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La perrit..

La perrit..

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08/31/2010

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LA PERRITA Y EL NIÑOMientras estaban comiendo, Chilita (la perrita) escuchaba la conversación que sus amosestaban teniendo ¡Esta tarde iré a visitar a la vecina que está cerca del valle…! Dijo elama, y prosiguió ¡El otro día me la encontré en la panadería y me dijo que me pase por su casa que me dará unas plantas para el jardín. Me llevaré a la perrita!Una vez llegaron al hogar de la vecina, Chilita observó que el hijo de la casa (Roberto)estaba tumbado en el sofá del comedor, parecía enfermo y no tenía ni cabello, ni cejas,ni pestañas.Después del respectivo saludo de las dos mujeres, su ama se dirigió al niño yacariciándolo le dijo ¡Hola Roberto! ¡Estás muy cambiado desde la última vez que te vi.Haces muy buena cara. Me alegra verte tan bien!El niño, sonriendo agradeció el halago, y su madre con cierta alegría comentó ¡Se estárecuperando. El médico nos dice que todo va muy bien. Estamos muy contentos!Cuando las mujeres salieron al jardín, Roberto, alargando la mano y acariciando lacabeza de la perrita, pensó en voz baja ¡Que pelo tan suave tiene! Ella, gustando de ser acariciada arrimó su cabeza al sofá con cara de satisfacción, en ese momento, entre losdos se estableció un mutuo afecto.¡Eres muy bonita! Le dijo el niño.La perrita, sonriendo y sintiendo una agradable turbación, respondió ¡Mi ama tambiénme lo dice! Y recobrando la naturalidad, agregó ¡Aquí no veo ningún perro…! ¿Notienes?¡No! Respondió Roberto ¡En casa nunca hemos tenido animales de compañía!¿No te gustamos? Preguntó Chilita.¡A mí sí, a la que no le gustáis es a mi madre…! Declaró el niño ¡Dice que ensuciáis lacasa!¡Entre nosotros hay de todo…! Aseguró la perrita ¡Igual que las personas unas son máslimpias que otras, pues nosotros lo mismo!¡Tú vas muy limpia! Afirmó Roberto.Entonces, Chilita, fingiendo cara de resignación, añadió ¡Es que si conocieras a miama…! Y los dos se pusieron a reír.Mientras reían, el niño prosiguió ¡Ya me lo imagino, debe ser como mi madre…!Hablando y riendo se les pasó el tiempo rápidamente.¿Vendrás otro día a verme? Preguntó Roberto.¡Sí! Contestó la perrita ¡Ahora ya conozco el camino!
 
Cuando Chilita se encontró con sus amigas y les contó que había estado en aquella casa, Niebla comentó ¡Hace tiempo escuché decir a mi ama que este niño estaba muyenfermo. Que bien que se esté reponiendo!¡A mí también me alegra saber que se está recuperando! Añadió Chispi.¡Yo también me alegro! Dijo Linda.Y las cuatro perritas continuaron jugando felices.Al cabo de unos días, Chilita fue de nuevo a visitar a Roberto, en esta ocasión se loencontró en el jardín, cuando el niño la vio se alegró mucho.¿Has visto el campo de amapolas tan bonito que hay cerca de aquí? Le preguntó la perrita.¡No! Contestó él.¿Quieres que vayamos a verlo…? Preguntó Chilita ¡Te gustará!Después de pedir permiso a su madre, el niño y la perrita se encaminaron a dicho lugar.Cuando llegaron, ante el maravilloso espectáculo que ofrece el campo en primaveraRoberto exclamó ¡Oooh…qué bonito…!¡Sabía que te gustaría…! Añadió Chilita, y prosiguió ¡Son de un rojo precioso!¡Nunca había visto tantas amapolas juntas…! Dijo extasiado el niño ¡Que hermosura…!¡Mi ama dice que hay personas que parece que vayan con los ojos cerrados por la vida,ven belleza en pocas cosas y cuando les resaltas lo bonito que es esto o aquello, selimitan a hacer un gesto con la cabeza, como diciendo, “no está mal.” Tenemos unvecino que cuando ve amapolas, siempre dice, “esto es malísimo para el campo, losagricultores siempre las arrancan”. Nunca habla del bonito color que tienen, ni de laalegría que produce mirarlas!¡Tu ama tiene razón! Asintió Roberto ¡Las personas como tu vecino se pierden muchascosas buenas de la vida! Y continuó ¡Voy a coger un ramillete para llevárselas a mimadre y cogeré otro para tu ama!Chilita llegó a su casa llevando un hermoso ramillete de amapolas. Cuando su ama lavio, se alegró mucho, y después de añadir el ramo al jarrón que estaba encima de lamesa del comedor y que contenía otras flores silvestres, cogió a la perrita en brazos, yentre besos y caricias, le dijo ¡Eres un sol. Muchas gracias cariño mío!Pasados unos días, la madre de Roberto llamó por teléfono al ama de Chilita, y durantela conversación, explicó ¡Mi hijo se ha encariñado con tu perrita y quiere queadoptemos un perro pero a mí los perros no me gustan, lo ensucian todo y dan la latacon los ladridos, pero Roberto no deja de insistir!
 
¡Bueno…! Empezó diciendo el ama de la perrita ¡Eso es cosa que tenéis que decidir vosotros. En nuestro caso, Chilita nos da más alegrías que problemas. En cuanto a lasuciedad, sus necesidades las hace en el jardín de casa o en la montaña. Es verdad queen muchas ocasiones molesta con los ladridos pero a mí me molestan más los ruidos quevienen de la calle. Además, debes pensar que en esta vida todo tiene su pro y su contra,no hay nada que sólo dé alegrías o sólo dé problemas, el trabajo, la familia, los amigos,dan alegrías y también penas. No sé si te valdrá lo que te acabo de decir pero esa ha sidomi experiencia! Y en tono simpático, añadió ¡Ahora acabo de recordar que hace pocotiempo escuché decir en televisión que acariciar a un perro es bueno para el corazón, osea que a pensarlo!¡Pues ya me lo pensaré! Dijo la madre de Roberto sonriendo con resignación.Los encuentros entre la perrita y el niño se fueron sucediendo.Un día, mientras Chilita estaba con sus amigas, Niebla le preguntó ¿Cómo estáRoberto?¡Hace unos días estuve con él y se encuentra muy bien. Ya le ha salido el pelo y estámuy guapo. Aunque sin pelo también estaba guapo porque Roberto es muy guapo!Respondió con estima la perrita.¡Que bueno! Dijo Chispi.¡Sí, qué bueno! Añadió Linda.¿Queréis venir conmigo la próxima vez que vaya a verle? Preguntó Chilita.¡Sí! Respondieron a coro las tres perritas.¡Le podemos llevar un regalo! Dijo Chispi.¿Y qué le podemos regalar? Preguntó Chilita.Las perritas se quedaron pensando y finalmente Niebla dijo ¡Ya sé…le podemos llevar  piñas, buscamos las que se han caído y tienen piñones y le llevamos una cada una denosotras!Las amigas estuvieron de acuerdo y se pusieron a buscar con entusiasmo. Mientrasestaban atareadas buscando, apareció subida a un pino, una ardilla preguntando muyenfadada ¿Para qué queréis vosotras las piñas? ¿Es que vuestros amos no os dan decomer?Las perritas levantaron la cabeza y Chilita contestó ¡No son para nosotras, son para unniño que se está reponiendo de una enfermedad y se las vamos a regalar!¿Y no podéis llevarle otra cosa que no forme parte de mi comida? Siguió preguntandocon enfado la ardilla.

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