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"La guerra económica entre la Confederación y Buenos Aires (1852-1861)"

"La guerra económica entre la Confederación y Buenos Aires (1852-1861)"

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RESUMEN del artículo de JUAN ÁLVAREZ: "La guerra económica entre la Confederación y Buenos Aires (1852-1861)" En: Academia Nacional de la Historia – Historia de la nación Argentina (desde los orígenes hasta la organización definitiva en 1862), Buenos Aires, El Ateneo, Volumen VIII, pp.109-133.
RESUMEN del artículo de JUAN ÁLVAREZ: "La guerra económica entre la Confederación y Buenos Aires (1852-1861)" En: Academia Nacional de la Historia – Historia de la nación Argentina (desde los orígenes hasta la organización definitiva en 1862), Buenos Aires, El Ateneo, Volumen VIII, pp.109-133.

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JUAN ÁLVAREZ
La guerra económica entre la Confederación y Buenos Aires(1852-1861)
En: Academia Nacional de la Historia –
Historia de la nación Argentina
(desde losorígenes hasta la organización definitiva en 1862), Buenos Aires, El Ateneo,Volumen VIII, pp.109-133.
L
OS
 
PRIVILEGIOS
 
ECONÓMICOS
 
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DECRETOS
 
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11
DE
S
EPTIEMBRE
Urquiza
, el general victorioso en Febrero de
1852
en la batalla de
Caseros
, no se imaginó quepronto habría de tropezar en lo económico con los privilegios sobrevivientes a Rosas.
Caseros fue untriunfo político, no una fórmula jurídica concreta para estructurar la economía nacional sobre nuevasbases
.
Dos
eran esos privilegios:
uno
, relativo al comercio exterior y de proyecciones internacionales:todo buque extranjero debía detenerse en el puerto de Buenos Aires, siendo la terminal de su viaje. Estotuvo cerrados los ríos Paraná y Uruguay durante más de tres siglos. El
otro
, puramente fiscal e interno,consistía en exigir impuestos de entrada a todos los productos ultramarinos que consumiera el resto delpaís, y de salida a los frutos que éste exportase.En tiempos del rey, ésos derechos ingresaban a las arcas del Virreinato; pero a partir de laruptura del vínculo nacional en 1820, Buenos Aires se apropió de ellos. Para reorganizar el gobiernocentral, Urquiza necesitaba recursos, y sólo esa aduana exterior podía suministrárselos, para lo quedebía conseguir que Buenos Aires la devolviese. Además, la ayuda prestada por Uruguay, Brasil y lasprovincias litorales a la campaña de Caseros, obligaba a Urquiza a abrir cuanto antes los ríos, afectandoal monopolio imperante. Ambas medidas motivarían graves conflictos.En Mayo de 1852, el
Acuerdo de San Nicolás
había facultado a Urquiza para reglamentar Provisionalmente la navegación de los ríos y atender los gastos con una parte proporcional del productode las aduanas exteriores, y de Buenos Aires soportaría las mayores erogaciones. En Agosto expidió dosdecretos, uno por el cual abría los ríos y otro por el que suprimía un derecho diferencial que Buenos Airescobrara a los productos llegados de Montevideo. Ello, sumado a otros sucesos políticos, llevó a BuenosAires a alzarse (11 de Septiembre) contra el Director Provisorio y contra el sistema que éste proponíacomo base de la reconstrucción nacional. Buenos Aires, ahora segregada, será tratada como paísextranjero en lo relativo a los gravámenes.E
L
 
