estalla la crisis en el año 1867. Un aspectode la crisis bastante significativo es la superproducción. Los ganados se desvalorizaban en un 75%, las propiedades territorialesen un 50% y las fincas urbanas en un 33%.{Acabamos de ver las circunstancias locales que preparan y acentúan la crisis.}
 La Guerra Del Paraguay Y Sus Efectos Sobre La Economía Argentina
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