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Cuando hace dos sema-nas el calor hizo suspender el juicio contra John Demjanjuk,acusado de colaborar en el ase-sinato de 28.060 judíos en elcampo de Sobibor, en Múnichhacía 32 grados centígrados.
Sucientes para que los médi
-
cos que tratan a este ucrania
-no de 90 años desautorizaranel traslado desde la prisión deStadelheim a la sede del tribu-nal. Uno de los objetivos de es-te proceso –las sesiones diariasno duran más de hora y me-dia– es mantener con vida aDemjanjuk. El mismo acusado
a quién, sin embargo, un tribu
-nal israelí ya había condenadohace años, por error, a moriren la horca.“El acusado es Iván, el cono-cido como
Iván el Terrible
, ope-rador de las cámaras de gas enel campo de exterminio de Tre-
blinka”, decía aquella senten
-cia en 1988. Elizabeth Loftus,
la primera forense a la que ha
-bían acudido los abogados de
Demjanjuk para que testica
-ra a su favor, como había he-
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BRAULIO GARCÍA JAÉN
MAdRid
cho con otros muchos acusa-
dos, prerió no hacerlo. Lue
-
go, cuando supo que había si
-do condenado a muerte, revi- vió en parte su dilema. “Fueterrible, me sentí muy mal
por él y por su familia: porque
yo tenía mis dudas”, explicaLoftus, profesora estadouni-dense de Psicología del Testi-monio, a
Público
.Demjanjuk aportó luego do-
cumentos desclasicados, tras
la desmembración de la Unión
Soviética, que mostraban queél no estuvo en Treblinka y no
podía, por tanto, ser
Iván el Te-rrible
. Fue absuelto en 1994.Esos mismos documentos, sin
embargo, apuntaban a que ha
-bía estado en Sobibor, por lo
que debe responder ahora an
-te el tribunal alemán.“Si los supervivientes es-
taban tan seguros de que era
Iván el Terrible
, cuando al pare-cer no lo es, ¿no es natural pre-
ocuparse de que ahora otros
testigos afirmen con la mis-
ma certeza que estuvo en So
-bibor?”, se pregunta Loftus enel prólogo a la edición espa-ñola de su
Juicio a la memo-
John Demjanjukue identifcadopor error como‘Iván el Terrible’«Es él. Está impresoen mi cabeza»,declaró uno de lossupervivientesLotus, dada suherencia judía,rechazó testifcarcomo orenseReyes Mate: «Lamemoria es capitalpara no reproducirla barbarie»
ria
, recientemente publicadopor Alba.La pregunta de Loftus apun-
ta al ámbito al que suele apli
-car sus más de 40 años de in- vestigación. Su trabajo foren-se consiste en advertir al ju-rado de los inconvenientes debasar su veredicto de culpabi-
lidad sólo en la identicación
del acusado por parte de vícti-mas y testigos. Por desgracia,
se equivocan mucho más delo que creemos. “Y eso siem
-pre es doloroso”, dice. Pero, in-directamente, su interrogante va más allá de la letra de la ley,
puesto que se trata del mayor
proyecto de exterminio huma-no jamás organizado.Los juicios a los verdugos“no son sólo una caza al nazi,
son mucho más que eso: son
vitales para calibrar la impor-
tancia que el conocimiento el
pasado tiene para el presen-te”, dice Reyes Mate, autor de
Memoria de Auschwitz
. El li-bro de Loftus concreta el mo-
do en que funciona uno de los
elementos más valiosos de los
que disponemos no sólo pa
-ra alcanzar una verdad moral
¿DesplazaDo o guaRDián?
John (Ivan, en 1948) Demjanjuk se habríahecho registrar como “personada desplazada”,según el organismo encargado de documentarlas víctimas civiles del nazismo (ITS).
AFP
El gueto de Varsovia, tras tenernoticias del exterminio de muchos desus habitantes, se rebeló contra losnazis entre abril y mayo de 1943.
AFP
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Los recuerdos
y los forenses
de La historia