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Dipr Cidip Normas Generales Omeba Ferme

Dipr Cidip Normas Generales Omeba Ferme

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DERECHO INTERNACIONAL PRIVADO - CONVENCIÓN INTERAMERICANA SOBRENORMAS GENERALES
EDUARDO LEOPOLDO FERMEPublicado en Enciclopedia Jurídica Omeba, Apéndice V, 1987, pp. 209/217.
Antecedentes.
Entre el 23 de abril y el 8 de mayo de 1979 se llevó a cabo en la ciudad deMontevideo, República Oriental del Uruguay, la Segunda Conferencia EspecializadaInteramericana sobre Derecho Internacional Privado. Había sido convocada mediante laResolución AG/RES 187 (V-O/75), aprobada por la Asamblea General de la Organización delos Estados Americanos el 19 de mayo de 1975.El temario aprobado por la Segunda Conferencia (CIDIP-II) en su primera sesión plenaria,del 24 de abril de 1979, recogiendo el preparado por el Consejo Permanente de laOrganización, incluyó en su apartado k.)
Normas Generales de Derecho Internacional Privado.
Participaron, según el orden de precedencia establecido por sorteo, Ecuador, Argentina,Uruguay, Colombia, Haití, México, Brasil, Panamá, Perú. Nicaragua, El Salvador,Venezuela, Paraguay, Guatemala, Trinidad y Tobago, Costa Rica, Estados Unidos deAmérica, República Dominicana, Honduras y Chile.La Conferencia constituyó, de acuerdo con su Reglamento, dos comisiones,correspondiéndole a la número II el tratamiento, entre otros, del punto k. Presidió laComisión mencionada Gonzalo Parra Aranguren (Venezuela), siendo su Vice-PresidenteWerner Goldschmidt (Argentina) y Relator Didier Opertti Badán (Uruguay). La Comisión IIresolvió a su vez la formación de un grupo de trabajo para considerar el tema en cuestión,integrado por Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Honduras, México, RepúblicaDominicana, Uruguay, Venezuela y Perú, país que lo presidió por intermedio de surepresentante Roberto Mac Lean Ugarteche.Un mayor detalle de los antecedentes relacionados con estas Conferencias EspecializadasInteramericanas sobre cuestiones de Derecho Internacional Privado, los trabajos previos,etc., puede verse en
Derecho Internacional Privado en América Latina - Teoría y Práctica del Código Bustamante,
por Jürgen Samtleben (Depalma, Buenos Aires, 1983, vol. 1, ParteGeneral, pág. 41 y ss); en
Codificación del Derecho Internacional Privado en América 
porGonzalo Parra Aranguren (Universidad Central de Venezuela, Caracas, 1982), capítulos
La revisión del Código Bustamante,
págs. 199/295;
La Primera Conferencia Especializada Interamericana sobre Derecho Internacional Privado,
págs. 296/318 y
La Segunda Conferencia Interamericana sobre Derecho Internacional Privado 
(CIDIP-II), págs. 393/432;en Las
Convenciones sobre Derecho Internacional suscriptas en Panamá 
(1975) por ManuelA. Vieira (Cuadernos de Derecho Internacional Privado, Fundación Cultura Universitaria,Montevideo, 1975, n° 1, págs. 35/45; y en
La Tercera Conferencia Interamericana Especializada sobre Derecho Internacional Privado 
(CIDIP-III) por Didier Opertti Badán(Revista Uruguaya de Derecho Procesal, 1984/2, págs. 143 y ss.).
Vigencia.
El texto de la Convención Interamericana de Normas Generales de DerechoInternacional Privado fue aprobado durante la quinta sesión plenaria. el 5 de mayo de 1979.Su suscripción se produjo en la misma ciudad dé Montevideo al día siguiente. La delegaciónargentina no pudo hacerlo, al igual que lo sucedido con otras convenciones, no obstantehaber contado con su apoyo en las discusiones y debates producidos en el seno de gruposde trabajo, comisiones y plenario, por carecer sus integrantes de las plenipotenciasnecesarias, hecho debido a un equivocado criterio sustentado por la Cancillería en esemomento.La Convención recibió de inmediato encendidos elogios. No en vano se trataba de laprimera en su género, aprobada en el mundo, puesto que no existen hasta el momento otras
 
