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Los suscritos Diputados, integrantes de la V Legislatura de la Asamblea Legislativa delDistrito Federal, con fundamento en lo dispuesto por el Artículo 122, Apartado C, BasePrimera, fracción V, inciso h) de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos;Artículos 36, 42 Fracción XII y 46 Fracción I del Estatuto de Gobierno del Distrito Federal;1, 7, 10, Fracción I, 17 Fracción IV de la Ley Orgánica de la Asamblea Legislativa del DistritoFederal; y 85 Fracción I del Reglamento para el Gobierno Interior de la AsambleaLegislativa del Distrito Federal, sometemos a la consideración del Pleno el presente
DECRETO POR EL QUE SE REFORMAN Y ADICIONAN DIVERSAS DISPOSICIONES DELCÓDIGO CIVIL PARA EL DISTRITO FEDERAL
 
Y DEL CÓDIGO DE PROCEDIMIENTOS CIVILESPARA EL DISTRITO FEDERAL
al tenor de la siguiente:
EXPOSICION DE MOTIVOS
El 23 de julio de 1859, desde el Estado de Veracruz, se promulgó, en el marco de las Leyesde Reforma, la Ley del Matrimonio Civil. Desde entonces y hasta ahora, la regulación deesta institución en México, y por tanto su definición, han sido un asunto de competenciade la legisladora.Tras radicales transformaciones derivadas de las necesidades y fenómenos sociales decada momento histórico, el matrimonio civil evolucionó hasta alcanzar su definiciónactual, contenida en el artículo 146 del Código Civil vigente para el Distrito Federal:
 Artículo 146.- El matrimonio es la unión libre entre un hombre y unamujer para realizar la comunidad de vida, en donde ambos se procuranrespeto, igualdad y ayuda mutua, con la posibilidad de procrear hijos demanera libre, responsable e informada. Debe realizarse ante el Juez del Registro Civil y con las formalidades que esta ley exige.
 
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De la definición anterior puede derivarse que el objeto fundamental de la instituciónmatrimonial es la realización de la comunidad de vida entre dos personas. Con base enello, carece de fundamento la restricción impuesta en términos de la diferenciación en elsexo de los contrayentes. Más aún, el establecimiento de dicha restricción limita losderechos matrimoniales de un grupo de población que, derivado de una orientaciónsexual diversa, no tiene interés ni ganancia alguna en realizar la comunidad de vida conpersonas de sexo diferente al suyo.Esa limitación de derechos, derivada de una orientación sexual específica, contraviene elespíritu del mismo Código Civil, que en su artículo 2 establece, entre otros aspectos, que aninguna persona podrá restringírsele el ejercicio de sus derechos, cualquiera que sea lanaturaleza de éstos, por razón de su orientación sexual.En congruencia con lo anterior, y al no encontrarse prohibida en la Carta Magna laposibilidad de matrimonios entre de personas del mismo sexo, cabe concluir que esposible, dentro del marco constitucional actual, aprobar el matrimonio y concubinatoentre personas del mismo sexo, especialmente a la vista de lo dispuesto por el artículo 1ºConstitucional, que veda cualquier posibilidad de discriminación y establece la igualdadante la Ley de todos los mexicanos, sin que sea admisible discriminación de clase algunapor razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión, preferencia o cualquier otracondición o circunstancia personal o social.La ausencia en el reconocimiento de derechos matrimoniales para la población lesbiana yhomosexual, derivada de la imposición de un modelo heterosexista predominante,además de carecer de fundamento, no puede ni debe tener cabida en una sociedad queevoluciona y que debe encontrar en la diversidad existente a su interior un valorfundamental en el desarrollo de un Estado verdaderamente democrático e incluyente.
 
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La predominancia de un modelo específico no puede ser, en modo alguno, un argumentopara la ausencia de reconocimiento por parte de la legisladora de la realidad social actual.La realización de la comunidad de vida entre parejas integradas por personas del mismosexo es hoy una situación permanentemente presente en la cotidianidad de la Ciudad deMéxico. Esa comunidad de vida para las parejas del mismo sexo se desarrolla hoy alamparo de una Sociedad de Convivencia, que no dota de los mismos derechos que unmatrimonio, o bien, como una práctica privada, sin gozar de protección alguna por partedel Estado.Esa realidad, además, no es un descubrimiento repentino. La misma ha sido yareconocida por diversas instancias nacionales e internacionales. De hecho, y resultafundamental destacarlo, la necesidad de legislar en esta materia fue planteada, tras unlargo debate, responsable, informado y documentado, en el marco del Programa deDerechos Humanos del Distrito Federal, instrumento en el cual se enmarca la presenteiniciativa.Dicho Programa, desarrollado a partir del concurso y consenso de la Sociedad CivilOrganizada, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, el Gobierno delDistrito Federal, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, el Tribunal Superior deJusticia del Distrito Federal, Instituciones Académicas y la Oficina del Alto Comisionado delas Naciones Unidas para los Derechos Humanos, debe constituir el eje conductor de laagenda que en materia de Derechos Humanos desarrolle esta V Legislatura.El mismo establece, en su línea de acción número 1983, la responsabilidad de la AsambleaLegislativa del Distrito Federal, para reformar el Código Civil vigente para reconocer elmatrimonio entre personas del mismo sexo.

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