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Discriminación, deporte, mujer.

Discriminación, deporte, mujer.

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03/23/2013

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D 26 de ebe de 2006
- Perfil
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desigualdad de generos
En su infancia, Virginia Justoobservaba cómo su papá le en-señaba ajedrez a su hermano. Aunque ella insistía por serincluida en las lecciones, supadre no la dejaba y le repetía:“Esto es para varones, no paranenas”. Sin embargo ganó porcansancio y logró su objetivo.Tiempo después, cuando seconvirtió en campeona argen-tina, su padre se convertiría ensu aliado incondicional. Peroallí, ella seguiría insistiendopor un lugar en un ambientemasculino. Virginia empezó a jugar a los10 años, y logró ser campeonaargentina por cuatro años con-secutivos. Participó en cincoolimpíadas de las que trajo unamedalla de plata y fue cam-peona sudamericana. Cuandoformó familia y tuvo a sus doshijos, decidió parar de competir
virginia justo, ajEDrECista
“Hasta mi papá me decía queesto no era para las chicas”
Casi no las DEjan CompEtir
se multiplican lo cao de deportita queon dicriminada por u condición de mujer
El porm se repite e iferetes putos elpís y e vris isciplis: muchs mujeres quebrz el eporte como práctic ecuetr vlls que ie les poe  los hombres. Feer-cioes, clubes y hst l mism socie vlo toler est segregció. Mietrs el Seoprobó l igul e coicioes pr ells y elInadI lzó u progrm tiiscrimitorio eel ámbito eportivo, PERFIL muestr cutro his-toris e luch, ecisió, frustrció y, tmbié,e esperz.
PROdUCCIOn Y TEXTOS: GaBRIELa ManULI
 y dedicar su tiempo a su profe-sión como psicóloga especiali-zada en el deporte. Hace cincoaños que volvió al ruedo.Uno de los primeros proble-mas que recuerda se dio en un viaje: “La Federación Argenti-na de Ajedrez (FADA) le dio alequipo femenino mucho menospara viáticos que al masculino.La excusa fue que nosotras te-níamos un nivel de juego mu-cho más bajo, pero no tenían encuenta que teníamos el mismoderecho a comer y a viajar encolectivo”, se queja Virginia. A Marcelo Vallejos, capitánde ajedrez del Club San Fernan-do, el tema no lo sorprende: “Enlas Olimpíadas de Turquía delaño 2000, los viáticos eran de100 dólares para las mujeres y500 para los varones”. Además,señala otro inconveniente: “LaFederación suprimió los cam-peonatos femeninos, algo queexiste en todo el mundo. Estoafecta a las mujeres, por ejem-plo, para conseguir sponsors”.Para Vallejos, esto atenta con-tra el ajedrez femenino, ya depor sí en franca minoría: “Lamujer está relegada en esteambiente, desde el principiono es el mismo apoyo familiar,es mentira que hay igualdad deposibilidades. También es men-tira que el nivel de juego de ellassea malo, ése es un argumentocínico porque ellas duplicanen cantidad de medallas en loscampeonatos internacionales.Esta decisión lo único que va ahacer es que siga decayendo laparticipación femenina y quese elimine”. Virginia acuerda con esto.“Es distinto para mujeres quepara hombres. Los campeona-tos tienen horarios nocturnos y siempre fue un ámbito muymasculino; si no hay alguienque te apoye de chica, es muydifícil seguir jugando. Yo creoque para fomentar el ajedrezfemenino no habría que sacarlos torneos separados.”La lista continúa: “Nuncase nos consultó si queríamosllevar a los torneos un capitánhombre o mujer y tampoco veoque estemos representadasen la Federación Argentina”. Virginia sabe que falta muchocamino por recorrer, pero elladecidió hacerlo con su tablero y sus fichas a cuestas.
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en jaque.
 