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convenciones que resuelvan de modo sistemático, problemas encuadrados por la doctrinacomo pertenecientes a la Parte General del Derecho Internacional Privado.La Universidad de Belgrano organizó, durante el mes de julio de 1983, las SegundasJornadas Argentinas de Derecho y Relaciones Internacionales, en las cuales se debatiósobre esta Convención y la conveniencia o no de su ratificación por parte de la RepúblicaArgentina. El autor de este artículo actuó como ponente y expositor del tema y suspropuestas fueron aceptadas por el plenario de estas jornadas, resolviéndose recomendarque la República Argentina la firmara y ratificase, a la brevedad posible.La Ley 22.921, sancionada y promulgada el 21 de septiembre de 1983 aprobó, entre otrasconvenciones provenientes de la labor de la Segunda Conferencia EspecializadaInteramericana sobre Derecho Internacional Privado, la relativa a Normas Generales. Segúndatos suministrados por el Departamento de Tratados del Ministerio de RelacionesExteriores (la información respectiva no recibe en nuestro país la publicidad oficial quedebiera), la República Argentina procedió al depósito dé la ratificación el 1° de diciembre de1983, por lo que la convención entró en vigor, para nuestro país, el 31 de diciembre de eseaño, habida cuenta lo establecido en el art. 14 en lo que atañe a su vigencia temporal.Anteriormente lo habían hecho el Uruguay, el 15 de mayo de 1980, Perú en la misma fechay México el 9 de marzo de 1983.
Trascendencia.
La existencia de un Parte General resulta consustancial a la autonomíacientífica de una disciplina jurídica. Sólo en la medida en que ella existe y ha logradodeterminar cuáles son los problemas que le atañen con exclusividad, puede afirmarse laautonomía de una rama específica de la ciencia del derecho. En tanto ello no ocurra, loscasos del Derecho Internacional Privado no logran afirmar su singularidad, permaneciendoindiferenciados de los que ocupan al Derecho Civil, Comercial, etc. La importancia de estasnormas generales, aun cuando su contenido pueda ser motivo de discusión, o presentarerrores graves en cuanto al verdadero sentido de lo que ha de entenderse por normas decarácter general (J) fue destacada por el Comité Jurídico Interamericano en su Exposiciónde Motivos (véase su inclusión en ambos Protocolos Adicionales de Montevideo y en elCódigo Bustamante).La ratificación de la Convención constituye, por lo tanto, la reafirmación de esta autonomía,al tiempo que la solución apropiada para un importante número de problemas de ladenominada Parte General de la materia.Desde otro punto de vista, su inserción en el ordenamiento jurídico argentino significa unamodificación del mismo en lo que se refiere al tratamiento de los problemas de la ParteGeneral; no solamente en relación a los casos provenientes de países ratificantes, sinotambién respecto de aquéllos relacionados con países no vinculados a la Convención. Enefecto, si bien puede aceptarse que frente a la búsqueda de la ley aplicable para un caso enparticular el país acepte criterios diferentes en cuanto al resultado, según sea la fuente aconsultar en cada caso (v.gr., en materia de regímenes matrimoniales, donde ambosTratados de Montevideo y el derecho contenido en el Código Civil y la Ley de Matrimonioconducen a resultados disímiles), no aparece como razonable que en cuestión de normasgenerales, decisivas y fundamentales en la construcción de un sistema normativo deDerecho Internacional Privado, se acepte la coexistencia de principios y soluciones diversos.Por consiguiente, las soluciones dadas por el derecho interno a los temas tratados en laConvención (v.gr. el art. 13 del Código Civil), deben considerarse desplazadas por ésta. Afavor de esta conclusión invocamos el denominado criterio de derogación orgánica. Ciertoes que la fuente en el caso es diversa, pero no lo es menos que el sentido de la existenciade la Convención en sí misma no debe ser otro. No se adhiere a una Convención de normasgenerales sólo para estar vinculado por ella con otros países. El verdadero sentido de suratificación o adhesión ha de ser visto como el de incorporar normas que resuelvanproblemas de carácter general, tanto si la norma especial que corresponde al caso concreto(matrimonio, contratos, sucesiones) proviene de una fuente no convencional como de una
 
