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|tiempo argentino |
investigación
| año 1 | n·64 | domingo 18 de julio de 2010
Las tierras en manos extranjerasequivalen a la superficie de Italia
Es casi el 20% del área productiva del país. Los principales inversores son de los EE UU, Italia, Malasia y Chile. Enalgunos casos, llegaron a pagar la hectárea al precio de un chocolate, con ríos, rutas y hasta pueblos incluidos.
En la Argentina no hay una ley que regule la venta
Investigación
El multimillonario inglésJoseph Lewis construyóen Río Negro una pista deaterrizaje, desde donde hacevuelos privados a Malvinas.
LA PISTA POLÉMICA
El magnate estadounidenseWard Lay cobra U$S 1200 lanoche a los cazadores queelijan su estancia Alicurá enla provincia de Neuquén.
A PURA CACERÍA
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Fernando Pittaro
fpittaro@tiempoargentino.net
T
odo extranjero que quierainvertir en la Argentina sólotiene que buscar un asesor in-mobiliario y elegir qué punto delmapa le conviene más. Apenas escuestión de contar con el dinero y hacer la operación, ya que no exis-te en el país una ley federal que re-gule la venta de tierras a capitalesforáneos. Y si de incluso adquirirrecursos naturales estratégicos setrata, también están a la venta sel- vas, bosques nativos y reservas deagua de todo tipo. De las 170 millo-nes de hectáreas productivas queexisten en el país, el 20% ya estánen manos de capitales extranje-ros, entre las tierras vendidas y lasofrecidas.Según la Federación Agraria,son 34 millones de hectáreas, lamisma superficie que ocupa Italiaentera, o las provincias de Tucu-mán, Córdoba, Catamarca y Jujuy sumadas (ver infografía “Los due-ños extranjeros de la Argentina”).“Hoy las guerras a nivel mun-dial son por el petróleo, pero den-tro de 30 o 40 años los conflictosgeopolíticos serán por el agua”,asegura el diputado chaqueño porla UCR, Pablo Orsolini. “Desde lamitad de la provincia de Santa Fehacia el Norte –continúa, en diá-logo con
Tiempo Argentino
–, queabarca la región mesopotámica,se encuentra el Acuífero Guaraníque es el reservorio de agua dulcemás importante del planeta. En-tonces no es casual que grandespotencias mundiales busquenasentarse en nuestro país dondepueden acceder libremente a zo-nas estratégicas para el manejo delos recursos naturales. Además, teencontrás que en los suplementosdestinados a la comercializaciónde propiedades de grandes diariosextranjeros se ofrecen tierras en la Argentina, de diferentes estanciasen la Patagonia”.Hay algunos casos emblemáti-cos que configuran el actual mapade empresarios millonarios de di-ferentes partes del mundo que seadueñaron de miles de hectáreasargentinas. El heredero del empo-rio de los snacks Lays y de la ga-seosa Pepsi, Ward Lay, les comprópor 4,5 millones de dólares, unas80 mil hectáreas a los hermanosBenetton en Neuquén. Allí fun-ciona la Estancia Alicurá, dondeel magnate oriundo de Texas llevaadelante un proyecto turístico conalojamiento cinco estrellas, cotode caza y lodges de pesca. Paraquien quiera ir allí, la habitaciónronda los 1200 dólares la noche eincluye un guía especializado porcada cazador.Por otra parte, el grupo de segu-ros estadounidense AIG posee jun-to a la finca Jasimaná en Salta, 1,5millón de hectáreas: esto es, casi el7% del territorio provincial.Mientras tanto, en el sur de la Argentina, los cuatro hermanosBenetton son los reyes de la Pata-gonia: concentran 970 mil hec-táreas en las provincias de SantaCruz, Neuquén y Río Negro.El grupo tiene, además, 8000hectáreas en la localidad bonae-rense de Balcarce, donde produce35 mil toneladas anuales de trigo,maíz y soja.El inglés Joseph Lewis (pro-pietario de la marca de calzadosPuma y Vans, o la cadena de he-laderías Freddo y Aroma, entremuchos otros negocios) adquirió18 mil hectáreas en la provinciade Río Negro; se adueñó inclusodel Lago Escondido y hasta insta-ló una pista de aterrizaje. La justi-cia rionegrina obligó al polémicoempresario a abrir una calle parapermitir el libre