Page 3Sobre “La España convertida al islam” « Abdennur Prado15/06/2008 19:35:28http://abdennurprado.wordpress.com/2006/06/24/sobre-la-espana-convertida-al-islam/
En definitiva, el libro trata de desacreditar los intentos de Junta Islámica para la promoción de un islam democrático e igualitario enEspaña. El porque la autora se tomado tanto interés en destruir la imagen de Webislam y Junta Islámica es asunto suyo. Hay algo que seniega a dar validez a nuestras propuestas, de ahí la insistencia en que somos minoritarios, outsaiders, de que lo nuestro no es el islam “real, auténtico”. ¿Por qué? Porque nuestras propuestas desbaratan una imagen odiosa del islam, que la autora considera como “auténtica”.Una cosa muy graciosa es la insistencia en que somos anti-occidentales. Y más aún el acabar con una crítica a la multiculturalidad en unlibro sobre los conversos. La autora escribe como si nosotros tuviésemos “otra cultura” sobre la que tuviese que dar el
nihil obstat
,previniendo al lector sobre lo dificultoso de su aceptación… Pero ni yo ni ninguno de los musulmanes españoles le tiene que pedir permiso aella ni a nadie para practicar su religión o criticar lo que nos parece criticable de nuestras sociedades. Tal vez Rosa María Rodríguez y yo notengamos la misma cultura. La mía es básicamente la de un catalán del siglo XXI, abierto a toda forma de conocimiento. Fue laprofundización en el pensamiento filosófico de la modernidad lo que me llevó al islam. Para mí el islam no es algo contrario a occidente,sino la consecuencia lógica de lo mejor que ha dado occidente hasta el momento. El islam no es una cultura, sino la fuerza que mueve laexistencia, el propio motor generador de la cultura. De ahí que haya tantas culturas musulmanas, y que estas sean tan diferentes entre sí.También llama la atención la visión beatífica que la autora tiene de la modernidad occidental, sobre todo teniendo en cuenta que ha escritoun libro sobre la sexualidad en Foucault. Tal vez no sepa que para Foucault humanismo y terror eran consustanciales, que puso aldescubierto los mecanismos de control característicos de la modernidad (el nacimiento de la clínica, la educación disciplinaria y el sistemacarcelario), y vio en la revolución islámica de Irán una gran oportunidad de recuperar la dimensión religiosa que le había sido arrebatada ala política. Sin duda tenía sus razones, aunque tampoco va mal desencaminado Agamben cuando dice que el paradigma político de lamodernidad occidental es el campo de concentración. En realidad, ninguno de los miembros de Webislam o Junta Islámica rechazaoccidente o es anti-occidental. Lo que rechazamos es el terror y los campos de concentración, que no son sino el resultado delcolonialismo, del eurocentrismo y del rechazo de la multiculturalidad (de esto saben mucho los judíos). En este punto, me remito de nuevoa Foucault: la Ilustración significó un “doble movimiento de liberación y esclavitud”. De este movimiento nos quedamos con la libertad,pero rechazamos las nuevas esclavitudes generadas por el monoteísmo de mercado.Particularmente odiosa es la acusación de que los conversos mantenemos posturas “veladamente judeófobicas” (p.160). Esto es unainfamia, ante la cual trato de contener la rabia. Desafío a Rosa María Rodríguez a buscar una sola cita de contenido judeófobo en las milesde declaraciones o escritos realizados por el equipo de Junta Islámica (e incluyo a Mansur Escudero, Abdelkarim Carrasco, Mehdi Flores,Isabel Romero, Hashim Ibrahim Cabrera, Yusuf Fernández, Kamila Toby, Abdelhadi Conget o yo mismo). Ya le aviso que no encontraránada, y eso es normal, ya que desde la óptica del Qur’án odiar al judaísmo es odiar al islam, es rechazar a Al-lâh, quien ha suscitado entrelos judíos a muchos de los profetas que los musulmanes veneramos. Los Banu Israel son llamados en el Qur’án ahl al-fadl: la gente de lapreferencia de Al-lâh. En Webislam hemos publicado numerosos textos de autores judíos, desde la mística de los hasidín hasta autores másmodernos. Personalmente, yo amo al judaísmo, y precisamente por eso rechazo el sionismo.Al final, el libro está coronado con una gran mentira: la autora afirma que exigimos un estatuto jurídico diferenciado para los musulmanes(¿de donde habrá sacado esto?). Nos acusa de hacer un “doble discurso” (la acusación ya tópica contra Tariq Ramadan), y nos llama “loboscon piel de cordero” y “Caballo de Troya” (expresión ésta que, según ella misma señala, ha sido empleada por Gustavo de Aristegui y PilarRahola para referirse a Tariq Ramadan). Afirma que en el fondo no somos “musulmanes moderados”… con lo cual estoy de acuerdo. Esteuso de la expresión “musulmanes moderados” es pura islamofobia, tomada de Daniel Pipes cuando trata de separar a aquellosmusulmanes que son partidarios del genocidio de los musulmanes del resto de los musulmanes. De hecho, lo mismo que Rosa MaríaRodríguez ha intentado hacer con su libro con respecto a nosotros (demostrar que somos fundamentalistas camuflados), lo ha intentadoDaniel Pipes con respecto al movimiento islámico progresista dentro de los EEUU, con idéntico fracaso. La caza de brujas en el siglo XXI.Si el libro no es un encargo lo parece, que a efectos prácticos es lo mismo. Está escrito al gusto de la FAES, de los neocons y del Estado deIsrael. Produce tristeza ver a una intelectual feminista rebajarse y adaptar su discurso al gusto de la derecha más reaccionaria. Esinnegable que el libro se inscribe en una corriente de pensamiento muy determinada, de forma consciente y casi diría que mimética. Y nome refiero necesariamente a la
