PRÓLOGOPRÓLOGO
1. La importancia del Derecho colectivo del trabajo en el contexto del DerechoLaboral e, incluso, en el del Derecho todo, es verdaderamente mayúscula. Esto lotuvieron claro varios de los maestros fundadores de la disciplina, mientras que en añosrecientes ha tendido a ser pasado por alto, sea por acostumbramiento (ya susinstitutos no son tan nuevos ni revolucionarios), sea por efecto del individualismopropio de la posmodernidad y del pensamiento económico dominante.Pero apenas profundizamos un poco, apenas sobrepasamos la trivialidad de lasapariencias y los lugares comunes de moda, podemos (re)tomar conciencia de lasingularidad y trascendencia insustituibles, al menos hasta hoy, del Derecho sindical.El mismo nace con el surgimiento de sus tres componentes esenciales (elsindicato, la negociación colectiva y la huelga), cuando por primera vez en la historiadel trabajo humano se conjugan, por un lado, la libertad jurídica de todos los individuosy, por otro, la posibilidad de aplicar el derecho de propiedad a los medios masivos deproducción y financiación los que, a la vez, habilitaban, a partir de la resoluciónindustrial, a producir en masa y acumular capital igualmente en masa. En talescircunstancias, los poseedores de esos medios contratan el trabajo humano de quienescarecen de ellos. Las conocidas malas condiciones de trabajo y explotación resultantes,más la circunstancia de que también por primera vez en la historia esa mano de obralaboraba en gran número conviviendo durante la mayor parte del día, generó suagrupación para oponer la fuerza del número al poder económico del empleador, y así presionó y suspendió colectivamente la labor para obtener mejores condiciones, ycuando tuvo éxito, acordó tales beneficios. Así surgieron el sindicato, la huelga y lanegociación colectiva, ese triángulo componente del Derecho colectivo del trabajo, queostenta la mayor singularidad que puede encontrarse en el Derecho de la épocamoderna.Véase, para empezar, que tanto el sindicato como la huelga –dos de sus pilares–nacieron al mundo del Derecho estatal como delitos y en menos de un siglo seconvirtieron no sólo en derechos, sino en derechos humanos inherentes a lapersonalidad humana. Como enseña desde hace mucho tiempo José Martins Catharino,ninguna otra institución jurídica protagonizó una evolución semejante en tan cortolapso.Por su parte, el tercer pilar, que aparentemente es menos sorprendente,transgresor o revolucionario, porque a diferencia de la huelga y el sindicato no inició su"carrera jurídica" como delito es, en cambio, el responsable –¡nada menos!– de laruptura del monopolio estatal en la creación de Derecho objetivo. En efecto, lanegociación colectiva apunta a crear reglas de derecho que concurren con lasemanadas del Estado y muy a menudo las desplaza. No hay otra rama del Derechocontemporáneo en el cual pueda verse un fenómeno semejante, lo que, por otra parte,ha permitido caracterizar al laboral como un Derecho "extraestatal". La negociacióncolectiva es la responsable de este carácter definitorio y distintivo de nuestra rama jurídica.2. Sin embargo, estas particularidades –que mantienen su frescura, originalidad yexcepcionalidad aun hoy–, pronto fueron legitimadas y reconocidas con el más altolinaje en el mundo del Derecho. En efecto, hoy nadie discute que la sindicalización, lanegociación colectiva y la huelga forman parte del elenco de los derechos humanos.Más aún, como ha destacado la doctrina, la libertad sindical fue el primero de losderechos humanos en ser consagrado por un tratado internacional especializado (elcélebre convenio 87), y ella fue, también, el primero de los derechos fundamentales encontar con un mecanismo internacional especializado y exclusivo de protección (eligualmente célebre Comité de Libertad Sindical).Esto permite apreciar de modo evidente, la doble consagración y trascendencia dela libertad sindical –contenido básico del Derecho colectivo del trabajo–: por una parte,su reconocimiento al más alto nivel –a pesar de su heterodoxia u originalidad– de la
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