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Lunes 19 de julio de 2010. Ignacio del Valle,al fn, se ha hecho un espacio para contar aeste semanario sus días en el penal del Al-tiplano. Desde el 1 de julio, cuando los mi-nistros de la Corte ordenaron su liberacióninmediata, este hombre ha andado de aquípara allá: en entrevistas, en reuniones conlos trabajadores electricistas, visitando a susamiliares y en la embajada de Venezuela,país al que su hija América pidió asilo polí-tico. Hoy, América ya está en casa también.La amilia Del Valle Medina está completa ydon Nacho, hombre de paliacate y machete,puede sentarse a platicar.Lo hacemos en el enorme patio de sucasa, mientras él bebe lo que llama pulque,pero es agua de jamaica.Así recuerda en entrevista esos cuatroaños en prisión:–No existe nada más vacío que la cegue-ra. Lo supe cuando uno de los policías merompió la cara de una pedrada. Casi podíaver mis pómulos de tan hinchados que es-taban. Hasta ahí me acuerdo del 3 de mayode 2006, el día que me arrestaron. Era en latarde y estábamos en la azotea de una caso-na en Texcoco. Habíamos ido para apoyar aocho camaradas nahuas a las que no dejabanvender sus lores en el mercado. Algo sa-lió mal y Vicente Fox y Enrique Peña Nietodecidieron que era momento de rompernosla madre.Es memorable la imagen del intrépido Igna-cio del Valle con el machete alzado mientraslos helicópteros sobrevolaban la bodega degladiolas, rosas y tulipanes donde se atrin-cheraron 75 campesinos de San SalvadorAtenco. El operativo era digno de un paísen guerra. No hacía alta estar en esa azoteapara saber que nadie estaba seguro. La poli-cía no se iba a andar con miramientos ni iba acuidar las ormas, incluso si eso signifcabaromper cuanta ley se les atravesara.Cuando don Nacho colgó el celular, sin-tió la pedrada en pleno rostro.Nacho del Valle es serigrafsta, peluqueroy carnicero.–Y también es el campesino más amosodesde Zapata.Él se ríe y lo niega.–Soy un luchador social –suelta con elsol pegándole en la cara terrosa y se escuchacómo a su voz le cuesta trabajo asomarse–.Es que de tanta madriza me cuesta traba-jo respirar –contará segundos más tarde,cuando diga que en estos cuatro años perdió16 kilos–. Lo que nunca perdí, eso sí, ue ladignidad.Y sigue contando:–El chingadazo me aturdió. Empecé aestar rodeado de cosas vagas. Era como sino estuviera completamente dormido, pero
Igacio l Vall sólo ra coocio tr sus crcaos, has-ta qu surgió la ia costruir u uvo aropurto l dF yxpropiar los trros Sa Salvaor Atco, estao México,para hacrlo. Los campsios qu vivía ahí saliro a las callsmacht mao para protstar. do nacho fu uo llos. Sorgaizaro y gaaro. Pro mayo 2006 s proujo u vio-lto frtamito tr los habitats l publo y la policía.Las scas brutalia y abusos autorias rcorriro lmuo. do nacho y ua ca más activistas furo llvaosa prisió. Él rcibió ua coa 112 años por scustro y otroslitos. Cuatro años spués, la Suprma Cort Justicia lanació oró su libració imiata por o habr prubas loqu s l acusó. Furo cuatro años l frío, tal como los rlataa
emeequis.
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