AL LECTOR DE HABLA CASTELLANA
"El lazo permanente que debe ser introducido entre la Personalidad y el
Yo
real es el
Conocimiento esotérico.
El saber y el saber-hacer que permite adquirir,representan la piedra filosofal de la mística medioeval y es susceptible de provocar en el hombre la
transmutación
a
la que aspira.' Así lo afirma el autor de este volumen del Ciclo Exotérico de "Gnosis" y Jacobo Boehme en laapertura de su "Signatura Rerum" indicando el significado de su obra, aclara:" ... como el cuidado del cuerpo debe ser llevado siguiendo analogías; lo que esel comienzo, la ruptura y la salvación de cada cosa. Analogía de la
.
piedra de lossabios para la cura temporal, con la piedra angular de la Sabiduría de Cristo para la cura eterna de la Regeneración."
2
Ahora bien, es evidente que en la Personalidad del "hombre exterior"nacido y crecido en la zona de influencia del cristianismo "occidental" y comoconsecuencia del hiper-racionalismo que comenzó a gestarse desde elRenacimiento, ha cristalizado la "impresión" de que la Revelación de NuestroSeñor Jesucristo no desplegó una Doctrina basada en una Gnose "revelada».Pero es suficiente leer con atención los Evangelios —aún las traduccionesactuales a nuestra lengua— para encontrar versículos donde se alude a una
"inteligencia"
que permite
"entender las escrituras"
3Y el reproche de Jesús —la
Gnosis
encarnada— a los doctores de la ley es más que elocuente sobre suexistencia tradicional:
"Ay
de vosotros, doctores de la Ley, que os habéis apoderadode la llave de la ciencia; y ni entráis vosotros, ni dejáis entrar" 4
Existe suficiente documentación para quien se tome el trabajo de investigar que en Alejandría, el centro cultural del imperio romano en el siglo III,Clemente y luego Orígenes enseñaron públicamente una Gnosis surgida de laRevelación de Nuestro Señor, anteponiéndola a la de los heterodoxos queaunque, en algunos casos, aceptaban la existencia del "Jesús histórico" noreconocían en El la Gnosis viviente. A ellos respondía Clemente:"En consecuencia llamamos sabiduría al Cristo en persona (I Corintios III,
16 . . . ) y
su actividad que se ejerce por medio de los profetas y que permite
1.Gnosis, T. 1, cap. V
2. De
Signatura Rerum,
J. Boehme. Edición, notas
y
traducción de M. A. Muñoz Moya,pág. 23. Barcelona, Muñoz Moya y Montraveta, editores. 1984.
3.
Lucas XXIV, 45.
Sagrada Biblia,
por Eloino Nacar Fuster
y
Alberto ColungeCueto, O. P. 15ta. edición, pág. 1165, La Editorial Católica S.A.,
Biblioteca
de
Autores
cristianos.
Madrid, 1976. Con censura eclesiástica.4.Lucas XI, 52. Ibid., pág. 1146.