Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Look up keyword
Like this
1Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
Resumen - Ferreyra Ana Inés (1994)

Resumen - Ferreyra Ana Inés (1994)

Ratings: (0)|Views: 26 |Likes:
Published by ReySalmon
Ana Inés Ferreyra (1994) LA REPRESENTACIÓN DEL PODER EN LA ÉPOCA DE LA CONFEDERACIÓN, 1829-1852 Consideraciones previas
Desde hace algún tiempo. Se han encontrado excelentes categorías de análisis en el ámbito de las representaciones, cuya operatividad puede proporcionar interesantes aportes para la explicación de las complejas realidades históricas. Esto implica transitar por la difícil área de lo mental que constituye el imaginario. En el campo de la historia política, con preferencia se anali
Ana Inés Ferreyra (1994) LA REPRESENTACIÓN DEL PODER EN LA ÉPOCA DE LA CONFEDERACIÓN, 1829-1852 Consideraciones previas
Desde hace algún tiempo. Se han encontrado excelentes categorías de análisis en el ámbito de las representaciones, cuya operatividad puede proporcionar interesantes aportes para la explicación de las complejas realidades históricas. Esto implica transitar por la difícil área de lo mental que constituye el imaginario. En el campo de la historia política, con preferencia se anali

More info:

Categories:Topics, Art & Design
Published by: ReySalmon on Jun 28, 2010
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as DOC, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

08/27/2011

pdf

text

original

 
Ana Inés Ferreyra
(1994)LA REPRESENTACIÓN DEL PODER EN LA ÉPOCA DE LA CONFEDERACIÓN, 1829-1852
Consideraciones previas
Desde hace algún tiempo. Se han encontrado excelentes categorías de análisis en el ámbito de las
representaciones
,cuya operatividad puede proporcionar interesantes aportes para la explicación de las complejas realidades históricas.Esto implica transitar por la difícil área de
lo mental
 
que constituye
el imaginario
. En el campo de la
historiapolítica
, con preferencia se analizan las manifestaciones simbólicas del poder. Esto implica estudiar lasrepresentaciones con las que un actor o un grupo, facción o partido, manifiesta su presencia en el cuerpo social que locontiene.
 El ámbito de nuestro análisis y algunas precisiones conceptuales
Dos fueron las razones fundamentales que llevaron a situar el análisis en el marco temporal señalado. En primer lugar, porque en dicho tiempo se configura la “confederación rosista”, una realidad política común a todo el país. En segundolugar, porque se trata de una época donde las relaciones de poder se manifiestan a través de peculiaresrepresentaciones simbólicas. Si bien algunas de estas representaciones simbólicas mantienen vigencia después de1852, no cambió la naturaleza de las cosas, sino el objeto de la simbolización. No se mudaron algunos
significantes
 pero si hubo alteración de los
significados
. Porque no es el poder de Rosas y del porteñismo a quien visualizan ahorasino a la histórica causa del federalismo, cuyo color era el rojo.Con
representación
se quiere señalar la acción de representar, es decir, de hacer presente algo en la imaginación por medio de palabras, gestos, figuras u objetos. Por lo tanto, el término
representaciones
tiene un alcance amplio yabarca todas las manifestaciones que puede lograr dicha acción. En cuanto al término
poder
, supone un sujetoactuante, un objeto - un “sujeto pasivo”- sobre el cual se pude actuar y unos medios -físicos o ideales- con cuyoconcurso es posible la acción. Por lo tanto el poder implica cierta intencionalidad por parte del sujeto actuante; de ahíque constituye una
relación de poder
. Dicho poder adquiere
legalidad
cuando se deriva de un cuerpo de normasestablecidas y
legitimidad
si cuenta con el concurso o aceptación del individuo a quien va dirigido. El término
régimen
está utilizado en alusión al modo de gobernar que tiene quien detenta el poder institucional o principal. Elalcance otorgado al término
símbolo
surge estrictamente de la realidad empírica observada. Dada la operatividad quemuestran en la realidad, los símbolos pueden ser cualquier elemento o acto que represente el concepto de poder. Por lotanto, sólo se dan en un
relación de representación
y expresan diversas
estrategias de poder
dirigidas con preferencia al campo de lo colectivo y apuntan a impactar en el
imaginario social
. Con respecto al
imaginario
y a pesar de que se trata de un concepto difícil de precisar, se quiere señalar con ello al conjunto de representaciones queexpresan las imágenes que los individuos se hacen del poder.
 En los tiempos previos: Juan Manuel de Rosas y la conformación de un poder 
Rosas, dueño en los hechos de un poder real que excedía las atribuciones conferidas a su cargo de comandante generalde la campaña, captó el imaginario colectivo de los hombres del ámbito rural al representar su ideal de jefe-gaucho.Parte del éxito de Rosas se debió al hecho de que como comandante y estanciero supo compartir con la población de lacampaña un mismo estilo de cultura. Por cierto interactuaron otros elementos que sirvieron de coyuntura a aquellaidentidad. Baste recordar las diversas tensiones sociales que operaban en la campaña bonaerense entre 1828 y 1829,donde actuaban las secuelas de la crisis que provocó el conflicto con el Brasil, agravadas por la sublevación unitaria, lareacción de la campaña y el fusilamiento de Dorrego. Esto último posibilitó a Rosas el acceso a la jefatura del sector federal. Hacia finales de 1829, su poder simbólico se había extendido notablemente. Si desde un primer momento pudoconformar el imaginario social de los habitantes de la campaña, ahora había logrado penetrar en el imaginario políticode toda la sociedad.
 Las alternativas de un poder cuestionado
Si bien Rosas había logrado carisma prestigio y honor suficientes, ese capital simbólico no pudo modificar las posturas legalistas de los diputados enrolados en las filas del federalismo doctrinario, que se opusieron a la concesión
1
 
