Edgar Morín, Pierre Vida-Naquet y Fernando Urribarri. Adiós a Castoriadis.Zona Erógena. Nº 37. 1998.Este documento ha sido descargado dehttp://www.educ.ar
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Castoriadis, y donde uno y otro van a repensar, por vías diferentes, elproblema de la democracia.La idea político- social de autogestión va a profundizarse en laidea filosófica de autonomía, la que conducirá a Castoriadis a unagran mutación filosófica. La autonomía -darse a sí mismo sus propias-conlleva en sí misma la auto- creación, y nos ubica frente al misteriode la creación misma, que, para Castoriadis, es más que unacombinación de elementos preexistentes; el surgimiento de unanovedad radical, que constituye una discontinuidad inesperada. Y, enla fuente de toda creación, está el imaginario, inventor de un mundode formas y de significaciones, que en el individuo es la imaginaciónradical, y, en la sociedad, imaginario social instituyente. Imaginacióny creación están ligadas, incluso en la fuente del pensamiento.A diferencia de las concepciones dominantes, para las que elimaginario no es más que ilusiones o superestructuras, Castoriadis loreintroduce en la raíz de nuestra realidad humana, al igual que, adiferencia de las concepciones no aptas para concebir la noción desujeto, Castriadis encuentra nuevamente los constituyentes del sujeto(el
"para sí",
el hecho de que cada uno crea su mundo está dotado deimaginación) y destaca la importancia radical del surgimiento delsujeto autónomo en la sociedad democrática ateniense hace dos milquinientos años.Su pensamiento que se afirma a partir de
L'Institution imaginairede la société
(Le Seuil, 1975) hasta el último volumen de
LesCarrefours du Labyrinthe, Fait et à faire
(Le Seuil 1997), toma formaepistemológica: nada de lo
que está vivo, humano y social esexhaustiva y sistemáticamente reductible a nuestra lógica clásica,que él llama conjuntista indentitaria. Castoriadis ve en lo que él llamamagma, sustancia sin forma pero creadora de formas, el sustratogenésico de toda creación.Esta reconstrucción filosófica no sólo no borra las críticasradicales que Castoriadis hace, en forma diferente, al totalitarismo yal neoliberalismo, sino que entraña la gran aspiración a la cual nodejó de ser fiel: la de una sociedad autónoma constituida de seresautónomos. Y ve en forma sorprendentemente profunda que laconsciencia de nuestra mortalidad es la condición de esta autonomía:
"No
es sino a partir de esta convicción insuperable -de la mortalidad
*
Texto reescrito por Edgar Morin en base a su discurso en el funeral de CorneliusCastoriadis.
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