Molesta, Virginia detalla que la Federación Argentina de Ajedrez no las trata igual que a los hombres. Se queja, además, de que nunca las consultan.
enrique manuel abbate
 
Perfil -
Dmng 26 d nm d 2006
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desigualdad de generos
elvira bella, tiraDora
“les ganaba a os varones y poreso no me dejaban competir”
Desde el día que Elvira Bellaempuñó el fusil, su carrera enel tiro deportivo fue en ascen-so irreversible. En pocos añostrepó en el ranking nacional y ganó premios que, hasta sullegada al mundo de las ar-mas, habían estado reservadospara los varones. El año 1996marcó un hito en su historiacuando logró el mejor punta- je en el Campeonato Nacionalde Grueso Calibre. Sin em-bargo, las palabras del juezde cómputos suspendieron to-do: “No puede ser campeonaporque es mujer”. Desde esemomento, Bella no paró y diezaños después sabe que logró uncambio. Hoy dirige una asocia-ción contra la discriminación.El tiro llegó a su vida luegode que enviudó, y su hija y su yerno la llevaron al Club de Tirode El Palomar como una formade distracción. Aunque sus co-mienzos no fueron los mejores,lejos estaba de la frustración:“Al principio estuve con la pis-tola, se me iban los tiros paratodos lados, hacía
 papa
todoel tiempo. Pero un día trajeronunos fusiles de rezago militar y me impactaron. Me compréuno, lo adoraba, y ahí me fuientusiasmando”.Cada torneo iba ascendiendoen la lista y llegó a estar prime-ra en el ranking por tres añosseguidos. Hasta que en el Na-cional de 1996, cuando ya es-taba festejando entre sus paresel triunfo, vino el primer “no”.Fue así como todos los varonessubieron automáticamente unpuesto, y Elvira se llevó el inven-tado galardón de “dama mejorclasificada”. “Yo era la únicamujer que tiraba con fusil, o seaque aunque hubiese sido última,era un premio que igual me ibana tener que dar”, rememora. A partir de allí empezó unatediosa pelea judicial. “Dijeronque un campeonato de fusil nolo puede ganar una mujer. Lomás triste es que lo sostuvieronen el tiempo”, explica. En 1997los conflictos se agudizaron. Noquisieron anotarla en el torneo, y tuvo que mediar un pedido dela Justicia. Aunque salió segun-da, no la llamaron a recibir sumedalla en el podio. La excusaera insólita: “Dijeron que el juezordenó que tirara, pero no queme premiaran”.Hoy, Bella ya no usa más elrifle: fueron demasiadas laspresiones y las miradas esqui- vas que recibió. Pero siente queganó otra pelea cuando obtuvoen 1998 el dictamen favorableen un juicio contra discrimina-ción por género. Logró cam-biar los reglamentos y sentarun importante precedente enla materia.“El tiro es un gran amor demi vida, salí campeona nacionalcon 52 años. Ahora cuando voyal Cenard y escucho los tiros,me doy cuenta de lo que meafectó. Es como que escucháshablar de alguien a quien que-rés mucho y hace mucho queno lo ves. Me agarra un poco decongoja. Los demás ni se dancuenta de los tiros, pero yo lossiento adentro del pecho.”
n
an nspms, edcdó dj ddsp. exñhs y cnfsqu ún  ud ds s s snn  pch
 Las bioamazonas
Claudio Tamburrini*
En la gran mayoría de las disciplinasdeportivas, no se permite a las mu- jeres competir con los hombres, noimporta cuál sea su rendimiento. A di-ferencia de otras áreas profesionales,en el deporte la segregación sexuales aceptada por el público y aun porlos mismos involucrados. El deportees el último bastión del sexismo másrecalcitrante.Durante los últimos años, sin em-bargo, ha ganado terreno la idea deque no se justifica separar a los sexosen deportes, por ejemplo gimnasia y tiro, en los cuales las mujeres tie-nen un rendimiento similar al de loshombres. Perdura sin embargo laopinión de que se debe mantener lasegregación sexual en los deportes,en donde la masa muscular, la altu-ra y la velocidad otorgan ventajas alsexo masculino. De otra manera, se dice,las mujeres tendrían que competir eninferioridad de condiciones.Esa situación podría cambiar en elfuturo gracias a la tecnología genética.En la actualidad, se conoce un núme-ro de genes reguladores de la produc-ción de sustancias determinantes decaracterísticas fisiológicas de gran re-levancia para el rendimiento deportivo,como la producción de glóbulos rojos,necesarios para la oxigenación de lasangre, y la masa muscular.¿Por qué noentonces permitir a las atletas que asílo deseen aumentar su masa muscularpara poder competir de igual a igualcon los hombres? Estas bioamazonascia de los hombres. Es mucho másefectiva una política que facilite alas mujeres vencer a los hombresen sus propios reductos deportivos,antes inexpugnables. En la actua-lidad se fomenta la equiparaciónprofesional de los sexos mediantedistintas acciones políticas y socia-les. La tecnología genética permitiráen el futuro ahondar ese esfuerzopor otros medios. Y, en realidad, lasatletas ya vienen tratando de emularel físico de los hombres desde mu-cho tiempo. ¿Cómo entender si noel entrenamiento con pesas que lasdeportistas realizan hace décadaspara tener más músculos?
*Investigador del Stockholm Bioethics Centre. Programa Enhance(con apoyo de la Unión Europea).
podrían disputar a sus rivales mascu-linos los privilegios que éstos tienena causa de su predominio biológicocongénito.¿No sería más justo modificar las es-tructuras discriminadoras del deporteantes de aceptar manipular el cuerpo delas atletas? El feminismo conservadoren el deporte propone redistribuir losbeneficios del deporte en favor de lasmujeres manteniendo las competenciassexualmente segregadas.El problema con esta posición esque, indirectamente, confirma el pre- juicio de que las mujeres, para afirmar-se profesionalmente, necesitan actuaren ámbitos protegidos de la competen-
solas.
A Elvira le prohibieron tirar con los hombres y sólo se lo permitían en el cuadro femenino.
santiago cichero
 
