Mi intención principal en esta monografía es establecer y demostrar una serie de paralelosentre los libros Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes y The Neverending Storyde Michael Ende; específicamente el elemento del “libro dentro del libro” y cómo ésteapunta hacia problemas adicionales: personajes que se presuponen reales sumiéndose en laficción, personajes ficticios luchando contra la voluntad de sus autores, autores múltiples, einstancias en las cuales ocurren referencias circulares donde la historia se repite una y otravez. No debe ser coincidencia que Michael Ende haya escrito una historia como The NeverendingStory: Ende ha sido un profeso admirador del escritor cervantino Jorge Luis Borges, y Borgesa su vez ha sido uno de los estudiosos de Cervantes más ávidos y acertados a la hora decomprender y apreciar el aspecto mágico del Quijote.Ende y Cervantes, sin embargo, no comparten mucho más en común. Michael Ende pasó parte de su niñez esquivando la Segunda Guerra Mundial en Alemania y se crió rodeado deartistas censurados por la dictadura nazi (incluyendo a su padre, Edgar Ende, pintor delmovimiento surrealista). Cervantes, en cambio, no disfrutó de un entorno de infancia tannutrido en las artes, participó de batallas militares como parte de la armada española e inclusofue tomado como prisionero por argelinos. Lo que sí tienen en común en su trasfondo es: sucontacto (incidental o procurado) con culturas y filosofías orientales, elementos que seevidencian en los textos a tratarse en esta monografía; como también, que ninguno de lostextos tuvo una recepción seria por sendos contemporáneos.Ende escribió The Neverending Story en el 1979, texto acogido por el público como unahistoria para niños y nada más. Desde entonces ha tenido que luchar – infructuosamente – 2
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