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Los Focos de Hamer

Los Focos de Hamer

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Los Focos deHamer 
 por el Dr.
Harry Watt
, Munich.
Artículo publicado en el nº 36, octubre-noviembre 1988, de la revista científica
raum&zeit 
, die neuendimension der Wissenschaft (
Espacio & Tiempo
, la nueva dimensión de la ciencia). Ediciones Ehlers-Verlag GmbH, Poazlagasteig 5, 8157 Dietramszell. Redacción: Hohenzollernstr. 60 800 Munich 40.
 Sin duda no es cil descubrir qué es lo que el doctor 
haencontrado en el transcurso de esta última década, a saber: una manera de considerar al hombre en su existencia biológica y psíquica, que permite comprender la naturalezade los tumores, y clasificar no ya únicamente a los tumores malignos, sino también ainnumerables y variadas afecciones que hasta ahora nos veíamos obligados a aceptar como una fatalidad generalmente inexplicable, y en cuyo misterio se intentaba penetrar estableciendo relaciones de causa y efecto con los supuestos factores de riesgo.Sin embargo, el hecho de que lo fundamentado y la precisión de su enfoque hayansido verificados y confirmados millares de veces y, sobre todo, que estedescubrimiento permita una terapéutica eficaz, con curación en un 97% de los casos,hace de todo punto inexplicable que, a pesar de las posibilidades de verificación hastaen sus menores detalles, los responsables de la medicina y la salud hasta ahora hayanrechazado en bloque e ignorado sistemáticamente todo el asunto. O mejor dicho, lohayan condenado al silencio, imponiendo un hermetismo total para evitar su difusión enla práctica y la enseñanza médica.Para comprender esta paradoja es preciso haber vivido muy de cerca nuestroescenario médico, nuestra justicia, y nuestra sociedad, movidos todos ellos (sobre todoen sus cimas más altas) por el afán de beneficio. Renunciar a la materia muerta, a loscitostáticos, a las radiaciones y al bisturí, a los marcadores tumorales, a los receptores,a las muestras, a los edificios esterilizados, a la medicina nuclear, en pocas palabras,apartarse de los grandes centros e instalaciones de exterminación de tumores y depacientes conduciría a una quiebra, si no total por lo menos parcial, de ramas enterasde la industria (Y no serían tan solo las industrias farmacéutica y médica las quecorrerían esta suerte...). (La medicina contemporánea está unida por un hilo conductor a la medicina de los campos de concentración, cita un renombrado analista).Sin embargo, y a nivel global, todo esto sería positivo. Muchos procesos de elevadocoste y erróneos, (según Hamer) serían entonces innecesarios. Quien tenga dudassólo tiene que solicitar a una pequeña editorial de Colonia (Amici di DirkVerlagsgesellschaft) la documentación, e inhalar la información a disposición de todos,sin preocuparse en exceso por las pruebas: porque todo lo que se dice es verificable, yla prueba ha sido aportada infinidad de veces. Para reproducir la demostración seprecisa una mañana, un escáner y... pacientes.Y pasan cosas...Todo esto, debemos reconocerlo, parece bastante misterioso. A mí también me pareciómisterioso cuando, nueve meses después del período de interinidad y del inevitableexamen para la obtención del diploma de Estado, una paciente puso ante mis naricesun libro en cartón amarillo, titulado «Fundamento de una Nueva Medicina - Tomo I: Elsistema ontogenético de los tumores, cánceres, leucemia, psicosis, epilepsia.»También me pareció misterioso cuando, pocas semanas más tarde, ingenuamente ysin complejos, me presenté en la casa del Dr. Hamer en Sülzburstrasse, Colonia (tuvola gentileza cuando le llamé por teléfono, de recibirme inmediatamente, y me costaba1
 
