b. El epigrama proverbio
Es una afirmación pulida y penetrante que se hinca en la mente del oyente comoflecha barbada—. A esta categoría pertenecen las Bienaventuranzas (Mat. 5:3-12),o la proposición: “El que hallare su vida la perderá, y el que por mi causa laperdiere, la hallará” (10:39). Muchos de estos epigrama proverbios contienen parad jis que los hacen de mucho más efecto todavía.
c. A veces nuestro Señor se valía de argumentos en su enseñanza
Cuando lo hacía, acostumbraba argüir sobre la base de la Escritura más bien quesobre premisas abstractas, o suposiciones. En este aspecto difería de los filósofosgriegos, que acostumbraban establecer alguna verdad axiomática por comúnconsentimiento, y luego desarrollar sus implicaciones en forma de sistema. EnMateo 22:15-45 se consignan ios debates que tuvo Jesús con fariseos y saduceos.En cada ocasión sus adversarios introdujeron el argumento; cuando por fin Él pusosobre el tapete una pregunta suya, fundó su argumento sobre una afirmaciónbíblica. Jesús no argumentaba por argumentar. Cuando se comprometía en undebate, su lógica era irresistible.
d. Otro de los métodos favoritos del Experto Maestro era el de preguntas yrespuestas.
Nunca eran triviales sus preguntas, sino que se referían generalmente a los másprofundos problemas humanos. Algunas veces eran sorprendentes: “Qué es másfácil, decir: Los pecados te son perdonados; o decir: Levántate, y anda?” (9:5). “Qué aprovechará el hombre si ganare todo el mundo y perdiere su alma? (16:26).Las preguntas hacen pensar, sean directas o retóricas. Las preguntas de Jesúscolocaban siempre a sus oyentes ante una alternativa, especialmente aquellas quese referían a Él mismo, por ejemplo: “Quién dicen los hombres que soy?… yvosotros ¿quien decís que soy? (Marcos 8:27, 29). Jesús animó a sus discípulos aque también preguntaran. Su enseñanza incluía la libre discusión (Juan 13:31-14:24), en la que ellos presentaban sus problemas y Él los resolvía.
e. En algunas ocasiones Jesús dio lecciones objetivas:
Tomó a un niño para ilustrar la humildad (Mateo 18:1-6), y de la conducta de laviuda que contribuyó para el tesoro, dedujo una lección de libertad aplicable anuestras ofrendas (Lucas 21:1-14). Todas las parábolas implicaban leccionesobjetivas, aunque el material del que Jesús hablara no estuviera presente cuando Élhacía las comparaciones.Estos ejemplos de los métodos de Jesús ilustran su variedad y su éxito. Creó laparábola como medio de enseñanza, aunque se encuentran aproximaciones delmismo método en el Antiguo Testamento (Jueces 9:7-15, Isaías 5:1-7), y aunquelos rabinos, ahora como entonces, empleen la misma técnica general. Sabía nuestroSeñor cómo hacer que la verdad fuera sencilla y convincente; sus parábolas hansobrevivido cuando las de otros quedaron en el olvido.
2. Propósito
Toda la enseñanza de Jesús tuvo un propósito mora: y espiritual enlazado con lamisión por la que fue enviado del Padre. ”Las palabras que yo os hablo, no lashablo de mí mismo: Mas el padre que está en mí, Él hace las obras” (Juan 14:10).No’ consideró su enseñanza nada más como un buen consejo o como unaesperanzada contemplación de teorías universales para que una declaración definalidades morales y espirituales “Cualquiera pues, que me oye estas palabras ylas hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la peña…” (Mat. 7 24). Jesús enseñó para dar a los hombres la autorizada palabra de Dios dela que depende el destino de el1os.
3. Contenido
Todas sus enseñanzas están esparcidas en los evangelios, y difícil será poder hallaruna sola página en cualquiera de ellos que no contenga alguna declaracióndidáctica de nuestro Señor. Algunas de ellas aparecen formando como conjuntos debloques. La enseñanza ética está concentrada en el Sermón del Monte Mat. caps. 5,6 y 7 Las parábolas del reino están reunidas en Mateo 13; la enseñanzaescatológica referente al fin de la era, se encuentra en su mayor parte en los