Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Save to My Library
Look up keyword
Like this
2Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
ADELA FERRETO. Cuento del príncipe viejito.

ADELA FERRETO. Cuento del príncipe viejito.

Ratings: (0)|Views: 1,016|Likes:
Published by Josue

More info:

Published by: Josue on Jul 20, 2010
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

07/09/2014

pdf

text

original

 
1
CUENTO DEL PRÍNCIPE VIEJITOAdela Ferreto
En la mañana, el Viejito se despertó muy alegre, pensó:––Hace un tiempo muy lindo... ¡Ahora sí que me voy a rodar tierras! –Buscó sus alforjitasde mecate, metió dentro un pan que era todo su haber, porque, aunque había trabajado su vidaentera, jamás atesoró ningún dinero; era un pobre entre los pobres. Tomó su bastón y, tun... tun...se puso en camino.Caminó y caminó.Desde un árbol de la orilla, lo saludó Martín Pajarito:––¡Cuic... truic... cuic... truic! Buenos días Viejito, ¿a dónde la llevas?––Buenos días, amigo... Voy a rodar tierras. ¿En qué puedo servirte?––Cuic... truic... ¡Tengo hambre!, Viejito, ¿qué me darás, si me das?––Te daré mi pan, que es todo lo que tengo. Y diciendo y haciendo, el Viejito sacó el pande su alforja, partió un pedazo, lo hizo en migajitas y le dio de comer a Martín Pajarito, quien,después de comerse sus migas, se esponjó y cantó:––Cuic... truic... cuic... truic..., ¡pancita llena, corazón contento! Viejito, quiero premiar tubuen corazón, te regalaré mi piedrita blanca.Cogió, de su escondite, una piedra pequeña, blanca, redonda y liso y la echó en las alforjasde su amigo.El Viejito se lo agradeció mucho, con muy lindas palabras; aunque pensó que la piedrita nopodía servirle para nada, tenía un corazón gentil que se conmovía con el más sencillo gestocordial y amistoso. Se despidió y siguió su camino.Caminó y caminó.Cuando el sol brillaba en medio cielo, llegó cerca de un árbol frondoso.––¡Miau... miau... mirrimiau! –lo saludó Misingo Gato–; ¿a dónde la llevas, Viejito?––Buenos días, Misingo Gato, voy a rodar tierras... ¿Puedo servirte en algo?––Miau... miau... mirrimiau..., Viejito, ¡tengo hambre! ¿Qué me darás si me das?––Te daré de mi pan, que es todo lo que tengo... Y diciendo y haciendo, el Viejito sacó desu alforja el pan blanco, partió un pedazo, lo hizo migajitas, y se lo dio a Misingo Gato.Misingo comió y se relamió:––¡Tu pan sabe a salchicha, sabe a lomo relleno y a chuleta ahumada! ¡Gracias, Viejito!¡Te premiaré dándote mi piedrita roja!Relamiéndose todavía, Misingo Gato buscó bajo las hojas secas una piedrita roja y lisa y laechó en las alforjas del Viejito, quien le sobó el lomo, muy agradecido, pues, aunque pensó que lapiedrita no podía servirle para nada, su corazón gentil sabía alegrarse y agradecer el más sencillogesto amistoso y cordial. Se despidió de su nuevo amigo y siguió su camino...
 