de un poder discrecional. De este modo resulta que hacia 1832; Rosas contaba con la adhesión de la masa federal de la provincia pero aún no había captado la dirección del partido; recién logró desarmar a los federales doctrinarios en1834, tras su exitosa campaña al desierto y de su acción en la revolución de los Restauradores. Liberado del peso de laoposición y con la vía expedita para que sus operadores actuaran, hacia 1834 el retorno de Rosas se proyectaba comola única solución posible para los tiempos agitados que vivía la provincia. Otra vez una situación límite volvía aconvocar al Restaurador. Tras la enuncia de Maza, el 7 de marzo de 1835 se lo designó nuevamente gobernador con alsuma del poder público. Estos dos momentos políticos se reflejan perfectamente en las representaciones del poder quese analizan. Antes de 1835, tienen un alcance provincial; a partir de aquel año, pretenden un sentido nacional a la vezque se muestran más agresivas y abarcadoras.
Tras la búsqueda de consenso y de una imagen de síntesis
Apenas asumió Rosas en diciembre de 1829 ordenó la organización de una apoteótica ceremonia de funeral paraDorrego Esa no sería la única ceremonia con la cual procuro generarse consenso; Rosas empleó este mecanismo a lolargo de su gestión, sobre todo en la época en que aún se producían en el seno de la Sala los conocidosenfrentamientos. De tal suerte que dispuso ceremonias y ordenó monumentos para distintas figuras de las últimasdécadas, produciendo a través de la conmemoración una cierta identidad con cada una de ellas y esto la hacia aparecer  por encima de las distintas facciones. Con ello aspiraba a representar una imagen de síntesis del pasado político.
 Las representaciones simbólicas de poder para unificar exteriormente
 No es casual que a partir de 1832 en la provincia de Buenos Aires surjan normas que determinen el uso y difusión deciertos símbolos con los cuales el gobierno pretende identificar su poder. Aparecen como corolario de las fuertestensiones que se vivieron en el país durante los años 1830 y 1831 y las que particularmente vivió la provincia hacia1832. En la medida que el poder real de Rosas se iba ampliando y que su prestigio excedía el marco provincial y se proyectaba por el resto del país, se profundizaban las diferencias acerca de las atribuciones que debía tener su poder legal. Para vencer dichas diferencias Rosas decidió unificar su gestión, al menos en las manifestaciones exteriores desu poder. Por eso institucionalizó y difundió el uso de la cinta o divisa de color punzó, que había sido el distintivo delos federales desde un comienzo. El distintivo fue usado en los levantamientos que se produjeron en la campaña bonaerense entre 1828 y 1829. En el ámbito provincial, los distintivos surgieron y se difundieron en momentosaltamente conflictivos, como un medio alternativo de remanifestar presencia y fuerza y operaron a nivel simbólicoarticulando estrategias de poder y comunicación. Precisamente en el año de mayor tensión con el sector opositor,Rosas trató de uniformar su régimen institucionalizando el uso de los símbolos que lo representaban. El 3 de febrerode 1832 expidió un decreto por el cual todos los empleados que de una forma u otra recibieran subvención del Estado,debían llevar en el lado izquierdo, sobre el pecho, un distintivo color punzó. El régimen no sólo aspiraba arepresentarse y visualizar su propia identidad sino que apuntaba a monopolizar el imaginario colectivo. Esesimbolismo tuvo otras funciones. Para el régimen sirvió de eficaz control social porque facilitó la filiación de losindividuos y para éstos, actuó como continente político porque proporcionaba seguridad a los que la asumían y por elcontrario marginaba a quienes la rechazaban. Este simbolismo representó un fuerte apuntalamiento emocional para elgobierno de Rosas porque favoreció la cooperación y la subordinación. Por lo tanto, el color celeste también otorgóidentidad política y posteriormente, fue utilizado para manifestar el desacuerdo con el régimen. Fue el color tabú, prohibido y penalizado por las normas del gobierno de Rosas. El cambio de símbolos significaba el cambio deidentidad política y el triunfo de un poder sobre otro. La oposición también procuró elevar sus representaciones alritual patrio, para sacralizarlas.
 La calidad de “buen federal” para unificar internamente
A partir de noviembre de 1831, se dispuso que la condición de “adicto” al sistema federal fuera exigida para ocupar empleos públicos. El decreto aludido demuestra que a través el imaginario social el régimen fijaba modelosformadores, como el que se refiere a la calidad de “buen federal” o “federal neto” para el que compartía su causa y elmodelo opuesto, para aquel que poseía la calidad de “salvaje unitario”, reservado para el que no acordaba con susistema. La calidad de “buen federal” actuaba como un bien simbólico que se agregaba a la posición social que tenía elindividuo. Por el contrario, la calidad de “salvaje unitario” era el anatema con que se sancionaba al opositor no sóloexcluyéndolo del empleo público sino marginándolo de la sociedad con prisión o destierro.
2
 