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internacional. El sentido ecuménico de la Convención puede inferirse, igualmente, de loestablecido por su art. 1°, segundo párrafo, como del contenido del art. 2°, ya que alreferirse a la aplicación del derecho extranjero no hace distingo alguno acerca de si elmismo se ha hecho aplicable por ser el de un Estado parte de esta Convención, o comoconsecuencia de otra norma de colisión internacional o de fuente interna.Recogiendo nuestra iniciativa, las Jornadas mencionadas recomendaron "la aplicación de laConvención a cuantos casos con elementos extranjeros sean resueltos por autoridadesargentinas, con prescindencia de su relación con países ratificantes" (recomendación 3a.).Concordantemente, propiciamos que la ley aprobatoria de la Convención expresamenteestableciera que los principios consagrados en ella se considerarían derogatorios de lasnormas internas que se le opusieran. Por su parte, las Jornadas recomendaron "la sanciónde una ley que incorpore al derecho interno, con los ajustes necesarios, el contenido de losarts. 2, 3, 5, 6 y 9 de la Convención (recomendación 4a.), iniciativa que a nuestro juicio secontradice con la recomendación 3a. y debilita la fuerza de los argumentos que la justificanpuesto que mientras la aplicación de la Convención a cuantos casos con elementosextranjeros ocurriesen implica la derogación de las reglas internas preexistentes (rec. 3a.). lasanción que se propicia en la recomendación 4a, supone la supervivencia de las normasinternas preexistentes y su coexistencia con las de la Convención.
Contenido.
A continuación son analizados los diferentes artículos que integran laConvención, en forma correlativa.
Artículo 1°: La determinación de la norma jurídica aplicable para regir situaciones vinculadas con derecho extranjero, se sujetará a lo establecido en esta Convención y demás convenciones internacionales suscritas o que se suscriban en el futuro en forma bilateral o multilateral por los Estados partes.En defecto de norma internacional, ¡os Estados partes aplicarán las reglas de conflicto de su derecho interno.
El texto del art. 1° no figura en forma alguna en el Proyecto aprobado por el Comité JurídicoInteramericano. Es, en cambio, con ligeras variantes de estilo, reproducción del art. 1° delAnteproyecto presentado al mencionado Comité por los Dres. Arellano García y Siqueiros(2).Explican éstos que consideraron indispensable incluir normas jurídicas relativas a laaplicación del derecho extranjero, por carecer éste en sí mismo de aplicación extraterritorial,agregando que la tarea codificadora pretende el establecimiento de la norma supranacionalconflictual y que era preciso establecer, a nivel internacional, la interpenetración jurídicapropia del Derecho Internacional Privado. Por lo tanto, en una primera disposición seestablece la coexistencia de las normas jurídicas internacionales con las internas (3).El texto fue incluido por el Grupo de Trabajo en su Proyecto (4). Dijo el Profesor TeixeiraValladao (Brasil) en el seno de la Comisión II, que el artículo existe por sí mismo, no siendonecesario por obvio, a su juicio, que se establezca que los tratados prevalecen sobre lasleyes y que éstas les siguen en orden de precedencia. Agregó que esto no sería propio deun tratado o convención de esta naturaleza, constituyendo más bien materia de un tratadode Derecho Internacional General.El Presidente de la Comisión, Parra Aranguren, recordó que sobre el contenido del artículo ysu sentido, no había discrepancias, aunque pudieran existir sobre la conveniencia de suinclusión. El artículo fue finalmente aprobado por trece votos a favor, uno en contra yninguna abstención. Al decir del delegado de México, el contenido del art. 1° puede resultarobvio a especialistas en materia de Derecho Internacional Privado, pero no hay que olvidarque "estas normas no están hechas exclusivamente para especialistas, sino que serán

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