Las múltiples deducciones y conclusiones a las cuales mehan conducido mis investigaciones–experimentales sobre el beneficio que los hombres contemporáneos pueden sacar de lasimpresiones nuevas, debidas a lo que leen u oyen, traen a mi memoria una sentencia popular, venida del fondo de lasedades, que afirma:"Toda oración puede ser oída por las fuerzas superiores yser concedida, a condición de que sea dicha tres veces: "La primera vez por el bien o el descanso del alma de nuestros padres;"La segunda vez por el bien de nuestro prójimo;"Y la tercera vez solamente, por nuestro propio bien."Y considero necesario, desde la primera página de este primer libro listo para ser publicado, dar el consejosiguiente: "Lean tres veces cada una de mis obras: "La primera vez, al menos como ustedes están mecanizados a leertodos sus libros y periódicos;"La segunda vez, como si ustedes las leyeran a un oyenteextraño; "Y la tercera vez, tratando de penetrar la esencia misma de lo que escribo."Solamente entonces estarán ustedes en condiciones deformarse un juicio imparcial, propio sólo de ustedes, sobre mis escritos. Y sólo entonces se realizará mi esperanza deque ustedes reciban, de acuerdo con su comprensión, el beneficio determinado que tengo en vista para ustedes y queles deseo con todo mi ser.
LIBRO SEGUNDO
CAPÍTULO 31SEXTA Y ÚLTIMA ESTADA DE BELCEBÚEN LA SUPERFICIE DE NUESTRA TIERRA CUANDO, dos "ornakres" más tarde, el navío cósmicointersistemario Karnak hubo salido de las zonas atmosféricasdel planeta Revozvradendr para volver a caer en la direccióndel sistema solar Pandatznoj, hacia el planeta Karataz,Jassín volvió a sentarse en su puesto acostumbrado, y dirigióa Belcebú las siguientes palabras:"Querido, muy amado abuelo,
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