un poco seguirle, a pesar de que lo conseguí bastante bien). Vi el pequeño despachode trabajo, en un desorden aceptable (pero en el que todo era localizable), y elparabrisas con dos agujeros de bala colgado en un rincón (recibió estos obsequios alrecoger de la imprenta los primeros ejemplares de su libro). Los despachos de la casaeditorial, instalados en unas estancias laterales, y libros apilados a lo largo del estrechopasillo. Y luego, un grueso dosier de más de 10 centímetros de grosor, repleto deórdenes, informes de investigaciones y procedimientos interpuestos contra él.No hay duda, aquí pasan cosas...Y luego, la impresión de que le costaba mucho interrumpir la conversación, tantocuando tuve que apresurarme a marchar para acudir a otra cita, como a la mañanasiguiente, cuando le telefoneé para darle las gracias por haberme recibido la vísperaasí como por el libro que me había regalado, y para excusarme por haber tenido quedejarle de una forma tan poco orgánica, con sus inmensos deseos, tan comprensibles,de comunicarse. De todas maneras se le veía con estrés, aparentemente sin ser consciente de ello, ya que a pesar de todo se mantenía sereno y combativo. Debe ser,me decía yo, que está ya tan acostumbrado...Pero el colmo de lo insólito es que se haya retirado a este médico el permiso paraejercer la medicina. Con ocasn de su tesis de agregación, quiso publicar susdescubrimientos, reservando sin embargo la primicia para la facultad de Medicina. Sóloabjurando, retractándose públicamente, hubiera obtenido de nuevo la autorización paraejercer. Y no lo hizo.
Trabajo médico a ciegas, humillado.
 Poco después de obtener el doctorado en medicina, al finalizar los estudios que mehaan dado una cierta base pero que me dejaban desamparado ante unaaglomeración inextricable, no sistemática, de hechos y contenidos aparentementedesprovistos de toda relación unos con otros, luego de un examen que hasta hoy no helogrado comprender, que era sólo charla - aparentemente una comedia -, me habíaretirado del trabajo clínico con mal sabor de boca, casi, por así decir, por instinto,simplemente porque no podía soportarlo. Y he aquí que ahora se me ofrecía esto.Según un dicho, la fortuna viene cuando duermes. Para asumir responsabilidades esnecesario saber retractarse. Es justamente ese saber retractarse lo que, por desgracia,les falla a la mayoría de colegas, doctores y profesores, para poder dar el acuerdo oexaminar con imparcialidad y completa neutralidad aquello con lo que se puede dotar anuestra facultad. La ineptitud en reconocer su ignorancia y sus errores (que en símismos no son un deshonor), conduce sin transición al crimen consistente en practicar desvergonzadamente y sin sutileza errores mortales, a partir de aquí superficiales entodos los grados hasta llegar hasta al Ministerio Federal de la Salud (Ver acerca deeste tema las «Cartas para una Nueva Medicina», que difunde la casa editoraanteriormente mencionada). Tras la lectura y la visita, hubiera preferido, de haber podido hacerlo, transferir inmediatamente mi permiso para ejercer a este médico, quehubiera sabido servirse mejor de él que yo mismo...Todo está relacionado. Los seguimientos, de los que el Doctor Hamer me mostró laspruebas contenidas en su dosier, y los descubrimientos capitales en el campo médico,se iniciaron simultáneamente el 18 de agosto de 1978 ante la pequeña isla de Cavallo,a lo largo de Córcega, cuando su hijo Dirk fue mortalmente alcanzado mientras dormíapor el tiro de fusil de un príncipe italiano. El Doctor Hamer escribe especialmente en ladedicatoria de su libro: A causa de su muerte yo mismo caí poco después enfermo,presentando un S.D.H. (un Síndrome Dirk Hamer), un conflicto de pérdida con cáncer 2
 
testicular. Esta coincidencia asombrosa entre un choque conflictual y dramático y mipropio cáncer me llevaron a descubrir la
Ley de Hierro del Cáncer 
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