En el siglo XVII, la invención de la máquina detonó la Revolución Industrial.
En losucesivo, el trabajo del hombre ya no tendría el límite de su fatiga ni la
demandaraquítica del vecino. Con máquinas y herramientas incansables, con una
produccióna gran escala, fue necesario generar un mercado, crear necesidades.
Surgió unanueva civilización que tenía por eje la publicidad y una mercadotecnia
incipiente.Simultáneamente entre los siglos XX y XXI, la humanidad cumplió otro ciclohistórico con los avances portentosos de la tecnología de la información. Su podertorrencial, su increíble velocidad y su casi omnipresencia, derribó las fronteras delcomercio y de la cultura, globalizó los procesos de producción y puso la mayorcantidad de conocimientos de la historia al alcance personal, desde cualquier lugar.Estos tiempos de cambio, de globalización y competencia internacional
demandanun nuevo hombre. No sólo para operar el cambio sino también para
dirigirlo ymatizarlo con los valores que consolidan un humanismo irrenunciable.A ese profesional versátil, cosmopolita y con visión global, ¿quién lo va a
educarpara el cambio?, ¿con qué herramientas educativas aprenderá?Para el hombre ideal del siglo XXI se requiere el educador ideal actualizado y
con lamisma flexibilidad mental que demandan sus alumnos y su entorno.Ese maestro de otro siglo, cuya experiencia y disciplina para aprender y su
visiónentre centurias acrecienta su valor, se enfrenta a escolares que no sólo
necesitanponer su visión en las estrellas rutilantes de una nueva civilización; sino
pisarfirmemente sobre su historia y cultura para no perder su esencia moral en el
viajeetéreo a lo desconocido.Por responsabilidad generacional, por vocación irreductible, por la pasión
perennepor aprender que caracteriza al maestro, las herramientas didácticas a sudisposición deben ser innovadoras. Sus competencias deben desbordar el aulatradicional para operar en un ambiente de aprendizaje que ya no está limitado pormuros, espacios, lenguas o tiempos.
Caracterizan a los procesos educativos de este tiempo nuevo:
El papel protagónico que comparte el maestro con sus alumnos en el proceso
deaprendizaje.La revaloración a la baja de los contenidos para privilegiar el aprendizaje de
cómoaprender permanentemente y por cuenta propia en cualquier lugar, en
cualquiertiempo.La capacidad del nuevo hombre para adaptarse al cambio que afecta alconocimiento, al comercio, a los usos políticos y al trasiego cultural a travésdepoderosos medios de comunicación.En fin, el docente innovador requiere herramientas de vanguardia para cumplir
sumisión milenaria: formar a un hombre para todas las estaciones, ciudadano delmundo, miembro de una civilización global, comprometido con su patria y sucomunidad.En el marco de las características de los procesos educativos de este tiempo
nuevo,se esbozan retos y demandas del entorno, aportes de los paradigmas de laeducación: conductista, cognitivo, histórico social y el enfoque constructivista.
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