acceso al lago,ante los insistentes pedidos de lospobladores.La firma italiana Nettis Impian-ti, dueña de empresas mineras,petrolíferas y gasíferas compró enLa Rioja 418 mil hectáreas en la lo-calidad de Jagué. La intención esutilizar estas tierras como atrac-ción turística para hacer safarisexóticos en la Laguna Brava, un verdadero paraíso ecológico don-de pueden apreciarse la belleza delos flamencos rosados.En Catamarca, un empresarioestadounidense dedicado a la fa-bricación de helicópteros, PeterLee MacBride, adquirió la hectá-rea al precio de un chocolate: U$S3,50. Se trata de una superficie de117 mil hectáreas, con un peque-ño detalle: en esa extensión vivíanunos 800 pequeños productoresagropecuarios, los cuales perma-necen en una disputa judicial porla tenencia de la tierra.La lista es mucho más extensa,pero la falta de datos oficiales im-pide tener un registro completo y agiganta las especulaciones. Sólopor citar un caso, este diario so-licitó información a la Direcciónde Asuntos Técnicos de Fronteras,del Ministerio del Interior, encar-gada de autorizar la venta en lasllamadas zonas de seguridad, y larespuesta fue lacónica: “Esa in-formación es confidencial. No lapodemos dar.” Lo cierto es que lazona de costas y fronteras es unode los puntos más críticos. Estasáreas cubren 150 kilómetros des-de la Cordillera hacia el centro delpaís y 50 kilómetros desde las cos-tas en esa misma dirección.Entre el 2002 y el 2006, en laSecretaría de Seguridad Interior
A contramano de lo que ocurre enel resto de Latinoamérica y en mu-chos lugares del mundo, la Argen- tina es uno de los países con mayorcantidad de recursos naturales ensu territorio, pero no los protegecon una legislación que regule lacompra de esas tierras.En Brasil, por ejemplo, los ex- tranjeros no pueden comprarmás del 25% de la tierra de cadamunicipio. Y Lula volvió a poner el tema en la agenda: “hay abusos enla compra de tierras por parte deextranjeros –dijo–. Sobre todo de tierras productivas. Una cosa esque vengan a comprar una fábrica,otra cosa es que quieran comprarla tierra de la fábrica, la tierra de lasoja, la tierra del mineral”.En México la legislación es tajante: “Sólo los mexicanos pornacimiento o naturalización y lassociedades mexicanas tienen de-recho para adquirir el dominio delas tierras y aguas o para obtenerlas concesiones de explotación.”Además, el extranjero debe pedirpermiso a la Cancillería mexicanay “por ningún motivo” pueden com-prar en la zona de seguridad.En Perú, los capitales extranje-ros no pueden invocar “excepciónni protección diplomática” y debenrespetar las condiciones que lesimponga el Estado nacional, so-berano en el aprovechamiento de todos sus recursos naturales.En Chile, los extranjeros nopueden comprar tierras fiscalesubicadas hasta 10 kilómetros dela frontera o hasta 5 kilómetros dela costa. Tampoco pueden hacerlolos ciudadanos de países fronte-rizos, ni las sociedades con sedeprincipal en el país limítrofe.La constitución de Ecuador esti-pula que “las personas naturales o jurídicas extranjeras no podrán ad-quirir ningún título de tierras o con-cesiones en las áreas de seguridadnacional ni en áreas protegidas.”Paraguay, Panamá, Hondurasy Guatemala también prevén res- tricciones, mientras que en Ca-nadá examinan los proyectos deinversión a través del Consejo deMinistros.En los Estados Unidos cada dis- trito tiene su propia legislación. EnIndiana, por ejemplo, rige una res- tricción para los extranjeros que no tengan intenciones de convertirseen ciudadanos naturalizados.En esos casos, no pueden con-servar tierras de más de 130 hectá-reas por el plazo máximo de cincoaños. En Iowa, en tanto, no se lespermite comprar tierras que seanespecíficas para el uso o explota-ción agrícola. Las tierras producti-vas son sólo para los nativos.
En el resto de Latinoamérica hay controles
Soy dueño -
Douglas Tompkins, Ted Turner y Joseph Lewis (arriba, de izq. a der). Ward Lay y Luciano Benetton (abajo).
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