EMPRÉSTITO
 
DE
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BLOQUEO
 
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ACIONAL
 
DE
 
LA
C
ONFEDERACIÓN
El Congreso General que concretaría lo pactado en San Nicolás se reunió en Noviembre del ’52,sin asistencia de los representantes de Buenos Aires. Como ya no se podía contar con los ingresos de laaduana porteña, en febrero del 53 se autorizó a Urquiza para levantar un empréstito con garantía de lasfuturas entradas fiscales, hipotecando tierras y propiedades de la Confederación a don José deBuschental, en Montevideo.Semanas después, fracasadas nuevas tentativas de acercamiento con Buenos Aires, Urquizaenvió su escuadra a bloquear la ciudad, sitiada por tierra por las fuerzas de Lagos. Se esperaba que conello cesara el rendimiento de la aduana, la base que financiaba la resistencia. A los pocos días (1º deMayo) el Congreso sancionó la Constitución federal, que exigía a Buenos Aires entregar esa aduana sinofrecerle en remplazo otra cosa más que promesas de subsidios que compartiría con otras provincias.Aunque sitiada y bloqueada, Buenos Aires prefirió seguir resistiendo, pues seguía teniendo a sudisposición la antigua Casa de Moneda (de donde podía emitir pesos); Lagos, el jefe del asedio, carentede banco emisor, vendía cueros obtenidos en las estancias; los recursos de Urquiza eran tan esporádicosque el jefe de su escuadra decidió venderla al gobierno porteño (
a la escuadra???)
, quedando asílevantado el bloqueo y la posibilidad de dominar a Buenos Aires por la fuerza. Ante las novedades,Urquiza se retiró a Entre Ríos después de suscribir tratados con Inglaterra, Francia y Estados Unidosrelativos a la libre navegación del Paraná y del Uruguay. Ahora tres grandes potencias podrían reclamar La guerra económica entre la Confederación y Buenos Aires está dada por el problema financieroexistente: esperar que el crecimiento general de la riqueza permitiese obtener recursos para dos, allídonde sólo alcanza para uno (Buenos Aires). La confederación pretende nacionalizar los recursos dela aduana de Buenos Aires. parece una película de enredos: se separan y a Buenos Aires le va cadavez mejor, y a la confederación le sale todo mal. El conflicto culmina con la batalla de Pavón, de laque sale victoriosa Buenos Aires.
 
derechos sobre el comercio marítimo directo con la Confederación. Buenos Aires protestó, pero no podíaimpedir lo hecho. De todas formas, con o sin contrabando, desapareció uno de los privilegios legalesmotivo de disputa; en lo sucesivo, los ríos serían libremente navegables. Más difícil resultaría lanacionalización de la aduana porteña mientras no Buenos Aires no encontrase otra fuente de recursospara reemplazarla.El fisco federal ensayó crear un banco emisor como Buenos Aires. A tal efecto el Congresosancionó, en Diciembre de 1853, el
Estatuto para la organización de la Hacienda y Crédito Público
. ElBanco tendría a su cargo la percepción de otros impuestos nuevos que, unidos a la aduana, se esperabaque diesen sólido sostén a las finanzas federales.La primera escaramuza en esta guerra económica fue, pues, la de los billetes contra billetes; para1854, ya no se recibía en las aduanas federales el papel moneda de Buenos Aires.B
ATALLA
 
DE
E
L
T
ALA
. C
ONVENIO
 
DEL
20
DE
D
ICIEMBRE
 
DE
1854En Abril, Buenos Aires promulgaba su nueva Constitución atribuyéndose la mitad del territorioargentino, pues incluía en sus fronteras a la Pampa y la Patagonia. Declaró además ser “un Estado con ellibre ejercicio de su soberanía interior y exterior, mientras no la delegue expresamente en un gobiernofederal”.Estas afirmaciones disminuían las posibilidades de un arreglo pacífico y se acrecentaron lostemores de la guerra civil, nada favorable al crédito del gobierno federal, que ni siquiera había podidopagar a los ex diputados del Congreso General Constituyente, disuelto en Marzo. Además, ocurrió algoinesperado: el total fracaso del plan financiero, porque el público se negaba a recibir los billetes delflamante
Banco Nacional de la Confederación
, lo que hizo necesario su imposición por curso forzoso, y lagente desconfió aún más.Hubo que liquidar el sistema, pues suprimido el papel moneda toda la armazón del Estatuto sevenía abajo; más aún: el gobierno se negaba a recibir en sus aduanas los billetes circulantes. Fracasadoel banco oficial, sólo quedaba atenerse a los prestamistas particulares.Lentamente, el aumento de la producción, la mejora de los medios de transporte, la paz y elTrabajo aumentarían sin duda el intercambio; pero ningún arbitrio podría desviar inmediatamente hacialos puertos de la Confederación el tráfico ultramarino que hasta 1852 monopolizaba Buenos Aires.“Cualquier modificación importante de la estructura económica interna de un país requiere lentasadaptaciones”. Al llegar a Rosario los buques podrían arrimarse a la orilla, y echando tablones disponer de muelles de emergencia, sin que esos dispositivos bastaran para desviar permanentemente corrientescomerciales consolidadas por el curso de los siglos.Tampoco fue factible para la Confederación utilizar sus aduanas como simple fuente de ingresos.Uno de los motivos de las pasadas guerras civiles había sido que Buenos Aires, región homogénea ydedicada casi exclusivamente a la ganadería, tuvo interés en implementar el librecambio, mientras que alas regiones del interior, proteccionistas, les convenía oponer vallas a la entrada de productos extranjerosen defensa de los propios. Es posible que pesara en las tendencias separatistas porteñas la ventaja deprescindir de ese proteccionismo contrario a su política liberal. Después de 1852, quedaron en laConfederación tres provincias librecambistas (Entre Ríos, Santa Fe y Corrientes). Todo ello entorpecía labuscada organización de nuevas corrientes mercantiles.Durante el mes de Noviembre empeoraron las relaciones políticas, a causa de la invasión alterritorio bonaerense llevada a cabo por fuerzas del coronel Lagos. Su derrota en El Tala permitió reabrir negociaciones de paz, pero los diputados por Córdoba y Santiago proyectaron declarar abiertamente laguerra económica a Buenos Aires, prohibiendo la entrada a la Confederación de mercancías ultramarinasque no llegaran
directamente
del extranjero. Pero el Congreso, hallando demasiado radical semejantemedida, encarpeta el proyecto. El 20 de Diciembre Urquiza llega al convenio con el gobierno porteño,tratando de conseguir, si no la unión, al menos una
entente
pacífica.T
RATADO
 
