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Alberto Guerrero
INTRODUCCION
Esta guía sólo pretende dar un aporte al tema que todas las generaciones han sentido como un desafío.Por supuesto no todas lograron experimentarlo. La nuestra está en una búsqueda del significado correctoaunque en algunos casos está encandilada por formas y métodos foráneos, e incluso mezclada con lastécnicas de comunicación como: la televisión, radio, actividades masivas, etc.; las que
no
permiten verclaramente la perspectiva bíblica.Los primeros pasos consisten en:(1) encontrar una interpretación correcta desde la Biblia, y(2) aplicarlo teniendo en cuenta la idiosincrasia y contexto de nuestro pueblo y cultura, con susrasgos culturales propios.Podría pensarse que logrado lo anterior, ya estamos. Pero la tarea realmente más difícil, es llegar a laaplicación, a hacerlo propio y real en la vida de cada uno de los que dicen haber aceptado a Cristo como suSeñor y Maestro.Esto último es lo más difícil y lo más complejo. Implica una entrega tal, que todo el sentido de nuestra vida,todo lo que somos y tenemos, y aún lo que nos mueve y apasiona, estará afectado.
Asumir el discipulado cristiano, es la más clara evidencia de madurez espiritual, puesto que quien lo asume como estilo de vida, no sólo procurará ansiosamente transmitir su experiencia y conocimiento en el Señor, sino que él estará ansioso en seguir creciendo en mayor experiencia y fundamentando el conocimiento de su Maestro.
El desafío tiene 20 siglos y está latente para cada creyente y cada comunidad.No deja de llamar la atención el fuerte énfasis que este tema ha tomado en los últimos tiempos, reafirmadoaún por las mismas organizaciones dedicadas a la evangelización masiva, las que nos ofrecían poner todala energía en actividades masivas como la clave para llevar el evangelio. Hoy están subrayandoenfáticamente metodologías vinculadas a volver al discipulado.Desde aquí podemos asegurar que comprender y proyectar el concepto del
discipulado
a nuestras vidas,significará una experiencia y resultado completamente distinto. Nuestra comunión con Dios y con la genteserá distinta, y si una comunidad cristiana se lo propone como meta será renovada, si es capaz endependencia del Espíritu Santo, vivir discipulando como un estilo y una actitud de vida.¡Se debe partir de cero...! Hay que olvidarse de muchas cosas que han sido hechas pensando que esa uotra forma era lo mejor para llevar el evangelio a otros. Hoy debemos reconocer que la clave está en laGran Comisión (Mateo 28:16-20) y que todo su profundo contenido en el
id y haced discípulos,
que incluyeno sólo el llevar a Cristo a una persona con una concepción clara de su decisión, sino en seguir
enseñándole
de manera continuada y personalizada. Es como tomarle de la mano y acompañarle, como eláguila cuando arroja sus pichones del nido para que se ejerciten, y los recoge en el momento justo paravolverlo a intentar. Y lo hará una y otra vez, hasta que ya vuelen solos... (Ex. 19:4, Dt. 32:11 e Is. 31:5). --¡Claro, antes tengo que ser águila...! Es decir, debo crecer; ¡no puedo dar lo que no tengo...!El ser discípulo, y su proyección, se manifiesta en el hecho que desde el fondo de la historia bíblica éstaera la metodología escogida por Dios. Jesús adaptará y perfeccionará este método y lo deja como Suproyecto para transmitir Su evangelio, e incluso como la metodología para la formación de la comunidad.Jesús prefirió esta modalidad porque antes de
hacer
discípulos hay que
ser
discípulo. Todo lo dicho y elpropio pensamiento de Jesús se resume en una palabra:
¡Sígueme!
En el seguimiento de Jesús está eldesafío.La invitación es que el lector descubra este tesoro contenido en el concepto del discipulado para la vida,dejando que el Espíritu Santo nos guíe a lograrlo espontáneamente a
ser y hacer discípulos dispuestos a seguir al Maestro.
Alberto Guerrero