Un nuevo sistema operativo económico y social. Juan Varela | 3
En esa característica de propiedad común, rentable para todos, reside también el eje de susproblemas. La causa está en la distinta naturaleza y funcionamiento de los dos principalessistemas operativos en los que vivimos: la democracia, nuestro sistema operativo político; y elcapitalismo, el sistema operativo económico único desde la caída del Muro de Berlín.
La democracia es un sistema abierto y público
, donde todos están representados. Es fácil deinfectar por el poder económico y las ideas emanadas de su influencia, sobre todo cuando sealeja de la política y los objetivos comunes para simplificarse hasta la caricatura con eleconomicismo y la idea de que no caben alternativas. La democracia maneja procomunes: losrecursos públicos, las instituciones, las leyes, los servicios públicos, etc. y busca (o deberíahacerlo) el bien común.
El capitalismo es un sistema cerrado y privatizado
, donde unos pocos concentran el poder y ladecisión. Su objetivo es el beneficio privado, el de los accionistas y gestores de las empresas.Codicia la riqueza de todos, los procomunes, para convertir el máximo de bienes, productos yservicios en privados y así aumentar su rentabilidad para unos pocos.El capitalismo ha pasado de la escasez de capital para crear y desarrollar negocios a unaabundancia donde el problema no es ya mejorar y expandir la economía productiva, sino cómoconseguir mayores beneficios. Una gran parte del capital y sus recursos de gestión einnovación no está dedicada a la producción de bienes y servicios, sino a asegurar la máximarentabilidad del capital. Ese mecanismo ha exagerado el expolio de los bienes de todos y haconducido a la mayor crisis económica de los últimos años, que aún estamos sufriendo.Pero, ¿pueden entenderse y colaborar capitalismo y democracia para aumentar el bienestarcomún?La respuesta a menudo es que sí. Pero la experiencia muestra los límites de la regulaciónpolítica y social frente a la codicia económica ilimitada. Sólo si el objetivo principal del sistemaoperativo de la democracia olvida el reduccionismo económico y se vuelve a situar a lapersona y a la sociedad en el centro del proceso se asegura la lucha por el bienestar público eindividual de todos.
La sociedad está obligada a innovar y reinventarse con orientación social
para conseguir lamayor participación, colaboración y beneficios para todos.Una sociedad innovadora es la capaz de desarrollar nuevos sistemas y herramientas paraasegurar la cohesión social, proteger y garantizar los procomunes, reducir la desigualdad ydotar a los ciudadanos de los conocimientos y destrezas necesarios para aprovechar lasoportunidades y responder a los desafíos.
La condición del éxito de las modernas sociedades es su capacidad para inventar, desarrollary adoptar los nuevos códigos y los nuevos sistemas operativos
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