DE
 
PAZ
 
DEL
8
DE
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NERO
 
DE
1855. L
AS
 
GESTIONES
 
FINANCIERAS
 
DE
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USCHENTAL
 
Y
 
DE
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HAUVEL
 
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ESEMBARCO
 
DEL
 
GENERAL
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LORES
 
EN
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IEDRAS
El 8 de Enero quedaba subscripto un tratado de paz, complemento del convenio de Diciembre.Los buques de una y otra matrícula enarbolarían el mismo pabellón nacional. Lejos, al parecer, de laguerra civil, la Confederación se dedicó a fortalecer su sistema financiero. Comienzan a circular monedasde cobre y se establece un impuesto federal de patentes y casas comerciales de Paraná. Se recurre denuevo al banquero Buschental y se solicita que contrate en Europa la construcción del ferrocarril Rosario-Córdoba; también se le encarga levantar un empréstito, y se le concede la autorización para acuñar moneda y emitir billetes. La condición era que entrase metálico. Pero Buschental no pudo conseguir capitales ni para el ferrocarril, ni para el empréstito, ni para el banco. Lo mismo pasó con los otrosbanqueros de reserva, Trouve-Chauvel y Dubois.Sin embargo, no se discutió el problema fundamental de aumentar la producción y facilitarse lacirculación mediante la mejora de caminos y medios de transporte, aunque en este sentido, las cosasiban mejorando: aumento de los correos, rebaja de tarifas para la correspondencia, servicio regular de
 
mensajería... líneas de carros, fomento de la colonización, puentes, estudio del territorio para lograr sumejor aprovechamiento...Sin embargo, este año que había empezado con esperanzas de paz interna, la misma se vioamenazada por algunas querellas con las provincias interiores, y fue destruida con el desembarco delgeneral Flores en Las Piedras, en plan de invadir Buenos Aires. Esta provincia, a pesar de las luchasinternas, había trabajado también para mejorar sus condiciones económicas. Las entradas de aduana, enlugar de disminuir aumentaban, aunque el gobierno sufrió la misma falta de capital para explotar lasriquezas naturales experimentada por la Confederación. Así y todo, fueron notorios los aumentos de lasexportaciones rurales, el alambrado de campos, la llegada de reproductores finos, el cuidado por mejorar la producción.E
MPRÉSTITO
R
AMS
 
