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ÁLVAREZ Lupe; “Ni local ni global”
; conferencia llevada a cabodurante el IV Simposio internacional
“Diálogos iberoamericanos”, en el
Museo de Bellas Artes de Valencia; Valencia-España; 14 al 16 de mayodel 2001.
Preámbulo
Nunca es tarde... señala el refranero y con el ánimo constructivo que pesa en laletra de ese decir que nos acompaña desde los tiempos, me es grato felicitar lainiciativa de la Casa de la Cultura azuaya de convocar a la crítica de arte quecircula en el país a un espacio de autoconciencia que, valga la redundancia, sepropone como crítico. Me siento impelida a señalar este sesgo porque aprecio enlos tópicos que anuncian la tónica del evento el afán de hurgar en un sentido y undestino para el hecho crítico que trascienda, en el mejor de los casos, la palabra deapoyo a la puesta del arte en la órbita social.
Situación actual 
y
rol 
de la opiniónespecializada, representan aquí, más que el análisis de rigor que alimenta acualquier campo profesional, la emergencia de atribuir al juicio valorativo la funcióncultural que le corresponde como herramienta de producción de reflexividad para elmedio artístico.Reconozco en esta convocatoria una de las señales que alumbran el camino a laescena de arte contemporáneo que se decide a tomar posiciones dentro del ámbitocultural del país. Los diferentes actores de las prácticas artísticas comprometidascon el universo ampliado de la cultura visual de avanzada, conocen la necesidad deuna crítica eficiente, certera en sus postulados conceptuales y apercibida de susobjetivos y tareas para cada contexto en el que procedan sus juicios. Prolifera laconvicción acerca de la pertinencia de la valoración instruida y actualizada queposea la habilidad para situar las propuestas plásticas, lo mismo en relaciónproductiva con su cotidiano local, que funcionando para circuitos artísticos másvastos donde se articulan conceptos y se dirimen reflexiones claves para lospropósitos artísticos de punta.A la cultura contemporánea le es inherente generar espacios de confrontación;aquellos que profundicen en los significados que los hechos artísticos postulan yque propicien diálogos en torno a las condiciones que hacen eficientes a cualquierobra o propuesta. Esta función básica es impensable sin afinar las herramientas deldiscurso crítico y sin la discusión del alcance de sus juicios.
 
Son aún mayores las responsabilidades de la critica en contextos que, como elnuestro, padecen una institución cultural conservadora, precaria y con escasacompetencia profesional. En tales casos el criterio especializado puede incidir enlos procesos de reformación institucional y sin dudas, contribuir con su capacidadenunciativa y su rigor conceptual a la legitimación de las propuestas emergentes ya la construcción de su valor.Pero, una critica concebida bajo estos lineamientos debe exhibir entre suscualidades un desprendimiento de las sobreestimaciones del artista y la obra tanfrecuentes en la tradición del arte, y un cuidado especial por no dejarse llevar porlos espejismos de la consagración apresurada o por una imagen falsa de lacoherencia expresiva detrás de la cual se esconden el agotamiento y lacomplacencia.La alternativa sería descubrir articulaciones conceptuales entre las prácticasartísticas emergentes, demostrando la pertinencia de las mismas y su aporte aldesarrollo de una escena de arte contemporáneo. Construir un discurso hábil parafundamentar dichas prácticas y ponderar las transformaciones institucionales queellas precisan para potenciar sus objetivos y perfilar su imagen dentro de la culturadel país, constituyen, a mi modo de ver, los retos de la crítica local.Estos presupuestos han servido de plataforma a mi reflexión sobre cómo hacer arteen condiciones de periferia extrema, entendiendo hacer arte en los términos de unaampliación del espacio cultural de la producción artística hacia esferas delconocimiento y la actividad social que le garanticen al arte significacionesimportantes en los procesos de autoconocimiento y mediación social.El ensayo que expondré a continuación responde a estos lineamientos, y recogeuna de las aspiraciones básicas del arte emergente en el Ecuador: formarse unperfil de concurrencia internacional para sus propuestas.
Una versión del mismo fue expuesta en el IV Simposio Internacional “DiálogosIberoamericanos” organizado por el Museo de Bellas Artes de Valencia, España,
que para su edición del 2001
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convocó a una reflexión denominada
“Post issues delas estrategias de la creación contemporánea” 
 
1
IV Simposio internacional
“Diálogos iberoamericanos”. Museo de Bellas Artes de Valencia, 14 al 16 de
mayo del 2001.
 
Ni local, ni global. Hacer arte más allá de la periferia.
 
Del repertorio de problemas que plantea la inserción del arte de las periferiasal proceso de globalización, la lucha por una circulación cultural más equitativasigue manteniendo un campo de batalla bastante activo, que obliga a losdiferentes
 
actores de esta red de intercambios a definir, de entrada, su posturaen relación con tópicos como contexto, especificidad, territorio y otrosmarcajes. Aun en un ambiente que, de plano, aboga por el desdibujamiento delas fronteras a las que de algún modo refieren, estos tópicos han mostrado unaresistencia obstinada a abandonar la escena, y dada la forma en que, una yotra vez, afloran en las valoraciones, ponen en evidencia que el peso de unlocus periférico desterritorializado
 –
que como vector cultural, se diseminacolocándose de frente a cualquier geografía-, no logra desplazar a ciertascondiciones de existencia irrenunciables cuando se trata de ser y tener nombreen los mapas y en los discursos.En una entrevista hecha a Geeta Kapur a propósito de la vocación totalizadoray universalista de Documenta X, la intelectual hindú valoró con insistencia laimportancia de los desarrollos regionales para una recuperación real de laimagen conflictiva e irreductible de la cultura contemporánea. Más de una vezrecalcó que trabajar circunscritos a la producción artística de un país o de unaregión específicos, tiene validez porque existe un contexto que es fundamentaly único que debe ser considerado y rescatado para entender las complejidadesy riquezas de su producción artística
.
Identifico esta postura como una suerte de
regionalismo crítico
2
, modeladopor un programa en el que las expectativas de desarrollo del medio artístico sefijan a partir de condiciones propias; y aquellas, a su vez, tienen comomotivación el afán de remover lastres de una institución cultural conservadora eincapacitada para asumir los retos de la cultura contemporánea.
2
Como política el regionalismo crítico apunta al sentido de lugar, pero evade cualquier localismoesencialista. Representa el modo de arbitrar las necesidades del desarrollo cultural en un contexto Glocal.
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