Dg 26 d v d 2006
- Perfil
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desigualdad de generos
Mónica Lisboa no podía creer loque estaba pasando y que esaspalabras estuvieran dirigidas aella. Cuando las autoridades delClub de Pescadores de Olivos lenegaron la posibilidad de com-petir en algunas pruebas espe-cíficas, pensó que se trataba deun error. Pero no. Ciertas activi-dades estaban destinadas sólo alos pescadores hombres.Mónica Lisboa pesca desdehace 15 años y no recuerda nin-gún obstáculo anterior. Repre-sentó a su club en el área me-tropolitana y compitió en tressudamericanos. “En 2003 medijeron que yo era una dama yque hace 64 años el club no lespermitía a las damas participaren ciertas pruebas” recuerda,con tristeza, Mónica. La listade lo prohibido es larga: “Nopuedo ir a una laguna a hacerpesca embarcada; por ejemplo,no puedo pescar un pejerrey así(y si fuera hombre, sí), tampo-co puedo pescar en la costa delmar en un torneo. La discrimi-nación es de mi club y del áreametropolitana”.
 
Ese fue el inicio de una batalla y su percepción cambió cuandotomó conciencia de que los so-cios y socias estaban de acuerdocon la normativa: “El problemaera mucho más grande que nosacar unos bagres, era una con-dición de vida en la que yo vivía.Como amenazaron con echar-me, contraté un abogado. En elmismo tiempo reemplazaron auna nena ya clasificada para untorneo por un varón no clasifi-cado, porque le explicaron queninguna mujer pesca más queun hombre”.El año pasado presentó unadenuncia en la Justicia: “Si lasmujeres no quieren participarde esos torneos, que no partici-pen. Pero yo sí quiero. No acep-to que haya una diferencia yque mi sexo me condicione pa-ra algo. Y no acepto que haganalgo que a las nenas les quedecomo precedente”. A estos problemas se les su-ma la discriminación cotidiana:“Nadie me habla, y escucho enlos torneos a las mujeres hablara mis espaldas. Un socio dijoque iba a ponerme una nuevemilímetros en la cabeza. Lespreocupa la sanción económicaal club, pero yo no pido indem-nización, sólo pido que me de- jen participar en los torneos”.Otro de los puntos que le lla-man la atención es el prejuicioarraigado no sólo en hombres,sino en mujeres: “Ellas no sóloaceptan la prohibiciones sinoque colaboran. Una mujer tra-bajó en los cambios de regla-mentos”.Mónica eligió la pesca cuan-do tenía 25 años: “Yo hacía atle-tismo y cuando el cuerpo no medio más, vi que en este ambien-te podía tener la misma menta-lidad de superarme y mejorarmi performance. La mayoría delas mujeres de mi edad van algimnasio para adelgazar, perono practican deportes. Mi ideaes luchar para no abandonar lapesca”.
n
monica lisboa, pescaDora
“me condicionanpor i sexo”
pique.
Le dijeron que ninguna mujer pesca más que un hombre.
maria victoria gesualdi

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