 El poder concentrado, legalizado y legitimado
En marzo de 1835, Rosas retomó el gobierno de Buenos Aires, con un poder real redimensionado. En ejercicio de un poder concentrado pero
legalizado
porque le fue acordado de acuerdo con las normas vigentes y
legitimado
 por elexpreso consenso de la ciudadanía. Rosas se ocupó de darle a su sistema un alcance nacional. Por tal razón a partir delsegundo gobierno el poder aparece representado de una forma más agresiva y abarcadora. La limpieza no tardó envenir, en abril se inició una serie de destituciones en masa de todo tipo de empleados por “poca fidelidad” a la causafederal, y los nuevos empleados debían jurar, “ser adictos y fieles a la causa nacional de la Federación”. Nuevamente ycon mayor rigidez aparecía la exigencia de la calidad de adicto que uniformaba internamente y facilitaba la
subordinación.
 Los rituales políticos: las fiestas en honor de Rosas y de los triunfos de sus armas
El régimen creó un verdadero imaginario político centrado en la glorificación de la persona de Rosas que fue esencial para mantener y aún ampliar su carisma. De este modo, bajo la forma de verdaderos rituales políticos, se produjeronnumerosas fiestas en honor de Rosas o del triunfo de sus armas, que jugaron un papel fundamental en la producción desu imagen. Estaban destinados a generar entre los asistentes un sentimiento de pertenencia al régimen y de recrear simbólicamente, las fuentes de su legitimidad. Los rituales políticos estuvieron entremezclados con los religiosos.Cada celebración del régimen fue conmemorada con un oficio religioso. Es que tanto el nivel público de los círculosoficiales como el privado, sobre todo de las clases populares estaban marcados por la mediación ritual e institucionalde la Iglesia.Cada problema del gobierno de Rosas fue hábilmente transformado en un problema de la Nación, así las reaccionescontra Rosas o su sistema fueron transformadas en sublevaciones contra la patria y sus ejecutores condenados como“traidores” a la patria. De aquel modo la imagen del régimen se fue enriqueciendo con cada triunfo sobre lossublevados. Las fiestas cívicas, de celebración obligada, que había creado el régimen fueron una reiterada manera demantener fresca en la memoria del pueblo la grandiosidad del
Defensor de la soberanía nacional y Restaurador delas leyes
pero, también una reiterada advertencia a sus enemigos sobre el poder y eficacia de sus fuerzas. Pero no sólolos triunfos de Rosas fueron transformados en rituales políticos; el duelo del gobernador por la muerte de su esposatambién fue convenientemente aprovechado. La prensa, el teatro, la Iglesia, fueron movilizados para hacer propagandaa Rosas. Los retratos del gobernador comenzaron a ganar todos los espacios públicos: las oficinas, los teatros, lostemplos, las plazas.
 Las representaciones del poder buscan una vigencia nacional 
Rosas emitió dos decretos en su provincia destinados a difundir ka imagen del régimen a través de elementos de color  punzó. Pero no sólo trato de reiterar su presencia entre los individuos de la sociedad provincial sino que también procuró captar al resto de los habitantes de la Nación. Poco a poco fue presionando a la mayoría de las provincias paradifundir el uso de la divisa. De ese modo, el poder de Rosas se materializaba en cada divisa que actuaba como unaimagen protector que reforzaba a la del gobierno provincial y lo cohesionaba internamente. Por otro lado, el símboloservía de eficaz control social porque señalaba las solidaridades y marcaba a los desafectos. Esta uniformidadcompulsiva a través de los símbolos no fue rechazada en un primer momento, al menos hasta 1838.
 Las representaciones del poder a través de los lemas
Además del cintillo punzó, Rosas recomendaba una activísima propaganda sobre la base de la palabra
Federación
,incluida preferentemente en los
lemas
que sirvieron para conceptualizar el poder. Los lemas fueron representacionesgráficas que, con un texto previamente fijado por las autoridades, debían encabezar todos los escritos de la época, tantolos públicos como los privados, ya se tratara de publicaciones, correspondencia o cualquier otro tipo de documento.
 La representación del poder a través de los rostros
El color de una cinta, de una pollera o de una camisa, la manera de saludar o de peinarse tenía en la época unsignificado simbólico porque manifestaban identidades políticas. Existió un modo federal y otro unitario de arreglarsela cara: la barba cerrada y la ausencia de bigote eran signos evidentes de desafección.
3

You're Reading a Free Preview

Download
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->