Las cuatro categorías técnico materiales del arte rupestre peruano
Presentación
Las primeras definiciones del “arte rupestre” en elPerú han sido totalmente trasplantadas del acervoeuropeo, donde el arte rupestre o “arte parietal”fue registrado y estudiado sistemáticamente desdeel siglo XIX (Álvarez 2006). Los términosasociados a estas definiciones, como “pictografías”o “petroglifos” incluidos dentro del conceptogenérico de arte rupestre se han usado en el Perúdesde el siglo XX, aunque las primerasdescripciones de estos materiales, hechos por intelectuales y viajeros ilustrados del siglo XIX,han incluido frecuentemente conceptosrelacionados con el de “jeroglifos” o simplemente“inscripciones” (Rivero y Tschudi 1851 [1958]: 73,Hutchinson 1873: 174)No obstante, la tradición peruanista ya habíareconocido muchas marcas sobre rocas comosignos culturales, y su uso durante tiemposhistóricos, especialmente durante el Tahuantinsuyu(1470 – 1533), es atestiguado por varios cronistasde la colonia como bien ha concluido Raúl PorrasBarrenechea en su clásico estudio “Quipu yQuilca” de 1947 (Porras 1963). Porras identificaclaramente, como un hecho histórico, la existenciade dos variaciones gráficas simbólicas o escrituralespara las sociedades andinas, expresadasindividualmente con los vocablos nativos
quipu
y
quilca
.Para Rivero y Tschudi (
op. cit
.) pero especialmentepara Porras (
op. cit.
) la dualidad de este registrográfico simbólico es contundente y se expresa enun sinnúmero de notables fuentes históricasrelacionadas. Aunque es bastante evidente que los
quipus
constituyen hasta hoy una variaciónetnográfica de los sistemas de registros andinos, las
quilcas
no habían sido estimadas seriamente hastalos estudios de Porras, quien demostró la existenciade una relación vinculante directa entre elsignificado del término y el hecho que este implica:la pictografía o la escritura.De acuerdo con los estudios de Porras, lasreferencias a pictografías que se relacionan a losvocablos
quilca
o
quellca
provenientes de las lenguasperuanas Quechua o Aymara respectivamente, sonutilizadas de forma sistemática e inequívoca en losdocumentos históricos de la colonia temprana,como las crónicas de Titu Cusi Yupanqui de 1560,la de Huaman Poma de Ayala (escritaprobablemente entre 1567 y 1615 [Porras1999:53]), o la crónica de Montesinos (siglo XVII);pero especialmente en los vocabularios lingüísticoscomo el “Lexicón” de Fray Domingo de SantoTomás de 1560, la “Doctrina Cristiana” de 1584, elvocabulario del Padre Diego González de Holguínde 1608, el vocabulario de Francisco del Canto de1614, o el Diccionario de Torres Rubio de 1619(Porras,
op. cit
.)Es evidente entonces que el término
quilca
serelaciona técnicamente a un determinado tipo deactividad y hecho físico; y es el mismo Porrasquien concluye al respecto: “No cabe, pues, dudade que los indios prehispánicos del Perú tuvieronuna palabra especial para denominar los signosescritos y que esta palabra se aplicó más tarde por analogía, a la escritura española y al papel que no
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Gori Tumi Echevarría
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