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Con la entrada en vigor del nuevo Reglamento, la práctica de la Corte ha variado y, por lo general,en una sola audiencia se discuten las excepciones preliminares, el fondo de la demanda y lasolicitud de reparaciones, y son resueltas en una única sentencia. En la historia de la jurisprudenciade la Corte Interamericana, de los primeros 36 casos contenciosos que no concluyeron por excepciones preliminares, sólo uno de ellos fue resuelto en una sola sentencia, el resto exigió entredos y cuatro decisiones de la Corte. Luego del cambio de Reglamento, la gran mayoría han sidoresueltos en una sentencia única.De hecho, en el caso que comentaremos ni siquiera se realizó una sola audiencia, pues la Corteobligó a las partes a presentar toda la prueba, las observaciones a las solicitudes y elementos deprueba de la contraparte, y los alegatos finales, por escrito
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. Ante esta decisión, los representantesde la víctima
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plantearon que por lo menos se realizara una audiencia de alegatos. A pesar de ello,se respondió:
“Asimismo, el Presidente informó a las partes que contaban con plazo hasta el 27 de mayo de 2005para presentar sus alegatos finales escritos en relación con el fondo y las eventuales reparaciones ycostas. Finalmente, en respuesta a la solicitud de los representantes de que era ‘importante que ladecisión de la […] Corte, en cuanto a no convocar a audiencia pública, [fuera re]evaluad[a]cuidadosamente tomando en consideración la importancia de presentar [sus] alegatos
in voce
ypoder rebatir directamente las posiciones del Estado, en afirmación del principio de contradicción’, elPresidente consideró que
no era procedente acceder a dicha solicitud, con base en que:
[…] según lo señalado en el artículo 40 del Reglamento, el Presidente ‘fijará las audiencias
que fuerennecesarias
’, lo cual expresa una facultad discrecional del Presidente para convocar a las partes aaudiencias públicas en casos cuyos objeto y circunstancias indiquen que el ejercicio de dicha facultadresulta pertinente y necesario. Lo anterior se desprende a su vez de la lectura de varias disposicionesdel Reglamento que prevén la posibilidad de convocar a audiencias sobre excepciones preliminares,medidas provisionales, recepción de prueba o procedimiento de opinión consultiv.
Además, la facultad aque se hace referencia es consistente con la regulación de dicha práctica en otros tribunalesinternacionales de la misma naturaleza. El ejercicio de dicha facultad resulta aún más pertinente ante lanecesidad de atender adecuadamente los casos sujetos a la consideración de la Corte, cuyo número hacrecido considerablemente y se incrementa de manera constante. En el supuesto de que la Corte o suPresidente decidan no convocar a audiencia pública, esto no debe ser interpretado como unainobservancia o disminución del derecho de defensa y contradicción de las partes, las cuales mantienenla oportunidad de presentar sus argumentos en sus alegatos finales escritos. En este sentido, el hechode que se autorice este tipo de práctica va en mérito del conjunto de casos pendientes ante el Tribunal,en atención a que la Corte no se encuentra permanentemente reunida. […]”
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.
Dado que la Convención Americana sobre Derechos Humanos —en adelante, la ConvenciónAmericana, laConvención, o la CADH— tiene un amplio catálogo de derechos y garantías que
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De hecho, ya en lo primeros casos contenciosos de la Corte IDH bajo el nuevo Reglamento, ésta comenzó a recibir declaración de ciertos testigos y peritos en la audiencia, y otras a través de una declaración jurada. Ver Caso MyrnaMack Chang vs. Guatemala, Sentencia de 25 de noviembre de 2003, párr. 35.
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Una de las reformas más relevantes en el procedimiento contencioso ante la Corte introducidas por el nuevoReglamento consiste en que, una vez presentada la Demanda de la Comisión, la víctima o sus representantes, sonnotificados para que decidan si intervendrán con su propia representación, para interponer su demanda, ofrecer prueba yformular solicitudes como la Comisión (art. 23, Reglamento de la Corte Interamericana).
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Corte IDH, Caso Fermín Ramírez vs. Guatemala, Sentencia de 20 de junio de 2005, párr. 23. Es dudoso que la Corteesté facultada por el Reglamento a no realizar por lo menos una audiencia, pero esa cuestión debería ser objeto de uncomentario autónomo.
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