generación
que
se
ha
socializado
con
la
presencia
cotidiana
de
las
tecnologías
de
comunicación,
pero
fundamentalmente
en
un
mundo
donde
las
instituciones
que
los
sostuvieron
durante
décadas
atraviesan
una
profunda
crisis
de
autoridad
(¿dónde
está
la
verdad?
¿quién
puede
adjudicársela?
¿quién
y
donde
se
traza
la
línea
entre
lo
permitido
y
lo
prohibido?).
Aquí
hay
otra
novedad:
jóvenes
que
dicen
a
quien
quiera
oir
(y
tal
vez
no
sean
muchos
los
que
quieren
oir)
que
ya
no
hay
ley,
lo
que
podría
significar
al
mismo
tiempo
una
ganancia
en
libertad
y
tal
vez
en
incertidumbre
y
malestar
(¿podrá
ser
posible
vivir
juntos
sin
ley,
sin
cultura,
sin
terceridad
que
dirima
los
conflictos?
O
desde
otro
lugar
¿fue
posible
vivir
juntos
cuando
sí
hubo
ley?)
.
En
este
juego
de
continuidades
y
rupturas,
pareciera
ser
que
el
otro
gran
tema
a
señalar
como
novedoso
es
el
espacio
virtual.
Es
ahí
donde
recaen
gran
parte
de
los
análisis,
en
el
uso
más
o
menos
creativo,
más
o
menos
perverso,
más
o
menos
natural
de
estos
jóvenes
que
nacieron
interactuando
con
ellas.
Que
las
incorporaron
como
una
dimensión
natural
de
sus
vidas
cotidianas
y
que
forman
parte
de
sus
modos
de
darle
sentido
al
mundo.
Mucho
se
ha
dicho
al
respecto
no
sólo
en
esta
coyuntura
sino
en
los
últimos
años.
Sin
embargo
lo
que
creo
es
absolutamente
más
interesante
para
pensar
es
cómo
además
de
interactuar
en
el
espacio
virtual
ellos
eligen
ese
espacio
para
ocupar
las
calles,
para
llamarse
a
estar
juntos
“en
carne
y
hueso”;
para
rozarse
y
verse
las
caras
más
allá
de
la
pantalla.
Hace
poco
más
de
un
año,
el
Ministerio
de
Educación
de
la
Nación,
bajo
la
coordinación
de
la
especialista
Roxana
Morduchowicz,
realizó
la
Encuesta
Nacional
de
Consumos
Culturales
a
la
población
joven
escolarizada
de
la
Argentina
sobre
los
usos
de
las
tecnologías
y
medios
de
comunicación.
Uno
de
los
datos
que
esa
encuesta
construye
es
lo
que
ya
se
veía
en
los
trabajos
de
tipo
etnográfico
y
cualitativo:
que
los
jóvenes
prefieren
el
encuentro
cara
a
cara
antes
que
el
virtual
.
Que
puestos
a
elegir
siempre
prefieren
el
encuentro
con
amigos
1
La primera opción de los jóvenes para pasar su tiempo libre es
salir con amigos.
Sin embargo, en ocasiones, las restriccioneseconómicas y sociales o de inseguridad pública hacen que los medios, dentro de la casa, se conviertan en la única opción para su tiempolibre. Cuando definen
un día aburrido
y
uno divertido,
los chicos dejan en claro que un día divertido es aquel en el que salen fuera decasa y uno aburrido es aquel en el que se quedan en el hogar, con algún medio especialmente mirando televisión. En un día divertido muypocos eligen mirar televisión. En cambio, prefieren salir con amigos o hacer deportes. Del mismo modo, en un día aburrido ver TV es larespuesta más frecuente, además de leer.
Un día divertido Un día aburrido
Salir con amigos: 65% Dormir: 60%Hacer deportes: 40% Mirar TV: 35%Escuchar música: 35 Leer: 35%Mirar TV: 15% Escuchar música: 15%
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