nouvelle gauche
francesa. Que la autora se desmarque de Alain de Benoist es comprensible, ya que suantiamericanismo es conocido. Me refiero a ese entramado ideológico que ha sido calificado como “los nuevos reaccionarios” (según laexpresión de Daniel Lindenberg: Le Rappel à l’ordre. Enquête sur les nouveaux réactionnaires. Seuil, octobre 2002), retomada por LaurentJoffrin en Le Nouvel Observateur, en relación a la interpretación religiosa (y no social) de las revueltas en los banlieus: “Son los intelectuales de una nueva derecha que el 11 de septiembre, la expansión del terrorismo, el ascenso del islamismo y la debilidadcultural de la izquierda están fraguando poco a poco. Tras décadas de dominación progresista quieren crear un nuevo código inspirado porel terrorismo, la inseguridad, las violencias urbanas y, sobre todo, el ‘choque de civilizaciones’, diagnosticado por Samuel Huntington. Sonlos nuevos reaccionarios (…) Cuatro características reúnen a los neorreaccionarios: 1) Para ellos estamos en una guerra que se declaró el11 de septiembre de 2001. 2) En ella hay una quinta columna que es una extrema izquierda que se ha aliado al islamismo y que es vectorde una nueva judeofobia con adornos progresistas. 3) También hay unos tontos útiles, las gentes de una izquierda a la que acusan deceguera, angelismo e inercia. 4) Ello es manifestación de un síndrome más amplio: el fin del progreso y la disolución de los valoresrepublicanos, occidentales, judeocristianos”.Caballo de Troya, tontos útiles, crítica del anti-racismo, crítica de la tolerancia hacia el islam, de la multiculturalidad, insinuaciones de unaalianza entre la izquierda y el islamismo radical, acusaciones de antisemitismo, los “musulmanes moderados” presentados como “lobos conpiel de cordero” encargados de actuar como quinta columna de la infiltración islámica… Todos y cada uno de los tópicos de este nuevopensamiento reaccionario están presentes en el libro de Rosa María Rodríguez Magda sobre los conversos. La autora trata de meternos anosotros en el saco, acusándonos poco menos que de filo-terroristas, ocultando nuestras posturas de forma calculada, para recomponer laimagen conveniente a este discurso. Incluso llega a citar las aleyas sobre el yihad, mediante la manipulación habitual de citar solo la mitadde la aleya, tergiversando su sentido. ¡Una y otra vez lo mismo, la misma mentira! En este caso insertada en el discurso que pretendevincular la recuperación de la memoria de al-Andalus al terrorismo. Aquí no puede hablarse de ignorancia, sino de una manipulaciónconsciente destinada tanto a engañar sobre las propuestas reales de Junta Islámica, como a repetir el tópico del islam como religiónviolenta.El libro encaja milimétricamente en la definición dada por Lindenberg y Joffrin, y estos “nuevos reaccionarios” no son sino los autores en loscuales Rosa María Rodríguez sustenta su discurso. En todos sus posicionamientos se apoya en Finkielkraut, Alexandre del Valle, Tanguieff,Macé-Scaron… Y los españoles: Jon Juaristi, César Vidal, Gustavo de Aristegui, Serafín Fanjul, Pilar Rahola… Y al final ataca a Zapatero, alPSOE, a Juan José Tamayo, la muticulturalidad, la Alianza de civilizaciones, e incluso llega al extremo de atacar el “antirracismo de laizquierda” como si se tratase de una nueva forma de totalitarismo (esta idea, favorita de Finkielkraut, es una de las cosas más extrañas yretorcidas que he oído en mi vida). Si el anti-racismo es “una forma de totalitarismo”, entonces se comprende que la islamofobia sea unpilar del ideario neoliberal, y que los que combaten la islamofobia sean acusados de filo-islamistas. Por lo menos al citar tan explícitamentea estos autores y estas tesis la autora se ha desenmascarado. ‘La España convertida al islam’ se inscribe de forma abierta en esta línea de pensamiento. De ahí mis sospechas de que se trate de un librode encargo. En la introducción, la autora agradece a Javier Ruiz Portella (fundador y director de la editorial Altera) por haberla animado aescribir el libro. Ruiz Portella es colaborador de la Fundación FAES de Aznar, y su editorial ha publicado a Pío Mora, Alain de Benoist, el ‘ ’
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