2Caminó y caminó... Al atardecer llegó cerca de unos matorrales. Cuando se disponía asentarse a comer lo que quedaba de su pan, oyó un ruidito y, del matorral saltó al camino RabitoConejo. Le decían así, porque era el más rabón de todos los conejos rabones.––¡Hola, hola –dijo el conejito–, buenas tardes, amigo!, ¿a dónde la llevas?––Buenas tardes, Rabito Conejo, voy por el mundo a rodar tierras... ¿si en algo puedoservirte?––Viejito, ¡tengo hambre! ¿Qué me darás, si me das?––Te daré de mi pan, que es todo mi haber.Y diciendo y haciendo, el Viejito sacó su último pedazo de pan, lo partió en dos y, juntocon Rabito Conejo, se puso a comer, sentado en un tronco añoso.Rabito se relamió del gusto:––¡Está rico tu pan, sabe a lechuga, a verdolaga, a berros y a zanahorias... y a todo lo quemás me gusta! Gracias Viejito, quiero regalarte en premio una piedrita verde.Rabito Conejo buscó entre el matorral, sacó una piedrita verde, redonda y lisa y la puso enla alforja del Viejito.El Viejito le sobó la cabeza, lleno de agradecimientos, pues aunque pensaba que la piedritaverde de nada le serviría, tenía un corazón gentil y bondadoso, listo siempre a conmoverse con elmenor gesto de cordialidad y simpatía. Se despidió de su nuevo amigo y siguió su camino.Al poco rato, antitos de anochecer, se encontró con un niño. No supo de dónde habíasalido; ¡era el más precioso que hubiera vista nunca! El pequeño lo saludó y dijo:––Buenas noches, Viejito, ¿a dónde la llevas?––Voy por el mundo a rodar tierras. ¿En qué puedo servirte?––Viejito, ¡tengo hambre!, ¿qué me darás, si me das?––¡Ay!, Niño, ¡mi Niño! –dijo el Viejito muy acongojado–, sólo tengo tres piedras en mialforja, ¡son todo mi haber!––Dame tu alforja, Viejito, quiero ver esas piedras.El Viejito le entregó la alforja al Niño, quien la abrió, miró las piedritas y les echó subendición.––Toma tu alforja y cuida tu tesoro, Viejito –dijo el Niño. Luego echó una mirada alcamino y exclamó: ––¡Mira quienes vienen a buscarte!...El Viejito se volvió para mirar... A lo lejos venía volando Martín Pajarito, pronto apareciótras él Misingo Gato, corriendo a todo correr, y, más atrás, dando saltitos y saltos, Rabito Conejo.––¡Si son mis amigos!...––Pues te dejo con ellos –dijo el Niño, y desapareció.Cuando llegó junto a su amigo, el pajarito cantó:––¡Cuic... truic... cuic... truic! ¡Abre tu alforja, buen viejo, y saca lo que tienes dentro!––¡Saca lo que tienes dentro! –dijeron a una voz Misingo Gato y Rabito Conejo–, ¡saca loque tienes dentro!
 
3El Viejito abrió su alforja y fue sacando un pan redondo y blanco, una gruesa y rosadasalchicha y un hermoso melón perfumado.––¡Qué extraño! –exclamó–. ¡Si sólo eran tres piedritas!––Milagros verás, milagros verás –cantó Martín Pajarito–. Dame el melón, guarda lodemás.Cogió el melón en una pata, le dio un picotazo, y sacó una semilla que arrojó lejos, más alláde la orilla del camino. De la semilla nació un árbol muy lindo, una higuera, que creció, creció yse llenó de higos maduros y dulces como la miel.El pajarito dio un nuevo picotazo al melón, sacó otra semilla, la lanzó cerca de la higuera y,en seguida, apareció una casita.––Vamos –dijo Misingo Gato–, ésta es tu casa, ¿entramos?El Viejito estaba como alelado, no creía lo que veía, ni entendía nada, pero dijo:––Entremos, ¡la casita es de todos!––Antes de entrar, guarda el melón en la alforja con los otros regalos –dijo MartínPajarito–. Yo me quedaré en la higuera; y, ¡que la pasen bien!, cuic... truic...Los otros saludaron al pajarito y le desearon las buenas noches, luego entraron en la casita.La casita era pequeñina, casi chirrisca. Tenía cuarto y cocina, todo lindo, limpio yordenado.Rabito Conejo y Misingo Gato encendieron el fuego, prendieron la lámpara, pusieron lamesa. Sirvieron pan tibio con salchicha ahumada y una tajadita de melón. Al Viejito, aunqueprotestó, no lo dejaron hacer nada, porque, según dijeron los animales, estaba muy cansado detanto rodar tierras.Cada cual comió a su gusto: el Viejito, pan blanco; el gato, salchicha ahumada, y RabitoConejo, la tajada de melón.––Rabito, anda a arreglar la cama –ordenó Misingo Gato.––Pero si yo puedo hacerlo –reclamó el Viejito–, no estoy lisiado ni impedido.––Claro que no, pero por ahora, ¡no harás nada! Acuéstate y descansa, que mañana seráotro día –volvió a ordenar el gato, que a saber por qué, se había erguido en dueño y señor de lacasa.El Viejito obedeció porque, de veras, estaba muy cansado. Se metió en la cama y, al pocorato, dormía como un santo.Entre Misingo y Rabito arreglaron la cocina, volvieron a guardar los regalos en la alforja, laque colgaron de un gancho muy alto, y se dispusieron también a dormir. Misingo Gato, cerca delfogón, y Rabito, sobre un poco de musgo junto a la leñera.Con el alba, los despertó un canto: Martín Pajarito hilvanaba gorgoritos en la rama más altadel palo de higo.El Viejito abrió la ventana y saludó:––Buenos días, Martín Pajarito. ¿Dormiste bien?

Activity (2)

You've already reviewed this. Edit your review.
1 thousand reads
1 hundred reads

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->