Y
R
UBERT
. L
A
 
GUERRA
 
DE
 
TARIFAS
El
statu quo
convenido consistía en no molestarse con los vecinos hasta que surgiese unasolución tolerable para el problema financiero existente: esperar que el crecimiento de la riqueza generalpermitiese conseguir recursos para dos, allí donde al principio sólo había para uno; bastaría cualquier acto de fuerza para desbaratarlo todo. Uno de esos actos fue, justamente, la invasión de Flores a BuenosAires; pero pocos días antes la Confederación había decretado otra medida hostil: el ministro deHacienda ordecobrar derechos de aduana a los productos elaborados en Buenos Aires, cuyafabricación requiriese algún material extranjero. Tiempo después, derrotado Flores, fuerzas porteñasentraron en territorio santafecino persiguiéndolo, y ante esa violación de su frontera, el gobierno federaldejó sin efecto las convenciones de Diciembre del ’54 y Enero del ’55.Paralelamente, los progresivos intentos de la aduana porteña alientan aspiraciones separatistas,alegando que Buenos Aires vivirá mejor organizada como país independiente; se habla de erigirla en la
República del Plata
. Acuden capitales del exterior en busca de una colocación productiva; también laConfederación aprovecha el ritmo creciente de los negocios, el alza de los precios, la llegada deinmigrantes para las primeras colonias agrícolas... pero mientras que Buenos Aires logró bienestar parasu población y sus finanzas, la Confederación sólo consiguió lo primero. En Mayo, el tesoro públicoconsigue que el empresario catalán Esteban Rams y Rubert le preste 250.000 pesos plata boliviana; perola realidad es que será imposible normalizar los presupuestos federales mientras no se disponga de lasrentas de la aduana porteña.Rotos los pactos, y no queriendo Urquiza acudir a las armas, ensaya una guerra económica enbase a las tarifas diferenciales.L
A
 
CRISIS
 
MUNDIAL
 
DEL
57
Y
 
SU
 
REPERCUSIÓN
 
EN
 
EL
P
LATA
. A
UGE
 
DEL
 
CONTRABANDO
. E
L
 
DÉFICIT
 
DEL
 
PRESUPUESTO
 
DE
 
LA
 C
ONFEDERACIÓN
 
EN
1857Buenos Aires, con menos territorio a vigilar, albergaba la ciudad argentina más importante:100.000 habitantes contra los 10.000 de Paraná, capital de la Confederación. El contraste era violente,más si se tienen en cuenta las mejoras edilicias y los atractivos de la primera.Nuevamente enfrentados ambos contendientes, la Confederación, que en 1854 había perdido labatalla del papel moneda, iba a perder también la de los derechos diferenciales, debido a variosimprevistos; la gran crisis mundial del ’57 había enfriado el interés por las inversiones rioplatenses,debilitando las corrientes mercantiles que el gobierno federal quiso desviar en su provecho. Las minas deAustralia y California ya no lanzan a la circulación las grandes cantidades de metálico que antesalentaban las iniciativas; el pánico crece al hundirse durante un viaje entre Europa y EE.UU. el
Central  América
cargado de oro. Hay demasiados buques a flote, sobra producción fabril y manufactura, declinanlas demandas de materias primas, bajan los precios de los productos argentinos exportables. Inútil buscar accionistas para el proyectado ferrocarril: los capitales se han retraído.Con semejantes perspectivas, el recargo diferencial de derechos no podía dar los resultadosfavorables que sus promotores esperaban; además, Gran Bretaña reclamó ante ese estorbo a sucomercio, al igual que Montevideo. En ese contexto aumentó el contrabando, porque la ley no podíaremediar la insuficiencia de los capitales existentes en la Confederación para adquirir por mayor en elextranjero la totalidad de las mercancías a consumirse en el territorio, ni comprar y tener en depósito lasque destinasen a exportación los productores del interior.Prácticamente, Buenos Aires casi no sintió el efecto de las nuevas tarifas, salvo las inevitablesPérdidas que la crisis mundial infligía a los dos contendientes. Merma un tanto su renta de aduana, y elbanco tiene que elevar el tipo de interés, pero el papel moneda oscila poco durante todo el año 1857.Buen síntoma financiero. En cambio, la Confederación no sale de apuros.E
L
B
ANCO
M
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Y
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ÍA
.
DE
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OSARIO
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A
 
REBAJA
 
DE
 
LOS
 
DERECHOS
 
DE
 
EXPORTACIÓN
En Enero del ’58 la Confederación logró tener su deseado banco. Lo instalaba en Rosario unaempresa privada, que obtuvo éste y otros privilegios a condición de prestar dinero al gobierno a interéscuatro puntos más bajo que el resto de los descuentos a particulares. El gobierno nombró un comisario

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